Art. de opinión de Sergio Mira, profesor y músico

Un buen guión

La cartelera del cine es como un periódico: siempre plagada de novedades. La hemeroteca serían los videoclubes (¿existen todavía los videoclubes?) o las páginas de descargas. Hasta hace poco, la hambruna del cuerno de África ocupaba todas las portadas. La gente no hablaba de otra cosa por la calle. Luego vino la Operación Salida del mes de agosto (y su consecuente Operación Retorno, ambas repetidas a finales de mes). Después la visita del Papa, la marcha laica, la huelga de futbolistas para las dos primeras jornadas de Liga (que finalmente fue una). Luego la reforma de la Constitución, el 0-6 y el 5-0, con esa se sensación de que la Liga de fútbol, por enésima vez, vuelve a ser cosa de dos. Dentro de poco vendrán las elecciones generales. Y poco a poco, nos habremos olvidado del cuerno de África, de los somalíes muriéndose de hambre y siendo abusados o violadas en medio de la más cruel de las impunidades: la de la indiferencia. Pero es un buen guión, aunque ojalá fuera realmente un guión, obra de un guionista dramático.

Desde la huelga de guionistas de Hollywood, aunque me atrevería a decir que incluso desde mucho antes, huelga que duró apenas tres meses (entre noviembre de 2007 y febrero de 2008) y que paralizó el sector a través de sus 12.000 profesionales, las películas norteamericanas que llegan a las carteleras españolas, salvo contadas excepciones, son o bien reposiciones de clásicos de los cuarenta o bien adaptaciones de películas europeas o —lo más de lo más— adaptaciones de superhéroes del cómic.

Y eso que ya no están de huelga…

Razones tenían, por supuesto, y siguen teniéndolas, sobre todo si tenemos en cuenta ese exiguo 5% que perciben del presupuesto inicial. Sin embargo, aún lo tienen mejor que los guionistas españoles, cuyo porcentaje ronda el 1 o 2%. Y a veces, ni eso. Para muestra un botón: el guionista de la exitosa El orfanato, Sergio G. Sánchez, que recaudó más de 25 millones de euros en taquilla, cobró 30.000 euros sobre un presupuesto de unos cuatro millones y medio: el 0,6%. Cobró eso y nada más, ni siquiera otro nimio porcentaje por los beneficios de la venta de DVD, compras online, etcétera.

La composición musical para series o películas está, más o menos, por ese porcentaje. Es decir, la creación es lo que menos representa de un presupuesto cinematográfico. Las palabras que nos embelesan. La música que nos emociona y acompaña en las escenas de acción o amor, la que crea la tensión. Las conversaciones que nos dirigen en la trama y nos hacen sonreír. Todo eso es lo que menos cuenta para llevar a cabo una película. Con ello, no es de extrañar que ser guionista profesional en España sea, no ya un trabajo de riesgo, sino ante todo un oficio vocacional.

Y encima hay que sumarle la piratería. No valoramos las historias que vemos, sino los aparatos con que lo hacemos. Y preferimos gastarnos 600 euros en un nuevo portátil o 299 en un disco duro multimedia de dos terabytes antes que pagar los 7 euros de una entrada de cine y apoyar la causa del guionista, esa persona que no va casi a los rodajes pero cuyo trabajo, solitario, ante el ordenador, es la chispa que prende la mecha de una película.

Todos recordamos esos buenos guiones, películas de ayer y hoy y siempre que habitan en la memoria de los grandes momentos vividos. Mi lista de buenos guiones es larguísima, y no quiero aburrirles. Películas nuevas vendrán para hacernos «olvidar» esos guiones, o al menos para relegarlos a un rincón, dormidos hasta que los llame el recuerdo.

La hambruna que asola el cuerno de África desde hace décadas es un buen guión, con todos sus elementos, aunque ojalá fuera realmente un guión, obra de algún escritor de catástrofes y desgracias. Más bien se trata de una película conocida; nos sabemos de memoria esos niños con la barriga hinchada y moscas en la boca, sus miradas perdidas, esa triste sensación de que todo, aunque estemos en el siglo XXI, sigue igual. Nos sabemos esa película de memoria, y a veces cambiamos de canal y nos olvidamos de lo que realmente importa. Pero importa. Y es una película que me gustaría tener siempre presente en la cartelera, para que jamás nos olvidemos de cuán afortunados somos, para que nunca olvidemos de que, por muy poco que podamos aportar, lo que nos sobra del café de cada día podría salvar vidas en otra parte de nuestro planeta.

7 COMENTARIOS

  1. Triste y egoísta el dicho; “ojos que no ven, corazón que no siente”

    Nos inventamos mil y una excusa para no afrontar una realidad que nos incomoda. Gastamos dinero sin remordimiento en evasiones ególatras y materialistas, (el que puede y lo tiene) sin embargo, nos rodeamos de perjuicios que justifican nuestra inacción.

    Aligeramos nuestro cargo de conciencia, buscando culpables, de hecho los hay, y muchos, pero eso no disculpa que le demos la espalda al necesitado.

    Aportando un minúsculo grano de arena, podemos salvar la vida de muchos niños.

    Si los medios de comunicación insistieran en esta clase de noticias, como insisten con el bombardeo de crónicas rosa, tendríamos más presente la “película” de la vida, cruda, injusta y real.

    Gracias, Sergio por recordárnoslo.

    Respecto al resto de argumentos de tu artículo; simplemente leo y aprendo. No tengo los suficientes conocimientos sobre el tema para opinar con propiedad.

    Saludos cordiales

    Cta. Transferencias solidarias: CUERNO DE ÁFRICA

    • Cruz Roja: 2090 0001 73 0200254607

    También en el enlace http://cajamediterraneo.net/2011/08/03/cuentas-solidarias-con-el-cuerno-de-africa/

  2. Hablas de muchas cosas Sergio.
    Los derechos de autor, la dureza de la vida de los artistas,Somalia.
    Sabes qué, tienes razón en casi todo, pero hay una cosa que no me pasa desapercibida y no se si a ti también te llama la atención.
    Todo tiene una misma causa.
    La avaricia. El negocio.
    Es posible que no haya ingenio en Hollywood porque quienes manejan los hilos no lo necesitan, ganan igual o más dinero reponiendo temas más que sabidos.
    Es posible que el trabajo de guionistas o músicos no esté valorado porque quien maneja los hilos prefiera premiar a quien distribute y le da a ganar dinero antes que a quien pone el cerebro.
    Es posible que lo que está ocurriendo desde hace tanto tiempo sea porque en reaalidad saben quienes manejan los hilos que solucionar esos problemas es dejar de ganar más y más dinero.
    Lo que no es posible, es seguro es que ni la avaricia ni el negocio son los mayores culpables. Es la imbecilidad de la gente.
    Qué más da que la película sea buena o mala? eso sólo depende de su está publicitada o no.
    Qué más da que se mueran de hambre allí, si no lo vemos aquí podemos vivir con ello.
    ¿Y sabes lo peor? la maldad. Creeme si te digo que hay gente que , al leer esto y lo tuyo son incapaces de pensar que estemos siendo sinceros, estan convencidos de que lo decimos para quedar bien, son incapaces hasta de pensar que hay gente mejor que ellos. Gente con corazón.
    Ojalá la película del cuerno de África no deje de anunciarse, por mi parte intentaré dar voz a todo aquelo y te agradezco que tu tambien lo hagas.

  3. El cine español salvo muy pocas excepciones no merece lo que cuesta la entrada del cine, ¿alguien recuerda «Mentiras y gordas» ? Regalo de Sinde al cine español. Claro esta que esa película con la ayuda del Ministerio de Cultura y su millón de euros a modo de amortización, si que salio lucrativa. Pero si no llega a estar el dinero de Cultura, otra película mala que se da el batacazo.

  4. El sentimiento que predomina en mí, es la impotencia. Demasiadas injusticias sociales, demasiadas palabras huecas, demasiado sufrimiento.
    Gracias por tu artículo.
    P.D.: Recuerdo que una vez recibí una carta muy bonita de un niño (apadrinado), diciendome que su madre ya tenía un pozo de agua cerca del poblado. Hace meses que no tengo noticias suyas. Vive en la zona.

  5. Primera Línea, para decir lo que dices, más valdría que te perdieses en la cola de los hombres sombríos e insensibles. Personajes como tú, son, precisamente, los que hacen de este mundo lo que es… triste y apático.

  6. Gracias Sergio por tu artículo, cuantas verdades dices. Pero aún tenemos que oír…primero los de aquí y después los de fuera….Cuanta humanidad queda por cultivar. Nunca tenemos bastante. Nos manifestamos por que los futbolistas van a hacer una huelga. No somos capaces de manifestarnos por que un político de turno meta la mano donde no debe. No somos capaces de manifestarnos por que la gente se muere de hambre en algún lugar de un país. No somos capaces de manifestarnos por que no se respetan los derechos humanos en algún lugar de cualquier otro país. Somos capaces de permitir expoliar un país de su riqueza, pero no nos gusta que vengan en patera. Somos capaces de viajar de vacaciones a un país del llamado »tercer mundo», comprar en él artículos a un precio irrisorio, pero no nos gusta que vengan ellos buscando un futuro mejor. Expoliar un país, comprar al gobierno de turno o poner el gobierno que nos interese y »mojarlo», así tenemos lo que queremos, pero no queremos verlos por nuestras calles. Hipocresía y egoísmo absoluto.

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