Art. de opinión de José Penalva Navarro

DEBEMOS CULTIVAR Y COMPARTIR LA ALEGRIA

Vivimos tiempos de tribulación, de muchas dificultades, donde las noticias alegres han perdido puestos en el ranking de prioridades, cualquier medio de comunicación exalta la noticia negativa por que entienden son más rentables ¡Siempre la rentabilidad por delante!, ya decía Quevedo que entre las desventuras, ninguna hay mayor que la falta de alegría.

Los momentos que vivimos son muy difíciles, los que menos tienen son los que peor lo pasan, y las dificultades económicas ensombrecen estas fechas tan entrañables en las que la alegría debería ser, además de la solidaridad con los necesitados, el instrumento definitorio de la convivencia en hermandad más claro y entregarlo a los demás, porque para ello solo necesitamos hacer un pequeño esfuerzo solidario, y así poder alegrarle la vida a los que tenemos cerca.

Hay una alegría innata que llevamos grabada en nuestro corazón, porque esta desde nuestra concepción, nace alegre, nace sin tristeza, y esta, por desgracia, se va incrustando en nuestra vida a medida que vamos cumpliendo años, por tanto necesitamos cultivar y exteriorizar la alegría, y compartirla con los demás, por que ella es la que nos hará ser felices. Sembrarla y veréis como es recibida y disfrutada por todos, por que nada hay más hermoso y contagioso que la alegría. Si estamos junto a alguien que es optimista, inmediatamente nos traspasa esa sensación de bienestar, pues muchas personas con pequeñas alegrías hacen de su vida un paraíso, más que esperar una gran alegría que difícilmente se produce, por tanto no dejemos que la alegría quede en nuestro interior, dejemos que aflore y que contagie a los demás.

Cuando estamos tristes, cualquier trabajo o esfuerzo diario se nos convierte en algo inalcanzable e insufrible de conseguir, sin embargo cuando eso mismo lo hacemos con alegría el camino se transforma en fácil y accesible y sin ninguna dificultad llegamos a la meta fácilmente, y además nuestra salud recibe una bendición de Dios, pues estar alegre transforma nuestro ánimo y nuestro cuerpo lo nota y lo agradece, por tanto:

Necesitamos la alegría,

necesitamos ese valor supremo

la que nace del alma,

que cuando esta es llevada

de la mano por el corazón,

esa simbiosis de ambas,

nos hace estallar de emoción,

Esa alegría inmensa,

nos convierte en privilegiados

en fervientes amigos

de esa sensación cultivada,

que al nacer nos fue dada,

y que con ahínco es buscada,

y cuando al fin la encontramos,

queremos retenerla,

queremos enseñarla,

y si la compartimos,

el alma queda esperanzada.

Nuestra familia

nuestros amigos,

la reciben con agrado

se sienten bien por ello,

y muy afortunados.

Compartirla es una necesidad

que también nos ofrece,

esperanza y serenidad,

de poder ver esa alegría

impregnada en los demás.

Cuando la entregamos,

ellos se convierten

en receptores constantes,

porque al inundarse sus almas

de esa alegría inmensa

ya no pueden pasar sin ella,

y la necesitan

y se torna vital,

puesto que la alegría

es para el espíritu,

su alimento sustancial.

Yo cuando la entrego,

le pido a la alegría,

¡ Trátalos con amor,

que ellos te conocen,

pero no te habían tenido,

necesitan tu afecto

tu sonrisa y tu servicio,

y verás como responden,

porque ellos tienen

su corazón comprometido!

Y ella me contesta,

¡ Se que me buscaste,

y he acudido a ti,

sin preguntarte,

sin saber quien eres,

y todo en un instante,

pero te pido a cambio

que me compartas,

con tus semejantes!

Y yo le digo,

¡ Alegría,

siempre te compartiré,

mi corazón así lo siente,

quiero ser justo,

y también condescendiente!

¡Voy a dar todo lo que soy,

para llevarte, Alegría,

hacia esos corazones,

que te desean y te quieren

para sus males curar,

pues el alma necesita de ti,

que eres su alimento espiritual!

Con todo mi afecto, deseo a los lectores de Novelda Digital, que estas Navidades sirvan para meditar sobre nuestras posibilidades de hacer felices a los demás y poner en práctica aquello que dijo Jesús de Nazaret, (Que la Paz y el Amor reinen en todos vosotros).

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7 COMENTARIOS

  1. Ciertamente, Sr. Penalva.El infortunio mayor que puede haber,es la falta de alegría. Pero claro, no todo es de color de rosa,pregúntele a esas personas taciturnas que pasan por tu lado, sin apenas levantar la cabeza. Seguramente, motivos no le faltan para estar asqueados de todo.
    Y, es verdad, que cuando se tiene alegría todo se convierte más fácil. Como, por ejemplo, que se tenga trabajo y salud,(» lo de menos es el dinero» )Teniendo ambas cosas, todo lo demás viene rodado .
    Aprovecho, para desear a todas las personas que están hospitalizadas, sobre todo,a los más indefensos como son los pequeñines, que recuperen cuanto antes la salud. Esa sería, por la parte que a mí me toca , infinita felicidad, no necesito nada más.
    Gracias por el artículo, muy auténtico y de verdad.
    Un saludo cordial.

  2. Pepe, bien cierto es, que la alegría es buen antídoto para muchas cosas.

    La falta de alegría es pesimismo, y el pesimismo no ayuda a mejorar la relación ni la salud.
    Con alegría se resuelven mejor los contratiempos personales. Con pesimismo se sufre dos veces.
    Con una sonrisa me atienden mejor.
    La alegría mantiene joven al alma.
    El semblante alegre no espanta.
    Una sonrisa ayuda a sonreír.
    La sonrisa es agradecida.
    ¡Tantas! y tantas cosas se pueden hacer con una sonrisa.

    Que vaya bien.

  3. Decía el filósofo Ortega y Gasset que el Hombre es El y su circunstancia, Estamos amigo Penalva muchas veces demasiado envueltos en nuestra propia circunstancia que carecemos de motivos suficientes para la alegría.Demasiados problemas alrededor de una vida surcada muchas veces por tragedias y dramas que nos llevan al abismo de la tristeza y la desolación.

    Sin embargo, el Hombre goza indudablemente de una alegría interior que se manifiesta externamente a través de la sonrisa, quizás la más bella de las expresiones humanas. Compartir una sonrisa es compartir alegría. Podemos encontrar siempre algún motivo para sonreír en las pequeñas cosas que no suceden cada día. Y con ello haremos más felices a los demás. Incluso las peores noticias, las más desagradables ,con una sonrisa resultan más digeribles.
    La sonrisa nos enriquece a todos, y si alguien no lo cree sólo tiene que contemplar el rostro de un niño cuando recibe un regalo en estas fiestas navideñas por ejemplo. ¿Puede conseguirse mayor felicidad?.
    Dicen que la alegría es el sonido del alma, que se transmite a los demás cuando nosotros mismos gozamos de paz interior, de un amor sin fronteras,cuando estamos más dispuestos a dar que a recibir,cuando abrimos nuestro corazón de par en par a nuestros semejantes.
    La poesía puede ser un buen instrumento amigo Penalva para cultivar la alegría y compartirla con los lectores . Con todos, con los que aún tienen esperanza o con los que ya han perdido la confianza en el mundo que les rodea.
    En Navidad siempre sobran los motivos para buscarla.dejemos que aflore como agua de manantial de vida y prestémonos a darnos en ella un buen chapuzón. Feliz Navidad.

  4. Pepe: Gracias por esta sencilla lección en estas Navidades un tanto especiales para tu familia. Vivir y convivir es menos enrevesado de lo que a veces nos parece. Muchas felicidades para todos.

  5. Estupendo, Penalva, realmente acertado y verdadero, como indica arriba Ángeles. Igual que Manuel Sellés, cuyo comentario entiendo atinadísimo.
    Considero que la alegría es el motor básico, el catalizador y engranaje de una vida saludable y satisfecha. Un concepto mucho más accesible que el otro tan trillado de ‘felicidad’, por momentos utópico y de difícil concreción. Como demasiado usado.
    ‘Alegría’ parece ser una cualidad más próxima y dependiente de la voluntad de la personas. Más al alcance de nuestra mano. Como más humana, palpable… Próxima.
    La defines muy bien, Penalva. Considero que la alegría es, por encima de una sonrisa espontánea o de un guiño complacido, una predisposición, un estado de ánimo, de permanencia, instalado en nuestro ADN emocional… Que anima y hace mejor al que la da, pero, sobre todo, al que la recibe. Un regalo recíproco. Pues.
    Una abrazo. Y gracias por tus reflexiones, Penalva.
    ¡FELIZ NAVIDAD!

  6. Claro que si sr Penalva,con una sonrisa o una mueca se consigue mucho,sobre todo para quellos empleados que estan al frente y tratan con la gente…

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