El editorial de Junio 2010

¿Rectificar es de sabios?

Las circunstancias, y obligado por Europa y EE.UU. Zapatero ha tenido que meter la tijera de un día para otro y muy a su pesar al gasto presupuestario. Cómo estará España, que no nos han dicho y nosotros no sabemos, para que el Presidente Rodríguez Zapatero a los pocos días de asegurar que el recorte nunca amenazaría el Estado del Bienestar Social alcanzado durante tantos años, tuviera que armarse de valor y subir a la tribuna del Congreso de los Diputados para anunciar que: se recortan los sueldos de los funcionarios, se congelan las pensiones, se quitan los cheques bebes y las ayudas a los parados, se reducen las inversiones y se sube en 2 puntos el IVA entre otras medidas.

Este recorte de gastos para reducir el déficit nunca nos lo podíamos esperar de un gobierno socialista, a no ser que la situación sea “in extremis”. Los gastos indudablemente hay que reducirlos drásticamente y seguramente mucho más de lo que pretende Zapatero, pero, tal vez la tijera hubiera que haberla medito por otra costura.

Muchos son los artículos de opinión que se han publicado desde este periódico proponiendo las mil y una medidas más adecuadas para salir de la crisis, pero en alguno de ellos se echa en falta la propuesta de reducción solidaria de sueldos a políticos y asesores o la supresión de muchas subvenciones a organizaciones que debieran sustentarse de sus propios recursos y asociados.

España no está para bromas y los españoles mucho menos. Nuestros socios de la Unión Europea se ven obligados a ponernos los deberes y la obligación del Gobierno de España es hacerlos, y hacerlos bien, para volver cuanto antes a la situación de prestigio y confianza que gozaba nuestro país antes de entrar en crisis.

Antes de congelar pensiones, o reducir otros gastos sociales tal vez se podía haber empezado por hacer importantes reformas estructurales, combatir el fraude fiscal y la economía sumergida, reducir de forma importante, ministerios, consejerías autónomas y concejalías municipales, que en muchas ocasiones realizan una duplicidad de servicios al ciudadano, adelgazar la administración en asesores, asistentes y altos cargos, reducir los gastos de viaje, si no hay dinero, no se viaja en Gran Clase y se viaja en primera normal o segunda, bajando el nivel de hoteles y restaurantes, tienen que pasar al olvido los hoteles de 4 y 5 estrellas y los restaurantes de moda, obligación de justificar pormenorizadamente cómo, cuándo, por qué, y con quién se paga una comida, suprimir buena parte de los coches oficiales y los que queden no todos necesariamente tienen que ser de gama alta, seguramente habrá que gravar y controlar el gasto farmacéutico principalmente para evitar y disuadir del abuso, promocionando los fármacos genéricos y de monodosis

Si rectificar es de sabios, y de necios tener que hacerlo a diario, como he escuchado esta tarde decir a Felipe González, hay que rectificar una sola vez para acertar con el camino adecuado, y poner el acento en otras parcelas de gastos que son más susceptibles de meter la tijera y menos dolorosa para el contribuyente medio bajo.

Qué pasa con las subvenciones, mientras ha habido dinero en la “butxaca”, café para todos, pero en las circunstancias adversas actuales no se puede sostener que de las arcas públicas salgan ingentes cantidades de dinero para las Centrales Sindicales, Confederación de Empresarios, religiones, partidos políticos y otras muchas que deben de ser sostenidas y mantenidas por sus asociados, fieles o afiliados. El dinero público está para otras cosas, y sobre todo en momentos tan difíciles como estos, para el sostén del Estado del Bienestar.

Para reducir el déficit no es necesario subir impuestos, sí bajar los gastos. Las subidas de impuestos favorecen el fraude fiscal y la economía sumergida. Es necesaria una importante reforma laboral, nos pongamos como nos pongamos, el empleo lo generan los empresarios y autónomos y mientras que el empresariado no se encuentre cómodo con un sistema laboral flexible y menos opresivo, no se volverá a recuperar empleo rápidamente. No necesariamente propiciar un clima como el descrito tiene que ir en contra de los derechos y logros conseguidos por los trabajadores, pero no es menos cierto que hay que favorecer la incorporación de los jóvenes y parados al mundo laboral así como la reubicación de las personas mayores de 40/50 años. En cuanto al impuesto para los muy ricos sería una estupidez hacerlo unilateralmente en España, puesto que el contribuyente rico recoge su dinero y se lo lleva al país vecino que más le interese. Para generar un impuesto dirigido a los ricos se tiene que acordar desde un ámbito más global para que no les salga a cuenta llevárselo a otro país.

Si rectificar es de sabios y rectificar a diario es de necios (Felipe González), Sr. Zapatero, rectifique usted una sola vez y póngase de acuerdo con las propias voces de su partido y el resto de partidos de la oposición, para que todos a una y oyendo la voz del pueblo podamos salir en el más breve plazo de tiempo posible de esta “ya larga y maldita crisis” que está acabando con el carácter afable y extrovertido de los españoles y está sumiendo en la desesperación a no se sabe cuantos millones de familias que no cubren sus necesidades más básicas.

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