Art. de opinión de Juan G. Olivares

Bramante y Maúro: Antinatura, negación y muerte

Antinatura. Part I

Bramante nunca quiso ser pirata, siempre prefirió ser reina de los mares. A Bramante nunca le gusto jugar al fútbol, ni pelear, ni montar en bicicleta, ni ir al rió a saltarlo allá por donde los moros construyeron la presa.; entretenimiento favorito de zagales en las tardes de verano en su pueblo del interior de una provincia del exterior.

A Bramante le gustaba volver limpio a casa. Tardaba un rato más que sus amigos en estar listo y nunca iba despeinado. Se desvivía por jugar siempre un rato más con Alicia, su compañera de pupitre y asesora insustituible a la hora de vestir muñecas.
Que Bramante no quisiera ser pirata no era obstáculo para que deseara ser salvado una y otra vez por el capitán del navío corsario, Maúro. Apodo con tradición y solera donde las hubiese, más incluso que Bramante. De carácter fuerte, firmeza y don de gentes, Maúro era el único que disputaba a Alicia la compañía de Bramante, que bebía los vientos sólo después de que estos hubieran acariciado su piel. Capitán filibustero; remolino de pelo andante; líder de la manada que, por diversión infantil, perseguía casi a diario a Bramante hasta darle alcance y humillarle con unos cachetes y algún “arrastrón” al grito de mariquita.

Porque Bramante era mariquita. Gay no, hablamos de tiempos en los que el castellano era castizo y masculino indefectiblemente. Ni homosexual, palabra que, con esos tres fonemas combinados de esa forma, “sex”, tenia limitada su pronunciación. Era mariquita.

Lo sabia desde años atrás, cuando siendo aun muy niño sintió sus diferencias, notó ese desgarro al ver los cabellos despeinados y la postura fuerte de Maúro al frente de sus bucaneros. Cuando sus amigas eran más que sus amigos. Cuando el cura, en connivencia con su madre, le advirtió de lo antinatura que era sentir así, y como, sin dilación, comenzaron los esfuerzos de su familia por evitar la vergüenza.

No tardó dos días en llegar la bicicleta a casa. Su padre empujaba con suavidad el conjunto de artefacto y Bramante para dejar posteriormente a la inercia el trabajo de enseñar equilibrio al desafortunado ciclista que, indefectiblemente, acababa por los suelos.

Primero sí fue suavemente, pero poco tardo la paciencia en buscar otras causas y abandonó el trabajo paterno, con lo que al restregón de la caída, había que sumarle el azote y los gritos que, como siempre, anulaban la razón de Bramante, acabando así con cualquier probabilidad, ya de por sí escasa, de éxito.

Bramante era un monstruo. Un monstruo antinatura, lo había dicho el cura, lo decían sus amigos, lo pensaba su padre. Bramante no quería ser mariquita, quería ser aceptado por la tribu, no ser diferente, pero también quería a Mauro.

Bramante No quería ser un monstruo. Era un buen hijo, amaba a las demás personas por encima de lo que normalmente son amadas. Era querido y rechazado a la vez. Él lo veía cada vez que, estando con alguien, este desviaba la conversación o cesaba la actividad si un tercero se acercaba, para pasar inmediatamente a construir el muro que, cotidianamente, había a su alrededor siempre, a todas horas.

Sólo Maúro era capaz de ir a buscarle. Maúro, el líder, era el único que, no haciendo caso a las quejas de sus subordinados, lo invitaba a ser su reina de los mares. Cosa que siempre acababa con él por los suelos recibiendo golpes, patadas y risas a su costa, pero de donde él , abstrayendose de la típica apoteosis del juego, extraía esa mirada fija de Maúro, que habiendo incitado el final, no participaba en él, solo le miraba en el suelo y mantenía su mirada. Maúro no le pegaba patadas.

Ahora Maúro estaba delante de él, en la misma fila, al lado de Alicia. Su mirada se esforzaba por decidir si posarse en la espalda de su amigo o en el traje de su amiga.
Bramante, Maúro y Alicia iban a recibir su primera comunión y él recordaba lo que había sufrido hasta ese momento por amar diferente, solo por eso, por amar, ese día, el mejor día de su vida, el mejor día de su larga vida, el mejor día de toda su vida según su madre.

Negación. Part II

Maúro no era mariquita. Los mariquitas eran monstruos antinatura. Él odiaba a los monstruos. El era un hombre de bien, un guía moral, un luchador de las buenas costumbres. Maúro estaba mirando la espalda de su amigo, Bramante. Estaba situado dos puestos más atrás en la fila en el que iba a ser su día más importante, así se lo había repetido a si mismo hasta la extenuación, el día de su ordenación.

Recordaba el día en que pidió a Alicia salir mientras tenía en la mente el rostro de Bramante. Como cada beso, cada caricia que ofrecía a su amiga tenia el mismo rostro. Le atormentaba pensarlo. Le atormentaba y al mismo tiempo sabía que estando junto a Alicia estaría junto a Bramante, un inseparable trío. Tampoco dejó de pensar que cada beso que recibió de Alicia estaba destinado a Bramante
Pero de eso hacia ya varios años, aun no había pasado el reclutador del seminario por el colegio y aun no habían sentido él y Bramante la llamada de dios. Ese día ambos comentaron su nuevo futuro. A Bramante le permitiría seguir junto a Maúro, aunque a él no se lo dijo, sabía que no debía decírselo, y a Maúro le ayudaría a vencer la tentación que aun siendo negada nunca fue ahogada. Lo sabía, la abstinencia, el sacerdocio, le haría más feliz que un futuro con hijos, familia y tentación constante. Tuvo que escoger entre ese futuro y el otro, no podía aceptar el de convertirse en monstruo, esa no era una tercera opción viable.

El ya conocía el amor silencioso que Bramante le profesaba, lo sentía en vibraciones, miradas y en su propio corazón, pero nunca sería un monstruo antinatura.

En su pubertad no pudo evitar desvelos, sucios desvelos. Efusiones de pasión solitaria con el rostro maldito de su amigo y compañero presidiéndolas. No recordó a Alicia en ellas. Momentos que, atravesados por la angustia de sentirse sucio, sobrevenían independientemente de que el quisiera o no, salían de dentro a fuera.

La penitencia que seguía aquellas noches de debilidad fue creciendo con su
adolescencia, tanto que no fue ni una ni dos las veces que su confesor le avisó de que no era el camino. Tanto, que el camino le enseñó que el dolor purifica. Tanto, que ese mismo camino le llevó a seguir la línea más dura, la más rígida, de todas las líneas de su iglesia.

Muerte. Part III

Estaba sentado junto al lecho de muerte de su amigo en el que iba a ser su día más importante, el de su muerte, el de su reunión con el altísimo. Atropellaban su mente con prisa los intentos de comunicar a Bramante tantas cosas que nunca le dijo, pero era tarde, la respiración imposible de su antiguo amigo avisaba de que ya no había tiempo, el tiempo se había acabado.

Después de su ordenación la relación entre ellos se había alejado de tal manera que él rechazaba sistemáticamente cualquier intento de Bramante por establecer contacto.

Bramante, sacerdote de pueblo y persona sencilla, era amado por sus fieles y daba amor a estos. Él, por los caminos de la burocracia, había odiado a los pecadores y en cierto modo se sentía odiado por ellos. Maúro nunca pudo perdonar, lo hacía su habito y los poderes que la iglesia le había concedido, pero su corazón no perdonó jamás.

La relación entre ambos no pudo ser fluida en ningún momento. Ni siquiera aquella vez, que con lágrimas en los ojos, Bramante le preguntó si era eso lo que dios les pedía, que dejaran de amar lo que amaban. No quiso seguir escuchando, apartó a Bramante y se marchó, no supo más de él en años. No supo directamente, por que no hubo día en el su amigo no estuviera con él, dentro de él, recriminándole ser el palo que golpeaba la homosexualidad, la línea que guiaba la moral, el estandarte de la familia bien entendida, el adalid de la moral cristiana y los movimientos de represión que la conformaban.

El sabía que su dolor de corazón era un castigo divino, porque dios ofrecía amor, amor que él, en su nombre, aplastaba, pero le superaba. El sentimiento de odio y repugnancia creado por sus predecesores en la edad en las que las historias entran a sangre y fuego no habían menguado con la madurez. Había sido marcado por el odio. Antinatura, soñaba con esa palabra. Soñaba y sabía que no era el camino, pero no podía abandonarlo ahora, toda una vida encaminado en él, no podía dar el giro.
Alicia abrió la puerta y vio a sus dos amigos cogidos de la mano. Ahora. Cuarenta años después. Dos hombres rotos, dos almas muertas, dos vidas perdidas. Porque sus amigos habían muerto hacia cuarenta años. El día que se prohibieron amar. Ella fue testigo de cómo penetró aquel señor cura en las almas puras de aquellos dos niños destinados a dar amor. Cómo, el veneno de la represión moralista, amargó su sangre. Bramante, sumiso, buscó otras maneras de ofrecer su corazón. Maúro no pudo. El carácter dominante y su concepción de la vida en forma geométrica no le dejó respirar y ahora ahí estaba, cogiendo la mano de su amigo para despedirlo, porque sólo de esa manera se permitía vivir su vida, dentro de los cánones que le enseñaron de niño que eran los correctos.

No pudo más. Se marchó. Dio la vuelta y salió de la habitación, fue a recoger a su hijo nacido en soltería y se juró a si misma que nadie entraría en la mente inocente de su hijo. Nadie, y mucho menos alguien que se prohíbe vivir. Nadie metería las ideas en la edad en que estas y las palabras entran a sangre y fuego en su alma inocente. Su día más importante no sería el de la comunión, ni el de la ordenación ni el de su muerte, sino el de su vida.

Mientras se lo decía observo como, embelesado, miraba a la niña de al lado vestir una muñeca. No lo dudó, buscó en el baúl de sus recuerdos y sacó la suya, la que vestía con Bramante, y, alzándosela a su niño le dijo, cuídala, dale mucho amor, el mejor día de tu vida será el que más amor des.

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21 COMENTARIOS

  1. Esto es una maldita genialidad y una excelente réplica al artículo del cura Javier Muñoz ¡¡¡ Mis felicitaciones!!!

  2. Suucribo en todo el contenido del «El observatore rumano» ;es chocante que a los seres humanos que piensan ,actuan y viven en consonancia con sus vivencia les cuelguen el sambenito de no «natura». Erase un lobito bueno que lo maltrataban todos los corderos….

  3. Pues muy natural no es. Porque meter un pene en un ano que sirve para que salga la mierda. Pues es bastante asqueroso.
    Aunque muchas veces intenten verter su mierda sobre los demas. ¿quienes son los intolerantes?

  4. Amigo Olivares se supera usted a si mismo con este fantástico relato de amor y sentimientos al que de dota de una carga explosiva subliminal de denuncia contra la homofobia y el papel de incomprensión e intolerancia que la Iglesia tiene hacia la homosexualidad.Solo una reflexión Sr Olivares, cualquier animal cuando se siente amenzazado huye o ataca ,es propio de su naturaleza, el ser humano por el contrario tiene otra opción el miedo a lo que no comprende, el rechazo a lo que es diferente. la homoosexualkidad puede encontrarse en el reino animal,en la naturaleza, ya se ha demostrado científicamente pero mucha gente cree aun que es antinatural y mantiene un rechazo social a la misma, cuesta comprender este comportamiento en el reino de lo racional como una tendencia natural del ser humano que nada tiene que ver con el pecado ni con sus genes. El comportamiento homosexual existe en el mundo animal pero ahí nadie se plantea cuestiones éticas o religiosas que califiquen este comportamiento como antinatural y en todo caso para quienes lo hacen en el siglo XXI habría que preguntarles ¿ si lo antinatural es algo malo en si mismo?.Si ello fuera siempre así muestra propia convivencia democrática es antinatural porque para poder convivir en sociedad todos tenemos que dotarnos de leyes comunes que nos impiden nuestra tendencia natural a la violencia o la venganza. Hay algo más antinatural que decir que todos somos iguales cuando sabemos que cada uno de nosotros es diferente de los demás.Pues si aceptamos ese principio para vivir y convivir tambien podamos aceptar a quien tiene una orientación sexual distinta a la nuestra. Es solo una cuestión de amor .comprensión hacia los demás y mucha educación.
    Un cordial saludo amigo Oliivares.excelente artículo.

  5. Para natural: #6 natural –

    el sexo anal no es patrimonio solamente de los homosexuales, tambien lo practican parejas heterosexuales, de mutuo acuerdo.
    Si nos ponemos asi, te dire que hace años, todo era pecado, antinatural y de cochinos, hasta darse un morreo con lengua, y no de digo nada del sexo oral.
    Si quieres volvemos a los tiempos de maria castaña, que para hacer el amor, aunque aquello ni era amor, ni era nada, tenian que meterla por el agujerito de un camison.
    El sexo con amor es un arte, pero los puritanos, llenos de perjucios lo rebajan a lo mas sucio.
    Excelente articulo Juan, ya me veo venir a la secta pellinaria, si se atreven.

  6. Le felicito, Sr. Olivares, ha compaginado a las mil maravillas el amor, su diversidad, la amistad, incluida la rivalidad, siquiera latente… la admiración; y, como telón de fondo limitador y opresor, porque lo es, la intolerancia de la Iglesia hacia este tipo de expresiones no «correctas» a los ojos de su especial «ortodoxia», cada día más divorciada de la realidad de la calle y de la misma vida.

    Ok, Juan. Realmente hermoso.

  7. Conociendo el «percal» que ronda por estos foros de opinión, espero una masiva respuesta indignada del señor Pellín y de su legión de seguidores.
    Espero impaciente los resultados. Suerte, señor G. Olivares.
    Saludos

  8. gracias por hacer visible un tema que a mucha gente le ha hecho daño y ha callado y sigue callando. No hay nada peor que las cadenas que nos ponen, que nos ponemos. No hay nada mejor que saber vivir sin prejuicios, y sentirse, a pesar de todo, orgulloso de ser quien eres.

  9. Oli me has sorprendido muchisimo; te conocia como una gran persona; pero esto me lo confirma.
    ENHORABUENA .TE DESEO LO MEJOR UN BESO

  10. ¿Que es antinatural meter un pene por un culo porque por este último sale mierda?

    Y, ¿que sale por el pene cuando no se está follando?¿miel de la Granja San Francisco?

    A lo mejor algunos vais por ahí meando a vuestras novias en la vagina…

    P.D. La boca es para comer, no para besar. Joder, que asco!!

  11. Pues muchas gracias a todos. Me alegran sobremanera vuestros comentarios, todos, tanto los que me halagan como los que me hacen ver que he dado en el clavo y el mundo está lleno de Maúros.
    La campaña está en marcha en Facebook señor Brumario, no tema, parece que aquí ya se ha visto mucho.
    Recordemos las palabras del señor. «Amad al prójimo como yo os he amado». Eso si no han cambiado el catecismo desde que yo lo leí.
    Observatore, redondea y añade usted a lo que yo he escrito, más gracias aun.
    Sólo quiero hacer un inciso. Lo mismo que Maúro y Bramante son curas podrían ser profesores, o políticos o cualquier persona que en algún momento de su infancia haya recibido enseñanzas y manipulaciones discriminadoras y en su edad adulta tenga potestad para guiar moral o físicamente a otras personas.

  12. Pues estoy de acuerdo y no Atila.
    Primero de todo agradecerte que hayas leído un cuento mío, que es lo que es, un cuento. Segundo que lo hayas comentado con todo ese respeto que por otra parte te caracteriza.
    Y tercero porque recibir comentarios de quien no piensa como tú es mucho más valioso siempre.
    Nosotros, los heteros, no tenemos nada de lo que acusarnos. Es más, tú no estás de acuerdo con mi visión y no he visto ningún rasgo de homofobia en tu escrito. No he visto odio. Eso, a mis ojos, es merito tuyo. Tuyo y de la mayoría de heteros, ya que es lo normal, no sentir odio. Pero también existe lo anormal, lo realmente anormal.
    Estoy de acuerdo en que es políticamente correcto; claro; habla dignidad para quien le cuesta que se le reconozca y pone en solfa actitudes inhumanas. Y sé que esta vez estoy en lo cierto.
    Te voy a contar el nacimiento de esta historieta. Tengo una niña de 7 años. Hace un par de semanas en un barrio de Novelda, en fiestas, la niña comenzó a jugar con varios niños a los que conoció en estas. No eran de su colegio y aun no tiene vida social propia con lo que mis ojos estaban permanentemente posados en ellos, observándolos. Poco a poco los niños del parque se fueron retirando hasta que quedó uno con mi hija.
    A todo esto se había formado un corro de vecinos que, a la sombra de una mimosa charlábamos de todo. De si este estaba trabajando y aquellos 10 no, del alcalde y la alcaldesa y de la cría de patatas en la Patagonia, por ponerte unos ejemplos.
    Yo que, más que escuchar, continuaba mirando lancé la pregunta distraído.
    -¿Quién es ese nene?
    -Xxxx -me contestaron- es marica.
    -¿Es marica? Y eso por qué lo dices.
    – Me lo ha dicho mi hijo, y su madre dice que solo juega con muñecas y demás. Comulga este año.

    Continuaron dejándome pruebas de que es marica un rato más. Yo he tenido la fortuna de crecer con un niño que después, cuando tuvo sexo, fue homosexual. Digo la fortuna porque estoy hablando de alguien que, hoy, es un gran hombre, una gran persona.
    Ni el niño del parque ni el niño que creció conmigo eran homosexuales. Eran tiernos, dulces, malvados, pillos, guapos, feos, en resumen, eran niños.
    Pero aun no habían comulgado y ya llevaban a cuestas una carga. Aun no habían dado un beso y nosotros, yo no, quizá tu tampoco, pero si los que estaban conmigo en el parque ya estaban viendo una sodomía.
    Cuando sea mayor ese niño, y pueda respirar y diga
    -¡Si , soy homosexual que pasa!
    Habrá algún hetero que le dirá como tú has hecho en tu comentario que no se ponga el sexo por bandera, sin mala intención, desde luego, pero se lo dirán.
    Y él no lo lleva como bandera. Cuando hace una semana estaba jugando con mi hija le estaban poniendo el sexo como cruz. Él pensaba en comulgar y ya estaba crucificado de por vida. Su vida nunca va a ser “normal”, porque ni es pillo, ni guapo, ni dulce, ni feo, es marica y así está viviendo en Novelda , en Mayo del 2011 y antes de comulgar, un niño de 9 años.
    Lo otro Atila es un cuento, esto es la pura realidad y mi pensamiento sobre ella. Espero que me comprendas mejor, y si no es así, que sigas respetando mis reflexiones como hasta ahora las compartas o no, porque este cuento me ha nacido de lo más hondo, de muy dentro de mí, y a los heteros nos toca ser justos, poco más en algo que no es decisión de nadie, a no ser que sea de la madre naturaleza.

  13. Anem a vore:
    Que hay por lo cual los que no somos gays tenemos de que acusarnos??
    Por que regla de tres el gay tiene que ser el bueno y los otros los malos??
    Detesto los a los que dejandose llevar por una corriente de comprension y de politica correcta nos trata a los demas como crios y sin conviccion.
    No Juan no,eso no es asi.Por si no lo sabes hay dos sexos y si el hombre o mujer respetuoso de lo que en la mente de un gay o lesbiana se crea que hay tres no nos hace a los demas malos ni delincuentes.
    Si alguien le hace un dano a un semejante,sea gay o no es un delito,aqui,alla y mas alla.Si alguien por la razon que sea decide hacer de su barriga un tambor,alla el.
    El hombre heterosexual desde el nacimiento de la humanidad viene poblando la tierra,por amor a sus hijos,la cultivo,le saco frutos y alimento a todos sin importar su sexualidad,tambien envio sus hijos a la guerra y muchos murieron defendiendo a todos gays o lesbianas eso sin entrar en mas detalles.
    Que vivan su vida,respetemoslos siempre pero que no hagan de su sexualidad una bandera por la cual nos quieren demonizar sin ninguna razon.
    Si la Iglesia no lo entiende esto mala pata,pero dejate de defender y alabar a personas que solo necesitan vivir su vida como nosotros los heteresexuales «sinse pols ni remolins» Cumpliendo las reglas que la sociedad dicta y haciendo a puertas cerradas lo que a nadie le importa ni le interesa.
    Juan te has dejado llevar por un tema que a «priori» sabes que te vas a llevar los aplausos por que es «politicamente correcto» Pero no necesariamente estas en lo cierto.
    Mas respeto por los heteresexuales,que al final somos los que mas damos amor y al final los que traemos al mundo esos que se llaman hijos y gays o no los queremos lo mismo.
    Un abrazo

    Atila.

  14. Juan:
    Aunque sigo en mis trece,no dejo de reconocer tu logica.No he sido lo suficientemente educado como para abrir un juicio en cuanto se refiere a la razon de la sexualidad de cada uno.Si es por obra y gracia de la Madre naturaleza o es algo que se adquiere.
    Sin embargo,tienes que reconocer que en algunos casos los gays se estan pasando.Han formado grupos de presion donde aprietan a los politicos y a la prensa de tal manera que aun siendo una minoria quieren imponer un estilo de vida o convenencias sociales que no van con la inmensa mayoria hetero y siendo asi, en una democracia eso no es justo.
    Los heteros no tenemos nuestro dia del «orguyo hetero» y si nos casamos o nos juntamos a vivir con una mujer no es obice para que eso sea puesto en primera plana.A nadie le importa, y mientras los «gays» sigan exigiendo publicidad por su modo de vivir o encarar las leyes sociales siempre sera un motivo de contrariar la forma de convivir de una inmensa mayoria que realmente no les importa como ellos viven en su intimidad.
    Juan, has demostrado que sabes llevar un tema con altura y agradezco tu educacion al debatir un tema tan devenido como el que hemos tratado.
    Un abrazo:
    Atila.

  15. UN CUENTO PRECIOSO SENSIBLEY REALISTA.
    !OJALA AYUDE A LOS INTOLERANTES A COMPRENDER Y A ACEPTAR LA HOMOSEXUALIDAD!

  16. CUANDO MI HIJO ERA PEQUEÑO, EN SU CLASE HABÍA UN NIÑO DEL QUE TODOS SE REÍAN PORQUE LE GUSTABA JUGAR CON LAS NIÑAS Y DECIAN QUE ERA MARICA.LO PASO MUY MAL. A LA VEZ HABÍA OTRO NIÑO GUAPISIMO, LISTISIMO, EL LIDEL DE LA CLASE. HACE UNOS DÍAS, DESPUÉS DE MUCHOS AÑOS SIN SABER DE ELLOS, ME ENTERÉ QUE AL QUE LE LLAMABAN MARICA, TERMINÓ UNA CARRERA Y ES UNA EXCELENTE PERSONA, PERO EL OTRO NIÑO, QUE YA ES UN HOMBRE, ESTA EN SU CASA SIN PODER SALIR DEPENDIENDO DE LOS CUIDADOS DE SU MADRE, ESTA MUY ENFERMO POR CULPA DE LA DROGA. YO COMO MADRE, NO ME HUBIESE IMPORTADO TENER UN HIJO HOMOSEXUAL, YO LO LLEVARÍA PERFECTAMENTE, PERO SI TUBIERA UN HIJO CON PROBLEMAS DE DROGAS NO SABRÍA COMO LLEVARLO.
    JUAN FELICIDADES Y UN BESO.

  17. Mi mas sincera enhorabuena, Juan Gabriel. Te sabía sensible y buena persona, pero este relato precioso no ha hecho más que confirmármelo. Me ha encantado tu defensa, sin ser demasiado evidente, a la opción sexual que cada cual elija. Gracias por tan bello relato y , de nuevo, mi más sincera enhorabuena. ¡Ah! Y destilas mucha sensibilidad. No eres nada duro.

  18. Acabo de darme cuenta, pues lo había colgado Belén Máñez en Facebook, que este relato es de 2011. Para mí, como si fuera de hoy. Un abrazo.

  19. Me haces ver la vida de otra manera. Me tocas el Alma y lloro…por tantos Mauros y Bramantes incomprendidos. Cuyo único pecado ha sido amar.

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