Art. de opinión de Luis Beresaluze Galbis

MAR, SIN LIMITES

Hace muy pocos días he vivido un prodigio sencillamente grandioso y sublime. Como quien no quiere la cosa. Uno de esos momentos estelares que la vida puede procurar.

Tenía entre los brazos a mi biznieta Mar. Seis meses ya entre nosotros y quince con su madre, si contamos, como debe ser, el milagro de los nueve en que dentro de Charo, mi increíble nieta, maduraba el fruto de su vientre como decimos de Jesús y su Santa Madre, en los avemarías.

La tenía junto al corazón. Mis ojos en los suyos, enormes y cariñosos, que, de pronto, se cerraron, luego de un último resoplido y pequeñito eructo.

Seis meses entre ochenta y seis años. Mucho Beresaluze en una sola, descansando en mi regazo patriarcal. ¡Cuanta sangre común encadenada en la casta, cuanto latido múltiple e intermedio y previo, entre los suyos y los míos, esta vez tan próximos. Casi paralelos y poco menos que conectados por el amor.

El Señor da y quita. Él sabrá por qué. Me dejó sin madre a los veintisiete años, (cincuenta y uno de ella), y me regala ahora esta santa e inmerecida compensación, llamada Mar Soria Beresaluze. Un mar entre mis brazos. Como si yo fuera Dios. La llamo “Espumita” y sonríe. Como si lo entendiese y se hiciera cargo. Espuma nueva de mi viejo corazón. Cuando estoy afligido y viviendo días duros, cuando sufre mi amor, la compañera de toda mi vida, mi colaboradora en este aluvión de sangres y corazones que repiten los nuestros, comunes y encadenados por la raza, cuando asisto, con el alma deshecha a las actuales limitaciones de una criatura de la que siempre dije y pensé, “no me la acabaré nunca”, vienen mi ángel y el suyo y tantos otros ángeles propios de nuestros corazones específicos y me ponen a descansar entre los brazos, pegado a mi pecho, el porvenir de tanto pasado no prescrito, de tanto presente en el recuerdo.

Se me había olvidado dormir a un niño chico. ¿Lo hice tantas veces con la madre de este Mar, mi Charo del alma, la de “la musura grande y la manzana pequeñita”, como yo le cantaba con la melodía de aquellos suecos del “Chiquitita”!…Pero de eso han pasado ya treinta años. Yo andaba por los cincuenta y pocos y ella tenía la edad de esta nuestra/su Mar de ahora.

No me canso de mirarla. Como no cansa mirar al mar. O contemplar el fuego. Mar entre mis brazos. Dormida al pie de mi corazón, es una oración viva, vivida y viviente. Es Dios con chupete, queriendo acercárseme aun más, en un nuevo y primoroso intento amoroso. Dios Mar, el que latía dentro de Charo, mientra se forjaba la oportunidad de esta santa situación que ahora me regala. Dios te bendiga, Charo. Dios te bendiga, Mar. A mi ya me ha bendecido bastante. No cambiaría este instante por mil vidas ordinarias. Mar duerme entre mis brazos que le ofician de orillas. Mar duerme en mi seno de hombre, que se ensancha como una bahía de cariño. Mar respira suavemente junto al tronco del que, en cierto modo, brotó. “Como renuevo de olivo”…alrededor de mi aliento. El viejo árbol que ya soy, florece con orgullosa fuerza. Ella, Mar y yo su oceano. Pido a todos que hablen bajito. Que no interrumpan la duración que Dios quiera dar esta pequeña eternidad presidida por su gracia. El sueño de Mar entre todos los míos…

15 COMENTARIOS

  1. Que belleza la de ejercer e bisabuelo. Yo ejerzo de abuelo y no me encuentro, no quiero pensar la de bisabuelo,por bella.

    Efectivamente, es un prodigio, no sé si de Dios o de la propìa Naturaleza, tan sabia ella. Seis meses con vosotros y quince con su madre, que no su padre. Y, además, entre 86 cariñosos años. Que grandeza para cobijar a tu biznieta.

    El Señor da y quita, dices. Que verdad. A tí te ha dado mucho pero también te ha quitado. Tu fe, esa que yo admiro tanto, te abre caminos enormes que tu aprovechas.

    Nunca, querido Luis, se te ha olvidado dormir a un niño chico, como a mí tampoco. Eso es como ir en bicicleta. Una vez aprendes, no se te olvida.

    Y no te canses nunca de mirarla. Son bellas ,nos prolongan y vemos lo que ya no podemos
    ser en elllos.

    Yo solo soy abuelo, me queda una fase para igualarte, querido Luis.Si Dios quiere, ya llegaré.

    Enhorabuena por tu bisabuelidad y te envío un fuerte abrazo. El abrazo de un amigo.

  2. Bello relato Sr Galbis en el que las palabras empleadas se cuidan hasta el más mínimo detalle para trasnsmitinos de forma enternecedora ese sentimiento de amor intergeneracional
    que profesa por su biznieta.
    No se canse de mirarla porque su mirada es la de la experiencia de una vida larga y curtida en el tiempo y eso no se lo van a enseñar en los libros.
    Debe sentirse enormemente orgulloso de tenerla en sus brazos porque MAR ha nacido a la vida con el mayor priviilegio que pieda existir, conocer a su bisabuelo,ser testigo de un testimonio vivo de sus orígenes y del arraigo familiar que no todos logran.
    Sin duda que Mar es una inyección de vida y una nueva fuente de cariño y afecto tan necesario para mantener funcionando siempre ese corazón grande de bisabuelo que como aquella vieja caldera de los trenes de madera va consumiendo poco a poco el combustible que le queda. Ese tren que Dios maneja a su antojo y que va dejando atrás en las múltiples estaciones por las que pasa nuestros mejores recuerdos y nuestro seres más queridos.
    Seguro que cuando efectue su inevitable última parada Sr Galbis su biznieta Mar estará ahí para despedirse en el andén y devolverle todo el Amor que le dá, para recordarle que la tuvo entre sus brazos,junto a su pecho y en su corazón, que no se le olvidó ni por un momento arroparla y dormirla y que le quiere más que nadie. Y solo por eso vale la pena esforzarse por vivir. Un cordial saludo

  3. Esa es la vida amigo Luis, avatares que nos encogen el corazón y hacen tambalearse nuestros más profundos sentimientos, y momentos hermosos de luz radiante con esa hermosa niña, vislumbrada en el cielo por los ángeles del señor, tenida en la tierra por amor, en el seno de una familia amorosa, y si vibráis al contemplarla, o si destemplados en algún momento quedáis, no tenéis por que sufrir, porque ella os trae paz, y también un nuevo resurgir.

    Luis recibe mi más profunda felicitación por esa alegría que ha entrado en tu familia.

    Un abrazo

  4. esto es lo verdaderamente importante de la vida, las nuevas generaciones. Que bonito y maravilloso es llegar a ser BISABUELO y disfrutar de ello. Salud

  5. Gracias padre-abuelo!! Gracias por querernos tanto, por enseñarnos tanto y por dejar estas hermosas palabras para que Mar las tenga para siempre..
    Cuando veo a mi Mar entre vuestros brazos, contigo o con la abuela, soy inmensamente feliz..aunque yo no tengo tu don pra expresarlo..y solo deseo que le duréis mucho, que os necesita tanto como yo aun os necesito..te quiero amor, mucho mucho…sigue regalandonos tu amor y tus palabras..¡¡besos de tu tigre!!

  6. Precioso y emotivo texto, Luis. No sabes la alegría que me ha dado verte ahí, en la foto, acunando en tus brazos a tu pequeña biznieta.
    Un escrito para guardar, como ejemplo de amor y entrega.
    Y una delicia haber leído tamaños sentimientos en tu pluma y con tu distinción.
    Gracias por el regalo a los lectores de algo tan tuyo. Gracias.
    Un abrazo.

  7. Sr Luis,felisitaciones por su recien estrenado titulo de BISABUELO,titulo que la vida da,esa vida caprichosa a vezes mesquina y otras bondadosa,que esta vida le done muchos anos para poder disfrutarla,? no es verdad ?que es una maravilla poder contemplar tan de cerca la maravillosa creacion de nuestra continuedad,DISFRUTELA!!!.

  8. Lo hermoso del prodigio de la vida, es valorarlo como un regalo, tal y como haces tú, con tu pequeña “Espumita”. Y ella, intuyendo tu embebecimiento, te recompensa con sonrisas.

    No hay ternura más reparadora que la sonrisa exclusiva de un bebé. Mi madre me cantaba una canción que llevo grabada en mis entrañas; “lo más hermoso de un mundo es un bebe, quita las penas y alegra el corazón, y aun viniendo la vejez, vuelve a la madre joven otra vez”. Tu Espumita de Mar, Luis, por unos instantes, trasforma la preocupación por tu Charo, en alegría.

    Charo y tú, plantasteis una semilla fruto de vuestro amor. ¡Cuántas primicias os ha dado y cuán grande la cosecha!

    Eres afortunado Luis; no pudiste disfrutar de tu madre todo cuanto querías, pero te ha sido concedida la gracia, de arrullar a tu bisnieta, y con ella, el don de expresar con palabras, emociones que quizás otros, sólo consigamos plasmar con la mirada.

  9. Mi enhorabuena, Sr. Galbis, así como para toda su familia. Yo, a pesar de tener ya 63 años y dos hijos, aún no me han hecho ni siquiera abuelo. Son los nuevos tiempos en que a los jóvenes les resulta más cómodo retrasar el tener dijos. Ellos tienen que programar sus vidas; yo diseñé la mía.
    Veo que nombra usted al mar y al océano como la mayoría de las personas que es muy bonito, que no se cansaría de admirarlo… Yo tuve oportunidad (fui marino mercante, durante cinco años) de ver el mar desde la inmensidad, desde no se ve la tierra, sino sólo el cielo, las gaviotas y los delfines, donde a veces, el barco o «jaula flotante» como yo le llamaba, se movía a veces demasiado. En fin, que el mar y el océano son muy bonits desde la orilla, pero desde adentro… no son tan bonitos, créame.

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