Art. de opinión de Francisco Penalva Aracil

PRIMAVERA E IMAGINACIÓN

La primavera es la estación del año que mas vida da a la naturaleza, todo florece, las rozas desprenden con toda su intensidad, ese aroma que tanto enamora y llegan los momentos adecuados para escuchar palabras de amor, rodeados de fragancias y luz. O sentarse a la leve sombra de la tarde, recibiendo brizas de placer por el cálido viento tan deseado que mece las ramas de los olivos, brillando sus diminutas hojas por el resplandor del sol, en este preludio del verano.
En ella hasta la noche es especial, cuando llega lo hace lentamente se ve venir, y la niebla que no es niebla sino el reflejo de la oscuridad, va cubriendo con su manto los objetos difuminando su formas, dejando una aureola de misterio a su alrededor, por ello un signo inequívoco de la noche es, que esta rebosante de romanticismo y sensualidad, donde se pueden sentir múltiples emociones y vivirlas con quietud y reposo, pues todo es lento en este mundo de penumbras.

Y al llegar la madrugada y ver su belleza,
quisieras despertarte siempre al mismo tiempo que nace y dirigir tu mirada al sol, pidiéndole al nuevo día mas luz, para revivir nuevas sensaciones intimas o fantásticas. Como aquella que tuve de querer ser, coleccionista de estrellas.

Todo empezó el día que vi caer un rayo cerca de mí, su plateado resplandor y violenta chispa eléctrica que corto de cuajo un pequeño árbol, me dejaron ciego unos segundos, quedándome paralizado por pánico y asombro mágico, al contemplar una escena tan impactante y al mismo tiempo poética.
Desde entonces el espacio me atrae me lleva hacia él, y toco las estrellas, su tacto es esponjoso y suave, tienen poros por los cuales sale esa luz sobre la que tanto nos fijamos al verlas en el firmamento, las noches de luna llena. Las estrellas mas pequeñas las recojo y las guardo en un lugar que mantengo en el más absoluto de los secretos.

Yo que afortunadamente tengo buena memoria e imaginación. De mi andanzas de niño solitario recuerdo con toda claridad lo que solía hacer en primavera; entre otras cosas y en un lugar apartado, sentarme encima de un margen de piedra con una rama de almendro en la mano, haciendo pequeñas “crueldades”, como deshacer la hilera de hormigas que pasaban delante de mis pies, volviendo a dejarlas unirse y separarlas de nuevo, observando divertido como desorientadas intentaban formar otra vez su senda y seguir el camino, dándose una especie de beso o consigna al cruzarse. O cortarle el rabo a las lagartijas, riéndome de su baile de dolor.

En las madrugadas me asomaba al balcón de mi casa a observar como los murciélagos volaban de forma indecisa entre las copas de los arboles, buscando algún sonido en el profundo silencio de la noche que los orientara, y al dar yo palmadas frenaban su vuelo quedando atentos a las vibraciones y moviendo sus alas a tal velocidad, que se hacían invisibles.

Posiblemente solo en primavera se le ocurre a uno escribir estas cosas.

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2 COMENTARIOS

  1. Excelente relato amigo Penalva lleno de sensibilidad en el que describes con bellas palabras el despertar de los sentidos y de nuestra mente imaginativa a lo que supone la llegada de esa estación primaveral en la que los sentimientos se manifiestan a flor de piel.
    Días soleados y más largos nos permiten disfrutar de un mundo pintado de flores frescas y rebosante de aromas y fragancias. Despertamos del letargo invernal abriendo los ojos a la luz y al color, a nuevos amores y sensaciones infinitas, o simplemente rebuscamos en nuestro propio yo aflorando nuestros más íntimos recuerdos envueltos en un aire de nostágico romanticismo.
    La primavera es un momento ideal para la creatividad,para soñar despiertos pensando que podemos tocar las estrellas con nuestras propias manos en uno de esos momentos sublimes y placenteros de contemplación del cielo abierto en el que nos invade el sonido de las criaturas de la noche.
    Yo también quiero sumergirme en el infinito,participar de la belleza del Universo, impregnarme del polvo estelar, renacer en un jardín inmenso que se llame Tierra en el que sólo reine la alegría y la esperanza para los que la habitan.
    Si amigo Penalva, eso sólo puedo imaginarlo en Primavera, cuando el teatro de la naturaleza se despliega ante mis ojos y me regala momentos inolvidables.

    Un abrazo

  2. Observatore, quiero agradecerte tus observaciones y palabras afectivas hacian mis articulos.
    Tus comentarios entre otros el que haces en esta ocasion sobre la primavera, estan cargados de sensibilidad, claridad en lo que expones y una gran capacidad narrativa para hacerlo.
    Un saludo amigo.

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