Art. de Claudio Rizo Aldeguer

LA TAPA TORPE

En las Cortes Valencianas se han puesto el mono de las rebajas. Parece que el diputado también ha tocado suelo. Que a su bolsillo, maltrecho como el de cualquier camionero, albañil o minero, le ha dado por llorar un descuentillo que les permita concluir el mes sin disputas con los bancos y la parienta por aquello de la pela. Así, las tapas, como si de Almería se tratara, han caído a 1,25 euros, oscilando los menúes entre los 4 y los 8. Para relamerse hasta las corvas de las piernas. Desconozco si el carajillo y la copa se arriman a la ayuda. Digo que sí. El dato, que pudiera parecer anecdótico, no lo es tanto. Pues se trata de un gesto que hinca sus fauces en la torpeza, por innecesario, transita por la provocación y desemboca en la burla. Sin mala fe, oiga, y venial, pero burla. Que en la calle están cayendo demasiados chuzos como para escuchar estas cosas.

El asuntillo trae careo. Los hilos que penden de Europa vienen indicándole a Zapatero qué camino debe seguir, por angosto que sea, como el padre que reconduce una conducta equivocada del hijo o el médico que prescribe un tratamiento, doloroso, so pena de agravamiento de la enfermedad. De manera que el “Presi” se ha puesto manos a la obra. Está siendo un niño aplicado, haciendo tajos en todo aquello que forma parte de su ADN más genuinamente socialista, sus promesas más inviolables, al modo de ese niño que destruye la Nintendo, apaga el móvil y se encierra en una habitación plagada de cuentas pendientes con el colegio. Por eso no se comprende que en este escenario de tanta constricción en derechos sociales y laborales, de reducciones de salarios y de huelgas, se desatienda el gesto, la apariencia, la imagen que uno proyecta. Ni a ese niño encarcelado en casa durante un verano se le ocurriría un día antes del examen enchufar la consola delante de sus padres, por muy bien aprendida que tuviera la lección.

A veces en política el gesto vale más que la buena gestión. La masa, ese fenómeno gigantesco parido por el Estado de Bienestar, no se adentra en los pasadizos, en las galerías internas de la política en donde se fraguan acuerdos o se paralizan proyectos. Le queda muy lejos. Sabe, y le sobra, que su despido será más barato, que su ayuda por hijo ha terminado, que su jubilación quizá se retrase, que puede que ni cobren una pensión decente, que los parques han sido remodelados con una bolsa pesada de euros, que las aceras se inundan si llueve, que el carril bici es una quimera metida con calzador… pero también, y como remate, que a sus señorías, con hijos en universidades de élite y carteras podridas de un dinero garantizado, les colocan tapas y comidas, financiadas de nuestro parné, inferiores a lo que pagaría un peón de obra en un cutre bar por una birra con sus olivas y pescaditos. Trae cojones.

Por eso hay que cuidar el gesto, la exteriorización de lo que a la calle llega. La torpeza se produce cuando trabajando uno –el político- contra las circunstancias, muchas veces bien, con denuedo, pero en el subsuelo y sin ventanas, a la luz de los ciudadanos se viste con trajes de altura, se pasea en su AUDI de sesenta mil euros… para después pagar sus tapas a precio de obrero. Es el gesto, insisto, crucial para todo en la vida. Hay negocios que se redondean muchas veces por una sonrisa en el momento justo. Hay amistades dilapidadas por no haber sabido emplear tacto y cariño en un cara a cara cercano, a tiempo. Hasta el amor diría que pervive en tanto que las promesas sean levemente apreciadas por la otra parte. De ahí mi acento en eso: en el gesto, en las formas, queridos diputados. Pues podrían lastrar los fondos. Con respeto a sus señorías, algo me dice que resulta moralmente ruin comportarse así.

Y oiga, que cuando uno se mete en el vientre un choricito del infierno con un buen vino, se lo aseguro, lo último que mira es cuánto vale. Por lo exquisito, digo.

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7 COMENTARIOS

  1. Bien Claudio. Eres grande hasta tocando lo chico, ordinario y casi garbancero. Tienes el don de la palabra. Mi felicitación, mas sincera.
    con un abrazo.
    Luis

  2. Es una poca vergüenza que a los diputados de las cortes les rebajes las tapas pero lo mas grave es que se haga con el dinero de nosotos, con una subvencion como si no les sobrase dinero para eso y para mas. de caradura, por no decir otras cosas. de chiste! o de burla como dice el artículo. Mi felicitación Claudio.

  3. buen artículo sin duda, porque llega al centro de lo intrínseco, eso a lo que deberíamos dar más valor y sacar partido (dejando ideologías o inclinaciones que no hacen más alejarnos del artículo porque no se le extraería la pulpa). Buenos contrastes que no son más que fieles reflejos de la realidad olvidada en más de uno. Mi felicitación al autor.

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