Deportistas veteranos noveldenses, por Vicente Díez

En sus inicios

30) Antonio Pedro Vizcaíno Sánchez (karateca)

Buscando un nuevo deporte, hoy traigo a un noveldense que actualmente transmite su experiencia a las nuevas generaciones, alguien que, tras dar de sí todo lo que pudo individualmente con el kimono, aporta su grano de arena para que el deporte local sea más diverso, como es una de las artes marciales: el karate, modalidad de lucha con origen japonés, basada en golpes precisos, realizados con el borde de la mano, los codos o los pies. Es fundamental un arte de defensa y como en el judo, existen categorías por pesos.

Antonio nació en Novelda en el año 1.965, en el barrio del Sagrado Corazón. Sus padres, Antonio y Amparo tuvieron cuatro chicos, de los que nuestro protagonista me cuenta que “fue el mayor en edad y el menor en estatura”. De niño, a veces, acompañaba a su madre hasta el lavadero público, donde desarrolló sus primeros juegos. También acudió como tantos otros de su generación, a los Baños. Por ser menor, le dejaban entrar en la piscina de las señoras, con su madre y después, iba solo o acompañado por otros niños y pasaban el fin de semana veraniego “a remojo”.

Su colegio fue el Oratorio Festivo en el que recuerda entre sus maestros a don Vicente Pina, destacado regatista y profesor de náutica (ver biografía nº 17). En el recreo, casi siempre, fútbol y en la calle jugaban a las canicas, las peonzas… Le entró la vena futbolística y llegó a estar en la base del Novelda CF durante tres temporadas. Tras la EGB, estudió dos años Psicología, aunque pronto se convenció que el deporte “le llamaba” y lo compaginó con el trabajo, pues se incorporó a la misma empresa para la que trabajaba su padre. Practicaba deportes “por hacer algo”, hasta que a los 16 años comenzó en el karate. En Novelda sólo existía entonces un único e inolvidable club para las artes marciales (el Club Kiaki, de Paco Falcó) en la calle Argentina, encima del actual Bingo.

Allí conoció a la que sería su esposa, Magda Hossaín. Ella salía del gimnasio con el traje puesto y conversaban sobre temas deportivos, con la clásica ilusión de llegar a figuras y allí eligió dedicarse en cuerpo y alma al karate. Acudía un sinsei (profesor) desde Alicante, Eduardo Sánchez, quien le inició en esta modalidad de las artes marciales, así como a un grupo de jóvenes noveldenses y de otras ciudades vecinas, por ser una novedad deportiva, desconocida en la zona.

Con perseverancia y clase, consiguió aquí superar los diversos cinturones; seis años en Novelda hasta conseguir el cinturón marrón. Su profesor tenía otro gimnasio en Alicante y dejó de impartir clases en Novelda. Antonio se trasladó a la capital hasta conseguir el cinturón negro y posteriores Danes.

Llegó la hora de “la mili” y le destinaron a la Marina (año 1.985), licenciándose dos años después, con el grado de Cabo segundo de Infantería de Marina (Aptitud banda). Allí, en El Ferrol y tras jurar bandera y después en Marín (Pontevedra) intentó formar un grupo para entrenar, lo que no fue fácil y lo tuvo que hacer a nivel personal. Estaba destinado en la banda de música y recuerda que en la Escuela Naval coincidió con el Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón.

Compitió a nivel provincial en diferentes categorías (Cadete, Junior y Senior) y también por Equipos. Este mismo equipo compitió en un Torneo internacional con varios países invitados, entre ellos Italia y Francia, así como España, las principales potencias a nivel europeo en Katas (posturas) y en Kumités (combates). Asimismo, a nivel autonómico, participó en dos Campeonatos de España (Madrid y Vitoria). Se iba decantando por el combate (kumité), aunque fue campeón provincial de Katas; campeón autonómico en Valencia y en Castellón y en su último año de competición, acudió invitado junto a su equipo de Alicante, a un Torneo celebrado en Arborea (Italia), donde se proclamaron campeones del Torneo.

Decidió volcar sus conocimientos a la enseñanza de este noble deporte y para ello, hubo de conseguir previamente los títulos de Monitor, Entrenador Regional y Nacional; todos ellos los obtuvo desde su gimnasio Kankudai, en Novelda. Otra faceta es la del arbitraje, en la que se inició paulatinamente; obtuvo el título de Árbitro Regional y otros dos años para ser Árbitro Autonómico, pudiendo ejercer en toda la Comunidad Valenciana. El año 2.011 estuvo en Ciudad Real y allí consiguió superar el examen para convertirse en Juez Nacional y este año 2.012, lo ha ampliado con el título de Árbitro Nacional, en Baracaldo (Vizcaya), lo que lleva su radio de acción a todo el país. Concretamente, hace pocas semanas estuvo ejerciendo como tal en el Campeonato Nacional Infantil, en Alcobendas (Madrid).

Quien “ha sido cocinero antes que fraile” conoce a fondo su profesión y Antonio relata que la labor del árbitro es ardua, pues ha de ser justo (de su decisión depende el veredicto) e impartir sus teorías y experiencias, a pesar de la diversidad de opiniones encontradas con entrenadores y familiares de los contendientes; si bien, en general, la disciplina suele estar “flotando” y se suele respetar al conjunto de árbitros.

La Real Federación Española de Karate (RFEK) otorga e imparte los títulos hasta el nivel nacional. Para títulos superiores (Europeo e Internacional), es la Federación Internacional, la World Karate Federation, precisamente ubicada en Madrid y con presidente español, quien dilucida. El transcurso del tiempo lo cambia todo; es ley de vida y el karate ha evolucionado mucho en los últimos 20 años. Cree que por ello, la mentalidad de los jóvenes actuales es muy distinta a la de la generación de los años 80 y 90. Entonces, el espíritu de sacrificio era muy superior al actual. No se consigue nada sin esfuerzo y en su caso, sus logros profesionales son el fruto de una vida dedicada al karate; 25 largos años de dedicación y entrega a un ideal llamado Karate-do, dan para esto y para mucho más.

Antonio ejerce en la actualidad como presidente y profesor del Club Kankudai, ubicado en la calle Cervantes, desde el año 1.998. Se imparten clases de karate, defensa personal, gimnasia rítmica o de mantenimiento, culturismo e incluso, baile moderno. Le acompañan dos profesoras para las distintas disciplinas y cuentan actualmente con un grupo destacado de deportistas. Una de las profesoras es su esposa, Magda Hossaín, la cual posee la titulación de Entrenadora Nacional y Juez Internacional en gimnasia rítmica y por ello, a veces, se desplaza al extranjero.

En el Club Kankudai existe un grupo de niños y niñas, con muy buenos resultados. Recientemente, disputaron en Novelda el Torneo Interclubs y el VII Torneo Villa de Santapola. Él les prepara tanto para Katas como para Kumités. Este deporte, además de ser completo, intenta inculcar el espíritu de equipo y la disciplina, sin olvidar que son niños y es un juego didáctico. Consiguen aumentar sus condiciones físicas y sobre todo… acatar siempre la decisión y las enseñanzas del sinsei (profesor).

También da clases para adultos, algunos superan los 35 años y en éstos, las perspectivas son distintas. Se intenta conseguir una clase divertida y amena, principalmente para conseguir el mantenimiento físico ideal. Incluso hay papás que en su día fueron alumnos y hoy traen a sus hijos, una nueva generación de karatecas. Entre estos niños, él destaca a Oscar Mira, de 7 años, quien despunta en campeonatos de su nivel. Otros alumnos avanzados, en categoría juvenil (13 a 15 años), Mohamed Fodil e Isbel Vizcaíno, quienes están en su máxima categoría; compiten a nivel provincial y autonómico y suelen conseguir podio en los diversos campeonatos a los que acuden. Sin duda, tres promesas del deporte del tatami.

También hay quien por diversos motivos: familiares o laborales, o por evolución de la edad y de proyectos futuros, han dejado este deporte. El karate se puede practicar desde la más tierna infancia, los 6 años y… hasta que el cuerpo aguante, sin límite de edad, pues contra lo que se cree, no hay que desarrollar un fuerte estímulo o un esfuerzo prolongado como sería correr, sino que desde niños, se va adaptando cada cual al ritmo que puede.

En cuanto a apoyos, los tuvieron del Ayuntamiento en épocas recientes, pero con la crisis actual, han de ajustarse el cinturón y limitarse a las cuotas que aportan los socios, con vistas a organizar competiciones y otros eventos. Ganar a los demás no pasa por tener un valor meramente temporal, mientras que alcanzar la cima de uno mismo tiene un valor trascendental.

Para este año, Antonio tiene un calendario extenso en competiciones y cursos; concretamente, habrá de obtener el título de Juez de Tribunal Nacional de Grados y podrá formar parte del Tribunal que examine para la obtención de cinturones negros. También conserva un estimado recuerdo para todos los alumnos que ha tenido, a los que corrigió defectos y de los que aprendió virtudes.

Antonio, al igual que tus dos compañeras profesoras, hacéis una labor encomiable, cual es la de moldear a la juventud hacia un deporte no muy extendido entre nosotros. Enhorabuena por vuestra labor y… adelante, sinsei.

P.D.- La próxima semana, aparecerá la biografía de Magda Hossaín Marco (judo y gimnasia rítmica). Si tienes datos de algún/a deportista para publicar, incluso de persona fallecida, telefonéame. (Vicente, tf. 633 25 25 00) Gracias.

4 COMENTARIOS

  1. Estuve con el en la mili,y solo puedo decir que fue un gran compañero y que es una gran persona,fiel a sus principios, a su familia, a sus amigos y a su gran pasion que siempre a sido el Karate,un saludo.

  2. Buen deportista y mejor persona. Prudente, discreto y noble. Un buen ejemplo para los que se inician en la páctica del deporte. Un abrazo.

  3. Para mi es un honor haber sido su compañero de colegio y haber aprendido algo de Karate bajo su tutela. Una gran persona.

  4. Yo también doy las gracias a los que aportais vuestra opinión. A continuación, vendrá su esposa, Magda Hossaín.

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