Art. de opinión de Luis Beresaluze Galbis

LA NADA

La Nada. O lo que es lo mismo, el único posible origen de Todo. De todo lo que es y no era. Un infinito de posibilidades. Un infinito de infinitos de posibilidades. Una máxima potencia desactivada.

La Nada, para los creyentes y ser creyente es la exclusiva y excluyente condición que nos salva de la desesperación del absurdo, es lo único con que contaba Dios, para hacer, a partir de su negatividad absoluta, la grande y plena positividad de la Creación. Sin la Nada previa, no habría habido este Todo posterior. Glosemos la Nada, que no es ninguna tontería. Es la parte de atrás del Todo. Ni siquiera la sombra del sol de la realidad. Lo que había antes de haber. Lo que era antes de ser. Como concepto es hasta bonito. Un vacío absolutamente lleno. De vacío. Un no ser del que se pueden esperar todas las esencias. Una noción. Y las nociones no son nada. Son, por lo menos, nociones.

Stephen Hawking ha afirmado muy recientemente que la ley de la gravedad, partiendo de la nada, hizo el universo físico. Independientemente de la impropiedad intelectual de que no habiendo mundo físico mal podrían existir leyes físicas que se ocupasen de él, lo que nos importa aquí y ahora es dar relieve mental, perfil casi ontológico, al factor previo, a la nada, a esa nada de la que se sirve Dios (en la versión de Hawking, llamado ley de la gravedad) para crearlo todo. Concebir la nada como un elemento filosófico de la mayor entidad, parece que se hace indispensable. Gracias a Dios, había la Nada. Existía la nada, esa cosa que consiste en que en ella nada exista. Porque sin esa existencia germinal y posibilitadora, no habría cosa mental de que partir para producir el universo. Parece hacerse intelectualmente indispensable, la casi positividad absoluta de esa previa negatividad, no menos absoluta, para que pudiera empezar a haber algo. Dios sembró en la nada. Y cosechó la Creación. Para nosotros los creyentes. Para Hawking, quien construyó sobre el vacío el edificio de la realidad física, fue una ley sin entidad que la produjese o promulgase y sin realidad alguna de que ocuparse, sobre la que operar. La Ley de la gravedad. De una gravedad sin graves o densidades. Sin masas que la determinen. De una gravedad cuya única gravedad, dicho sea esto en el sentido médico, es su absurdo mental. Pero, repito, sin nada, su ley, no habría tenido de donde crear universos. Hacía falta la nada, ese súmum de potencialidad negativa que, chocando consigo misma, fue nada hasta milisegundos antes del Big Bang. Y esto tiene su interés.

¡Qué a gusto se debía estar en la Nada, sin estas tensiones y turbulencias de la existencia! Aunque suene esto a un tanto orientalista y nirvanesco. Yo no se si Dios nos hizo, realmente, un favor. Pienso que sí. Y muy grande. Sin existir, sin ser, (con todas sus consecuencias, muchas de ellas hostiles), sin reproducción ni especies, yo no habría tenido madre. Madre, esa cosa por la que Dios Mismo, por tenerla Él También, se hizo hombre.

Bendita nada. Madre de todo. De absolutamente todo. Incluso de mi madre.

Estaban Dios y la Nada. Y Dios se dijo. “Voy a estirarla”. Y empezaron las estrellas y los planetas, las cosas, las rocas, los gases, las aguas, los elementos interestelares todos y, por fin, la vida, la organización, capaz de reproducirse, de una serie de sustancias con ganas de perpetuarse a través del amor.

Todo estaba en la Nada, imaginado por Dios, esperando a que apretase el botón. Antes, inmediatamente antes, de comenzasen a existir y expandirse los universos de universos. Antes, por supuesto, que ninguna ley…Lo siento, don Esteban. Esa su Ley Creadora no es de recibo. Y no lo digo por Dios. A Él no debe importarle que le ninguneen. Lo digo porque lo dotó a usted de una mente que debía ser incapaz de esas incongruencias. Y se sentirá un poco defraudado…

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8 COMENTARIOS

  1. En el estudio generico y abstracto formulado por el Sr. Beresaluze debo decir alto y claro que merece mi más efusiva felicitacióm. La evidencia de la nada es un hecho impropio del algo, y si atribuimos a la creaciónde esa nada tan polivalente como la posibilidad de la creación, es tal como nos lapresenta Enstein en su ley de la relatividad. Para formular la indispensable conjunción de moleculas o/y particulas electrónicas existentes en el vacio absoluto, hubiera sido poco factible que el atomo formado por la inercia de la interrelación cosmica en un determinado milisegundo se concentrara masa tal, que el mismo posiblemente llegó a adquirir una densided que su frcción y peso debió provocar la explosión que aun sigue espanandiendose. Ahora falta saber si su desenfrenado espandir tien un punto de infleción y provoca a traves del espaciotiempo una inflesión que en un momento del calendario de la galac xia a cuyo rededor de la cual el sol gira cada 24.400 años, de nuevo vuelva a su primigenio estado.

  2. Es lo que me faltaba. Que juguemos nosotros, pobres “monos” poco desarrollados (no hay más que mirar a nuestro alrededor), con mentes atrofiadas, carentes de verdaderos valores universales, a ser los descubridores de las “nadas” y de los “todos”. Si los propios científicos andan locos en busca de respuestas a acontecimientos que hemos sido incapaces de desentrañar desde que el hombre es hombre, vamos a debatir y hasta poner en solfa, a los que llevan su vida estudiando, investigando y filosofando sobre las verdades del universo que siguen vírgenes en respuestas adecuadas para unos cerebros poco desarrollados y faltos de escrúpulos.
    Es el hombre, en su inmensa inmodestia, en su ceguera más profunda, en sus juegos de eruditos de la nada, el que es capaz desde su paraplejia mental; debatir y defender sobre cosas absurdas, cosas y casos que el propio sentido común, nos diría que es para partirse de la risa, sí.
    Una cosa es defender los ideales y valores que el propio ser se arroga para sí. Pero otra muy distinta, es el creerse en posesión de verdades sobre temas que se escapan a la nimia capacidad intelectual del hombre. La soberbia, es la salsa entre seres atrasados que todavía anda sobre dos piernas, piernas que soportan unas cabezas demasiado pesadas, pero vacías de contenidos justos y por tanto de verdadero sentido común.

  3. Particularmente creo que nunca existió la nada, que siempre hubo algo constante sin tener un punto de partida y que tuvo alguna vía o vías de evolución equis por la que se fueron desarrollando los diferentes estadios de la vida, así como que se seguirán reproduciendo nuevos estadios futuros sin llegar a una nueva nada. Creo que el término nada es figurativo y complementario para el apoyo humano en aquellos casos que queremos definir una situación determinada y no encontramos nada más que la nada para definirlo, y sirve en ese momento.
    Hay que entender que mi reflexión parte de una opinión totalmente agnóstica ya que no creo en nada y pienso que todo está abierto y es relativo. A lo único que me podría acercar es a lo constante por enterder que todo está en contínua evolución. Aquel que sea creyente no lo verá igual, obviamente. Por otro lado, lo relativo invita a múltiples reflexiones y creó que nada es absoluto así que pienso, que ni siquiera Dios estaría en posesión de la verdad, el conocimiento o la capacidad de decidir si el hombre es un simple sucedáneo o una burda réplica que lo molesta cuando este confecciona sus llanas opiniones.
    De todas formas, también pienso que en el caso de que esto ocurra, si estuviera Dios en su esfera celestial no se molestaría en darle importancia a una simple idea provenida de un hombre u hombres que en un momento manifestaran algo que está sujeto al error, ya que el pensar obviamente es errar y ha de verse con naturalidad.

  4. ¡Que manera de complicarnos la vida! Cuando algo no tiene explicacion física hay que buscar una explicación divina, igual que cuando mi pc tiene un problema y el técnico no encuentra explicación, llamo a un cura. Mano de santo.

  5. No creo que se trate de descubrir o dar con la madre de las soluciones, ni mucho menos. Creo que se trata de dar una reflexión a un artículo expuesto que creo que estimula a unos cuantos a emitir su opinión de una forma u otra. Siempre he creido que en la variedad está la riqueza. He de matizar que cuando utilizo estos términos (riqueza, sabiduría) no estoy llegando a lo absoluto del término que se debería poner en mayúsculas y con un artículo determinado, es una forma de expresión que el lenguaje me lleva a ello por obligación. Es decir, no lo tomemos al pie de la letra. Entonces, partiendo de la variedad y la riqueza, creo que todos aquellos que lo deseen pueden sacar a la luz su pensamiento y decir aquello que en base al artículo quieran decir. No estamos poniendo en tela de juicio ni la nada, ni el todo, allá cada uno lo que quiera pensar y si su pensar es débil o sólido no lo voy a debatir. Lo que si digo y estoy en desacuerdo es que porque sea algo de dificil cuestión, porque resulta ser algo que nos desborda a los seres humanos por su inmesidad, no podamos abordarlo y debíeramos dejarlo en un apartado porque no podemos jugar a ser «dioses». Cualquier opinión es una reflexión y como tal es un buen ejercicio que nos habilita a progresar como personas, por lo que creo que es muy conveniente y recomendable.
    Igual tú, Deng Xiaoping, que eres chino u oriental de algún lugar, provienes de una filosofía ancestral avalada por milenios de sabiduría que te dá un plus, al cual nadie llegamos y por eso pasamos por ser unos seres, en teoría más endebles de pensamiento. En ese caso, perdonanos al manifestarnos, sólo lo hice por dar mi punto de vista, aún siendo frágil, algo de lo que soy consciente o al menos eso creo.

  6. Coincido con el artículo de D. Luis Beresaluce. Elbrus contradice, a mi juicio, su pretendida posición agnóstica cuando tiene que recurrir a nombrar a Dios y escribirlo con mayúscula. Le brindo la «oración del agnostico»: Oh Dios, si es que existes, apiádate de mi alma, si es que tengo alma.

    En cuanto a Hawking, he leido sus últimos escritos y declaraciones y lo veo cada vez más cerca de la Verdad. Tengo para mi que le iría muy bien el apartado sobre la Creación expuesto en el Catecismo de la Iglesia Católica o, al menos, en su Compendio.

  7. Debería poner en mayúsculas y con artículo determinado, es una frase en condicional en la que barajo la posibilidad de que Dios existiera, pero no hay que tomarla tal cual, porque no deja de ser un simple mundo de posibilidades. Mi comentario sólo pretende barajar acasos dentro de una dinámica de diálogo como mucho. Pero si vamos a estar extremos a todo lo que se diga, pues ya no se podría entrar en el diálogo elástico y versátil que un tema de estos pudiera dar. Mi posición es clara, sigo siendo agnóstico y convencido de ello.¿ Qué el hombre tiene momentos de debilidad que pueden ser extremos?, ¡Sí!, todos nosotros estamos expuestos, pero esa exposición corresponde más a la más pura condición humana que a otra cosa y es que el hombre es vulnerable a ciertas cosas que no tienen remedio. Yo sé que hay gente que en su lecho de muerte recurre al tan afamado Dios como último recurso en su final sitio en esta vida e igual ha sido más comunista o anarquista que Marx o Prudom juntos, pero el hombre desde su condición no deja de ser un ser al que las circunstancias le superan. Aún así, no quiere decir eso que como todo el mundo claudica en su top-life ya tengamos la vía libre para decir que Dios, es quien es, a todas luces porque los hechos de este estilo así lo demuestran. Creo que sería (condicional) en ese caso perfectamente cuestionable para debatir y dilucidar si es cierto que existe o no.
    En el caso de La Verdad, creo que está repartida en el mundo y nadie podría encontrarla aunque lo intente de miles de formas porque sería encontrar algo muy pretencioso e inalcanzable, Ni Hawking, ni cien como él. Estamos ante la más absoluta relatividad desconocida ( es mi opinión).

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