Art. de opinión de Luís Beresaluze Gálbis

DESDE MI CONDICION DE GOTA DE AGUA

Soy la misma gota. La misma gota de agua. Llegué con un cometa a esta dura roca inhóspita. Como el resto de mis compañeras de este, ahora, cometa azul, en el que tanto abundamos. Más del setenta y cinco por ciento de su área. Mejor que Tierra debía llamarse Mar.

Aun no había vida, arribada, también, en sus fundamentales posibilidades químicas, a bordo de cuantiosos aerolitos. Y contribuiría, ya instalada aquí, con mis miles de millones de millones de compañeras, a que vibrase la primera célula.
He sido nube, lluvia, acuífero, manantial, río, mar, hombre, flor, fruto, rocío, nieve, escarcha…y lágrima personal.

Me ha sudado el trabajo del hombre. Me ha bebido la sed animal. Que luego me ha orinado, entre el estiércol y la paja. He circulado por las alcantarillas de la realidad, volviendo siempre al río, al mar, al cielo, repitiendo los ciclos milenariamente.

Y soy yo siempre. La misma gota. Unida a otras pero singular. Aquella que trajo un cometa y que por tantas vicisitudes terrenales ha pasado, sin perder, jamás, su identidad. Yo soy la gota que era, la que fui y la que seré, sin perjuicio de mis alternativos estados físicos sucesivos.

Una gota es una a gota. Varios átomos de oxígeno e hidrógeno. Pero una y distinta, no confundida entre otras. Nadie podrá arrebatarme la fresca e ilusionada felicidad con que nazco en el manantial. Siempre un nuevo estreno reciclado. El mullido flotar como nube, en el cielo. La emoción de ser hombre, parte del setenta por ciento de su química. Gota humana. Capaz de hidratar a un santo. El encanto de ser ola y ondear bajo el sol, entre arenas y sal. La horizontal placidez de mi sesteo en la quieta laguna. El juego con que cuelgo de la hoja, como rocío. Ni la avidez de mi fecundante penetración en la tierra sedienta, sembrando mi sustancia como próximo verde. La magia con que reflejo, de cada rayo de sol, la porción de luminosidad que cae exactamente sobre mi individualidad como gota.

Soy nada menos que una gota de agua. Claridad, pureza, transparencia y frescura. Yo siempre. La misma. En cualesquiera de las formas por las que me hace pasar la vida, esa cosa que soy, mas que nada. Entre las cuales, hay una que me satisface sobre cualquier otra: La que me hace participar en el llorado gozo natural de la lluvia, como una lágrima especial y distinta, que baja a besar la tierra y a revestir en ella el papel que corresponda, lago, río, mar, manantial, fecundidad, hombría, gracia y alivio de la sed de tanta criatura. Parte de aquel cometa que me trajo a la Tierra, esta obvia hasta entonces esfera de roca, que esperaba la vida.

He sido y realizado tanta cosa…Le he hecho guiños a la luna estelada, sobre el mar nocturno. He vestido colores que no tengo, curvando en el arco iris la arquitectura de la luz. Nube varada, en el suelo, cegando claridades, como niebla. Como un cielo de tierra. Hasta en parte de Dios he consistido, a veces, mezclada con el vino de la Eucaristía. Porciúncula de Cristo en el cáliz, no rebajando grados de su sangre sino haciéndola mas humana.

Creo en la mitad visible de lo ciego. En tanta cantidad de futuro detrás de otro principio de pasado. Creo que he venido al mundo a ser yo misma, a lo largo de miles de procesos, asistiendo al sagrado sacramento de la consagración del universo.

Os he hablado como lo que soy. Como una gota de agua. Aquella siempre. La que ahora contribuye, a lo mejor, a mover la mano que estas cosas escribe. Nada más limpio. Pocas sustancias tan puras. Tan frescas o tan cálidas. Ninguna mas enamorada de lo que, a veces, alcanzo ser: La bendita criatura que lava todas las cosas. Si ahora lo estoy haciendo con las palabras herramienta del hombre que me representa, soy una gota feliz. Lo feliz que puede ser una gota de agua.

5 COMENTARIOS

  1. Es así: gota de agua mezclada con el vino de la Eucaristía. Dices en forma poética lo mismo que los graves tratados de Sacramentaria. Muchísimas felicidades, Luis.

  2. Como se puede hacer un relato tan bello partiendo de una gota de agua.

    Somos agua, querido Luis, que se transforma en materia. Varios átomos de Hidrógeno y uno de oxígeno: H20. La química, querido Luis, siempre ha sido el preámbulo de la poesía y de la literaura. ¿porqué será?.

    Si agua, no somos nada, no existíriamos. Que bien lo has descrito. Somos algo gracias al agua.

    Y el agua es principio y final de toda nuestra existencia. Nos peleamos por el agua, nos da la vida y persistimos gracias a ella.

    Fresca, pura y limpia, eso es el agua. Y se siente feliz por servirnos. Gracias agua, gracias gota que con tu acumulación le vuelves agua. Gracias, Luis, por tu bello relato.

  3. Efectivamente Sr Galbis, venimos de las estrellas,somos una gota del agua que se diluye en el océano infinito del Cosmos, somos criaturas de composición hechas de los elementos básicos que dieron origen a la vida primigenia, formamos parte del todo, de hecho el Universo mismo cabría en una gota de agua, somos como esa mota de polvo en el viento que puede desencadenar la más terrible de las tormentas.

    El agua es la vida y el ser humano es como una gota de agua pura y transparente pero que con el paso del tiempo acaba contaminándose con las impurezas e imperfecciones que acumula nuestra propia naturaleza social , nos sentimos como una pieza más del engranaje de la vida. Una gota de agua en busca de su destino,un mar infinito y lejano, la propia Eternidad.
    Hoy, en esta jornada de reflexión es un buen momento Sr Galbis para reivindcar nuestra naturaleza social,ser esa gota de agua convertida en lágrima que cae por nuestra mejilla y que se compadece ante el sufrimiento de los demás, pero tambien para defender nuestra identidad individual frente a esta impuesta globalización , ser esa misma gota de agua que piensa por si misma, que puede equivocarse y aceptar libremente las consecuencias de sus errores ,que puede encontrar el camino correcto entre aguas turbulentas sin que los gurús de la sociedad y la Política se lo indiquen. Esa gota de agua que con tiempo y perseverancia puede perforar la roca más sólida del Universo. Un cordial saludo

  4. Eso son nuestras almas, gotas de lluvia, que salen del manantial eterno, que se suceden a ellas mismas, con un ciclo imperecedero, al igual que como sucede todo en el universo, renovación permanente y cíclica, pase lo que pase, aunque el hombre se empeñe en modificar, apartándose de ese reloj perfecto que se puso en marcha en la eternidad y que inexorablemente sigue marcando nuestros pasos aun sin querer, pues somos parte de esa eternidad, por encima de nuestras creencias y convicciones, esa parte nuestra de la creación, ha sido, es y será, aun a pesar nuestro.

    La misma vida te aclara todas las situaciones cuando ella viene y cuando se apaga, en esos momentos todos somos iguales, y aunque los humanos modifiquemos nuestra circunstancia del tránsito por ella, todo el poder tenido, todas las riquezas y todas las prerrogativas, se vienen abajo cuando nos volvemos a la eternidad. En ese momento nos damos cuenta de que los ciclos se cumplen a pesar nuestro. Nuestra alma pertenece a esa Eternidad, al Padre Creador, a Dios, a la Energía Suprema, siempre las definiciones, las que nos han separado unos de otros, las que han producido dolor por el interés de la prevalencia. Siempre la misma historia, el deseo de los humanos de modificar, de poner nombres interesados a todas aquellas cosas que le han podido dar poder y preeminencia sobre los demás.

    Luis, esa gota de agua que tú y nosotros somos, como bien dices, y que formamos las nubes, la lluvia, los manantiales, ríos, afluentes, mares, lágrimas, somos parte del todo, por eso siempre ha existido y existirá (El alma).

    Un saludo cordial.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí