Art. de opinión de Luis Beresaluze Galbis

Abortos mentales

Pienso en la almendra fundamental de los planteamientos progres del aborto. Su presentación como un derecho. Un derecho de la mujer. Derecho al aborto. Que es aun auténtico aborto de la idea de derecho. ¿Qué idea tienen de lo que es un derecho? De haber un titular de derechos en la circunstancia ético-biológica, telúrica casi, universal, natural y hasta sobrenatural, de un embarazo humano, ese es el del nasciturus, aquella porción del binomio existencial que se da en la preñez, dotado del primero de los derechos humanos; el derecho a la vida. No hay otro más importante ni primero. A una vida que, además, ni exigió. Que otros pusieron en marcha y le impusieron, por tanto, sin contar con él, convirtiéndole en titular portador de un derecho indeclinable a vivirla y en el deber, de correspondiente naturaleza y carácter, de conservarla. Nunca, jamás, puede ser de la madre de esa criatura que ya es un ser humano inscrita en su vientre; un derecho de su provisional continente o alojadora; su madre. Eso sería reconocer un derecho a matar y, precisamente, reconocérselo a la persona/institución más sagrada y naturalmente (por no decir sobrenaturalmente) concernida por el milagro de la maternidad, que solo por amor puede traducirse, amor consecuencia y amor efecto. Derecho a matar y, precisamente, de la madre a su hijo, en la más horrenda y paradójica de las transgresiones morales y biológicas. Porque la madre da vida y no puede quitarla.

Plantear el aborto como un derecho de la mujer es practicar una suerte de terrorismo teológico, legal, moral y hasta zoológico. El mayor de los derechos de la mujer encinta es dar a luz entre amor y garantías sanitarias y jurídicas.

No se trata de un problema de miembros y miembras. La señora o se-ñorita Aído, ese lamentable y natural aborto no habido de su madre, en su momento, confunde al feto con un miembro del cuerpo de su madre, que le estorba y puede arrancarse impunemente. (Conste que la entrada de su madre en esta reflexión, se hace desde el mayor respeto y en absoluto desde la coloquial intención con la que en español, solemos acordarnos de la madre de ciertos sujetos, en condiciones peyorativas y casi insultantes). Establece una discriminación existencial. Consagra el asesinato intrauterino. Profana el sagrado templo de la especie. Mata en el recinto dispuesto por la naturaleza para que empiece y se desarrolle el principio de la vida. Destruye la más alta relación humana, superior a cualquier otra, la que une dos corazones que laten juntos, próximos, lavando la misma sangre. No solo priva a la madre del gozo de aproximarse y besar esa bendita carne que de ella iba a nacer, como un puro y cálido milagro. Priva al hijo no habido, matado en el camino, de la posibilidad más sublimemente sobrehumana, de haber tenido una madre. De haber disfrutado su regazo entrañable, hundiendo el rostro boca, nariz, ojos, ávidos de sangre blanca, entre las nacaradas fuentes por las que mana, a borbotones, la vida. De haber gozado las caricias de sus manos santas y laboriosas y los millones de besos de sus labios hechos para recorrer, con ternura infinita, la nueva piel infantil.

Aido no sabe eso. Aido no sabe nada. Aido es una ministra analfabeta integral, que odia la familia. Aido es un aborto político, una ocurrencia zapatera, un crimen institucional. Una interruptora legal de embarazos. Como si un proceso vivo se pudiera interrumpir, como la lectura del Quijote, para continuarlo después. ¿Se puede ser mas animal? ¿Qué otro nombre sino el de muerte, se puede dar al hecho de interrumpir una vida? ¿Vuelve a entrar aire en los pulmones del ahorcado, cuando deja de colgar por el cuello y se le destensa la cuerda? Yo interrumpiría a Aido como ministra del gobierno de España. Es decir, interrumpiría la posibilidad de sus criminales estupideces y además, que le pagaran por ello. Continuando vivita y coleando como buena miembra del partido socialisto. Pero volviendo al folclore andaluz. Apartando sus nefastas y carniceras manos de cuanto concerniese a la realidad posible de los nuevos españolitos, en curso o porvenir. Que regrese a su pueblo a estudiar flamenquería.

La vida es algo muy serio para ponerla en manos de una licurga de tan escasas como asesinas luces. Y esa responsabilidad correspondió en su día y sigue a su caro, íntegramente, al Lacoonte de León ( León o Valladolid ¿qué mas da?), que tuvo un día la idea genial de ponerla al frente de un ministerio de nueva creación, del que iba a depender la procreación española y la posibilidad de que las niñas de dieciseis años, sin contar con sus padres, pudieran hacer de su capa y de lo que hay debajo de ella, un sayo, llegado el caso, y de su embarazo una matanza, permitida por la ley.

Ese tipo, su autor político, su Pigmalión o Virgilio, el que la abortó sobre un ministerio de nuestro gobierno nacional, es el verdadero protagonista de este nauseabundo despropósito institucional y legislativo. El gran creador de nuevos derechos. Nuestro circunflejo Pericles de los ojitos de cielo. ¡Que Dios le perdone tanta y tan vil torpeza!…

2 COMENTARIOS

  1. Estud es un fascista de los pies a la perilla, usted solo respira odio y por eso escribe odio, y antes de que se ahogue de tanto respirar odio, su madre tendría que haber cerrado las piernas y así ahorrarse el aborto, y el resto del mundo, los que no pensamos como usted, ahorrarnos sus letras insultantes gratuitamente. Váyase de Novelda, no le queremos.

  2. «Aido no sabe eso. Aido no sabe nada. Aido es una ministra analfabeta integral, que odia la familia. Aido es un aborto político, una ocurrencia zapatera, un crimen institucional. Una interruptora legal de embarazos. Como si un proceso vivo se pudiera interrumpir, como la lectura del Quijote, para continuarlo después. ¿Se puede ser mas animal? «

    Con estas frases ya te das a conocer, solo sabes insultar y no recuerdas que Aido esta ahí porque la hemos puesto los españoles, democráticamente, y que cuando la insultas, nos insultas a nosotros, eso, da a entender tu poco talante democrático. Se puede discrepar, discutir, pero ¿insultar? que ocurre, que los que votamos al PSOE somos analfabetos, abortos, animales, etc. piensa antes de escribir, los ministros de ahora están puestos por el pueblo, no están puestos a dedo que parece que sea lo que a tí mas te molesta.

    No todos tenemos que pensar como tu, déjanos pensar a nosotros.

    Yo no tengo ningún problema porque tú no pienses como yo, pero por eso no tengo que ser insultado.

    Porque este de acuerdo con la ley del aborto no soy ningún animal, simplemente pienso distinto.(menos mal)

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