Art. de opinión de Luis Beresaluze Galbis

El poder de decisión

Antes, el de las dos Cajas levantinas, Bancaja, valenciana y CAM, alicantina, estaba entre nosotros. Tenía aquella la territorialidad decisoria valenciana y regional y esta, la alicantina y comunitaria. Tercera y cuarta, respectivamente, de ese poder financiero de las Cajas que, nacionalmente, alcanza al 50 % del total líquido español. Ninguna tontería.

Ahora, por CAM, CM mejor, como ahora les gusta llamarse, eliminando el término “ahorros”, decide Asturias y por Bancaja, Madrid. La política, dijo Shakespeare y repitió muchas veces Fraga, “hace extraños compañeros de cama”. En la cama de CAM , duerme MM, Manuel Menéndez , pese a que técnicamente son iguales en la participación de eso que han llamado fusión fría y PIS, perdón, SIP, ( 40 % cada una) y a que CAM doblase, antes del episodio fusionador a Cajastur. La cama para Menéndez. La foto de cabecera para Modesto Crespo, presidente honorífico y el control y movimiento del orinal a cargo de Roberto López Abad. No olvidemos que se trata de un PIS, digo un SIP.

Y en la cama de Bancaja se acuesta RR, Rodrigo Rato, mientras Olivas recoge el fruto de sus antiguas oliveras que el ex ministro de Aznar le agite. Así son las cosas. ¿Y todo por què? Lo dicen ahora: Por presión del Banco de España. Porque había que aceptar lo que fuese dado que se había acabado el tiempo.

¿Qué es eso de la presión del Banco de España? El Banco de España no está para presionar a las cajas de ahorros. Y ¿Quién le marca los tiempos, para lo que sea, a la Generalidad valenciana, para decidir sobre su territorialidad financiera?

Todo viene de la perversa politización de las Cajas. Se acercaron a los políticos para lograr proyectos para sus “empresas participadas”, y estos encontraron un filón en esa aproximación de semejantes montes, no de piedad sino de dinero. Y ocuparon masivamente sus consejos de administración. Me acuerdo de “Carrusel Napolitano”, formidable película italiana. “Tu me da una cosa a me; yo ti da una cosa a te”. Corrompieron su independencia. Las convirtieron en un monstruo generador de ladrillo y deuda. Y ahora tienen que consentir que la política en su máxima expresión, Banco de España y Gobierno, Madrid en definitiva, decidan sobre su porvenir, titularidad, reparto de poder desequilibrado y traslado de las facultades de decisión que aquel comporta.

Alguien o alguienes tienen mucha culpa. Lo natural, lo que está ocurriendo en todas las comunidades autónomas de España, es que sus Cajas, con todo su poder, quedasen dentro de su territorio. ¿Quién imaginaría una caja catalana subordinada a una andaluza? ¿O a una vasca dependiendo de la Rioja? ¿O a una aragonesa, gestionada desde Albacete? Pues nosotros, sí. Teníamos una caja alicantina regida desde Alicante que ha cedido su gestión a Asturias y una valenciana que lo ha otorgado a Madrid. Alguien o alguienes tendrían que explicar un día por qué no se fusionaron, si eran imposición superior tales fusiones, CAM y Bancaja, superando todo lo se tuviera que superar, para constituir la cuarta o quinta entidad española del gremio? Eso era lo lógico y racional. Y lo que podía determinar, por coherencia, por congruencia, que a nadie se le tuviera que caer la cara de vergüenza, llegado el desafuero perpetrado.

¿Razones del desaguisado? ¿Politica del Consell, presión del Banco de España por la realidad de los balances? ¿Superioridad de Cajastur en solvencia, liquidez, eficiencia o baja morosidad? (La Caja asturiana dobla a CAM en la positividad de todos estos factores, así como CAM a aquella en tamaño. Como se dice en la literatura puerca, el tamaño importa.En estas cuestiones lo que realmente importa es la gestión y por lo visto, la caja asturiana nos puede dar lecciones.¿Por culpa de quién o mérito de que otro quién?

Lo cierto es que da grima ver ahora llorar a CAM para que Menéndez suelte un poco de su poder absoluto, pese a que ya está acordado, al menos durante los primeros doce años de su virreinato exterior. Así como lo digo: Llorar. Lloriquear. Como si la súplica humillante fuera poder determinador en este género de negocios tan reñidos con la ternura de la Obra Social de una entidad misericordiosa. Tiene gracia Roberto López de responsable mendicante. Y ¿Qué pensar de Ripoll, el sátrapa orgulloso del alicantinismo irreductible de la CAM? El dinero tiene razones que no conmueven el corazón patriochiquero.

Parece un contrasentido pero la sidra pesa más que el ladrillo. El Don Pelayo de Menéndez, empieza la reconquista por esta tierra que fue de moros. Moros relajados y desapercibidos. Como Boabdil. No he visto a don Roberto López ( Modesto Crespo se subió, simbólicamente, a un barco que tenia difícil navegación, un poco, como mascarón de proa), pelear por nuestro poder de decisión, entero y en casa, en plan Pizarro cuando lo de Endesa. No lo ha hecho. Ha rendido lo que un amigo llama “el bastión”. Trasladando a otros el bastón de mando. ¿Será verdad lo de nuestro famoso “menfotismo”?

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2 COMENTARIOS

  1. Tiene muchisima razón el Sr. Berasaluce. Parece mentira que los valencianos seamos tan indiferentes para con las cuestiones que nos debía preocupar. Con motivo de un artículo del Sr. Navarro publicado en el diario «Levante» antes de que se decidiese nada, ya le envié al Dr. de este medio de comunicación una carta de opinión, que rápidamente se publico, insistiendo en la conveniencia de la unión de las dos cajas valencianas. Pero ya ven nos hemos quedado sin ningún poder de decisión y es por eso que no me extraña nada de lo mal que nos vá y especialmente de lo peor que es lo que nos toca a los de la C. Valenecina. Gracias por todo, J. Martorell. Valencia..

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