Art. de opinión de Vicente Díez García

“El eructo” de Alberto Contador y “la gallina” de Alejandro Valverde

Últimamente, han aparecido diversas injusticias contra los ciclistas españoles. Está demostrado que desde la retirada de Indurain, los pedaleantes hispanos han mejorado mucho (a los resultados me remito: otros cinco Tours consecutivos, desde Pereiro/2.006 hasta Contador/ 2.010, así como el Giro, clásicas, mundiales en ruta y en pista, la Olimpiada…)

A alguien, acostumbrado a que antaño, los nuestros fuesen “de relleno en la salida” no le hace gracia ver que los suyos no suben a lo más alto del podio… ¡”Ajo y agua”, señor Mc Quaid, presidente de la UCI! Sobre este tema de las sanciones injustas, habría para filosofar largo y tendido; por tanto permítanme que exponga mi versión a través de metáforas:

1ª) Por ser el caso más reciente, le corresponde a Alberto Contador. Su caso se podría analizar desde tres puntos de vista:

a) Legal: Para platicar sobre leyes, reglamentos, estatutos, sanciones… Me perdería en este laberinto y como no soy abogado, especializado en reglamentos federativos u olímpicos… mejor, lo dejo estar.

b)
Químico: A un profano como yo, que he releído sin ”digerir” lo que producen la EPO, la autotransfusión, el clenbuterol, los distintos potingues farmacéuticos y de otro tipo y que admito que en el Bachiller me costó aprobar la química orgánica…Total, que por no ser químico, también lo dejo y paso de largo.

c)
Numérico: Cuando realizamos una multiplicación o división, redondeamos los decimales, para que aparezcan los menos posibles; por ejemplo, ante un resultado de 1.329,71598 €, diremos que es 1.329,7 €. También se puede aumentar si fuese el resultado 3,1416… y diríamos que con 3,14 el resultado sería similar.

Pues bien, he leído en varias ocasiones el resultado del famoso filete con restos de clenbuterol que consumió Contador. ¡Agárrense: 0,…nueve ceros… y un 5! O sea, cinco diez mil millonésimas partes de algo. Ese “algo”, en mi afán metafórico, lo voy a comparar con un queso entero, confeccionado con un producto (el clenbuterol) que daría positivo en un control ciclista.

Bien, volvamos al “queso”. Imaginemos que se trocea en minúsculas porciones y se necesitaría un microscopio muy eficiente para detectarlas. Pues Alberto Contador, involuntariamente creo yo, consumió un filete de ternera que, al parecer, contenía alguna sustancia no permitida a un ciclista profesional, pero sí a ti o a mí, un ciclista “dominguero” pues no me imagino que él quisiera “hacer músculos”, como haría un fisioculturista, por ejemplo. Al ciclista no le interesa aumentar la masa muscular. Por tanto, si ingirió cinco partes de un queso dividido en diez mil millones de partes, con esa cantidad tan ínfima y despreciable, concluyo que como mucho, le podría valer para exhalar un eructo, pero no para vencer en un Tour de Francia.

2ª) Alejandro Valverde es un caso, o metáfora, distinto. También fue una “justicia injusta” la que le decapitó, sin detenerse a “consultarlo con la almohada”. En este caso, se habló de una bolsa de sangre que llevaba adherida una pegatina con unos datos escritos que… parecían suyos; pero que, hasta hoy, nadie lo ha demostrado fehacientemente.

Desarrollaré la metáfora, pidiendo de antemano disculpas a quien se considere molesto; sólo intento ayudar a Valverde para que lleve lo mejor posible el resto de su injusta sanción.

Todos hemos oído la historia de un raterillo de poca monta, acusado de robar una gallina y que se reformó a continuación, comportándose con honradez. Años después, el juez ordenó su detención para juzgarle. Los vecinos y familiares protestaron, alegando su reconversión en una persona honrada. Bien, pues este relato se asemeja en parte al caso de Valverde, con la diferencia fundamental en que ¡aún no se ha demostrado que Alejandro “robara la gallina”!

Cualquiera habrá oído o leído la cantidad de análisis que los ciclistas profesionales han de soportar con una sonrisa; los 365 días del año han de estar dispuestos, durante las 24 horas del día… y de la noche.

Desde la tristemente famosa Operación Puerto (año 2.005), Alejandro Valverde ha soportado muchos más análisis que sus colegas del pedal y ha finalizado en infinidad de carreras en el podio (calculen sólo en las Vueltas Ciclistas a España 2.006 y 2.009, en las que acabó 2º y 1º, respectivamente). No le dieron positivo en ninguna ocasión en estos cinco años transcurridos (recuerden, por favor, al de la gallina); luego, algo sucedido (y no demostrada su culpabilidad) en 2.005, es para que tiren ese expediente a la papelera.

Por último, ahora yo exhalo mi grito: … ¡Animo, campeones… y un abrazo!

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1 COMENTARIO

  1. Totalmente de acuerdo con usted. Hay ciertas personas que no soportan que los españoles esten subiendo al podio en casi todas las grandes carreras del ciclismo (Giro, Tour, Vuelta a España, etc). Pero lo que a mi más me soprende es el caso de Alejandro Valverde.
    ¿Como se puede sancionar a un ciclista 5 años después de una presunta implicación en la operación puerto? ¿Como se le puede sancionar sin haberle encontrado sustancias dopantes en sangre en 5 años? Espero que si un juez consigue darle la razón a Valverde le recompensen.
    Y en el caso de Contador: ¿por que se empeñan los medios de otros paises en seguir inculpandole por una cantidad insuficiente de Clenbuterol? Esto demuestra lo mal que le sienta a ciertas personas que los españoles hayan vuelto a estar entre los grandes.

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