Art. de opinión de Manuel Sellés García (Jubilado de Novelda)

Llega de nuevo la Navidad

Navidad. En mi opinión uno de los dos acontecimientos más cruciales para el hombre.

Una vez más, ha montar el belén.
Una vez más, ha asar el cordero.
Una vez más, ha cocinar el pavo.
Una vez más, ha desearnos unas Felices Pascuas.
Una vez más, ha celebrar el nacimiento de Jesús; aunque, ¿realmente se celebra el nacimiento de Jesús?

Si Jesús vino al mundo, ¿su misión fue, dar al hombre la ocasión de que pase unos días de fiesta en su nombre?.

Tan simple como eso… no creo. Y menos, con todo lo que le rodea; que hasta lo matan.
Y… el resto del año ¡que! ¿Ya no existe Jesús?

¡Reflexionemos!.

Si el rebaño de Jesús somos – al menos – todos los cristianos, y todos, no celebran la fiesta de igual modo; porque todos no tienen la misma oportunidad ni condiciones, para mi, es injusto.

En lo económico, los ricos, cada vez más ricos. Los normales, se van pareciendo a los pobres. Los pobres son más pobres y ¡mira por donde!, los pobres que no tenían nada, son los que menos pierden, por que nada tenían y nada tienen.

En lo humano. Cada vez más deshumanizado la sociedad.

¡¡¡Que desastre de humanidad!!!. Con lo bien que podría estar el hombre –por lo INTELIGENTE que es – si fuera de otra pasta.

El León necesita aire, agua y alimento para vivir. El hombre también.
El León mata para comer; y come a los que no son de su especie. El hombre también.
El León descansa un tiempo cada día. El hombre también.
El León ejerce el dominio sobre la manada. El hombre también lo hace sobre el grupo.
El León pierde el dominio sobre la manada cuando otro más fuerte que él, le gana la pelea. El hombre también.
El León acaba dejando este mundo al final de sus días. El hombre también.

¿En qué, pues, es diferente el hombre?

El hombre –que no pertenece al reino vegetal, ni mineral, también es un animal, ¡pero de otra especie!.

El hombre es semejante a Dios. Al menos así está escrito en el libro del Génesis.
El hombre puede ser sabio; de hecho, muchos lo son; aunque otros no pueden, por que no tienen capacidad.

Que viniera Jesús y habitara entre los hombres, no lo voy a poner en duda. A pesar de que no recuerdo haber estado con Él por aquellos días, y por lo tanto, no puedo afirmar que vino al mundo, creo en Él. Me costó, pero creo en Él, sobre todo por su mensaje.
Pero creo que vino a otra cosa distinta de la, de dar al hombre, la posibilidad de celebrar fiesta en su nombre; vino a enseñar al hombre a ser de una manera diferente, a ser menos animal.

Jesús vino al mundo a transformar al hombre.

A través de su doctrina nos enseña cómo debemos de ser; cómo debemos comportarnos con el prójimo.

A enseñar, que amar al prójimo como a si mismo tiene su razón de ser, y puede tener su fruto.

A enseñar que antes de juzgar al prójimo, conviene analizarse a si mismo, para ver, si uno mismo, puede cumplir lo que le pide al otro.

Que todos no somos iguales. Que hay que esforzarse por conocer al prójimo y solo exigirle en todos los ámbitos de la vida, lo que por su capacidad puede dar de sí.

Que podemos y debemos hacer una sociedad más igualitaria en lugar de tan diferenciada, aportando a la misma, todo cuanto podamos en función de nuestra capacidad. Es impensable que el que no tiene o no puede, deba dar de si, lo mismo que el que tiene o puede; y valora más, el ESFUERZO, que la cantidad.

Jesús, en su doctrina se manifiesta siempre en pro del pobre… del débil… del necesitado… del humilde… del hombre de buena voluntad… del que de corazón se reconoce pecador pero que aún no queriendo, vuelve a caer. A su vez, censura a los que se tienen por justos y desprecian a los demás.

Jesús con su doctrina y ejemplo, nos da la pauta a seguir para alcanzar la gloria. Para alcanzar la vida eterna, junto a un grupo de buena gente, capaz de vivir conforme a esa regla de… “amarás a tu prójimo como a ti mismo”… “haz con los demás, lo mismo que quieras que hagan contigo” y en algún lugar que no es esta tierra. Claro, que ello está reservado para aquel que CREYENDO y QUERIENDO, pone todo su empeño y se esfuerza, y se transforma.

Solo al final de sus días en la tierra se sabrá si pasó el examen, o por el contrario, no ha sido merecedor de tal dicha y se queda en esta tierra – aún con otro traje –, con la misma gente, a la cual, intuyo que Dios la llama infierno.

A través de la doctrina de Jesús, el hombre puede ser diferente conforme pase el tiempo; conforme vaya asimilando y poniendo en práctica la lección.

En definitiva, el hombre puede transformarse si quiere –cada vez un poquito – en un hombre nuevo, y eso es, para mí, el significado del nacimiento de Jesús. Y eso es, para mí, lo que debería celebrar el hombre en la fiesta de Navidad; el nacimiento de un hombre nuevo.

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4 COMENTARIOS

  1. Manuel, me ha gustado tu definición sobre el ejemplo que Jesús de Nazaret nos da con su venida, para que nos hagamos seres nuevos, con una visión de la vida solidaria y no egoísta, que prime sobre todas las cosas el amor a los demás y no las matanzas a nuestros semejantes por ocupar poderes que solo sirven para engordar los egos y las vanidades. Hay una cosa sobre todas las demás que dijo El Maestro para que el mundo tuviera el cambio necesario,( SOLO POR EL AMOR SERA SALVADO EL HOMBRE), todo lo demás no nos salvará de la envidias, de las miserias y de las sociedades enfermas de egoísmos, por tanto sus enseñanzas están absolutamente vigentes y mientras no cambiemos en esa dirección, estaremos vagando sin rumbo por esta vida que nos pone en su sitio cuando la abandonamos, y vemos que todo el poder, las influencias y las riquezas no sirven para nada, todos venimos igual y nos vamos de la misma forma, sin distinciones, ¡Aprendamos el mensaje!

    Feliz Navidad.

  2. Muchas gracias por tu reflexión, Manuel, que me parece acertadísima y siempre vigente. Porque creo, como tú pareces sugerir, que desvirtuamos la esencia de los mensajes y nos quedamos con la parte supérflua.
    De todos modos, lo bueno de los mensajes profundos, es que nos dejan a cada uno la posibilidad de sentirlo de forma diferente, según nuestro estado y entendimiento.
    Yo te conocía en otra faceta, y me alegro mucho, por este mensaje y en este mensaje, haber descubierto un hombre nuevo. Un abrazo y toda la felicidad del mundo.

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