Art. de opinión de Eladio Aniorte Aparicio (Presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante)

«Las mentiras del agua»

Una feliz noticia. Al parecer, el agua del Júcar llegará este verano al Vinalopó. Así, al menos, se ha publicado en prensa. Según los técnicos de Acuajúcar, la empresa pública que se encarga de ejecutar las obras de conexión entre las dos cuencas, ya se ha sacado a licitación la contratación de una empresa que gestionará la canalización durante un año y medio.

Pero la información va mucho más allá. Según los técnicos, la empresa prevé iniciar este mismo verano las pruebas de envío de agua desde azud de la Marquesa, en Cullera, hasta el tramo final del trasvase, en la balsa de San Diego, en Villena. No podremos dejar de alegrarnos inmensamente si finalmente se cumple. Ahora bien, me planteo seriamente si esta vez será cierto o sólo se trata de un engaño más.

Esta desconfianza no es un rasgo que caracterice mi propia manera de ser, pero sí es consecuencia de la inmensa cantidad de promesas incumplidas que nos ha dado el actual Gobierno de la nación en relación al trasvase Júcar-Vinalopó desde que decidieron vilateralmente cambiar el proyecto. Yo nunca me he cansado de reivindicar la imperiosa necesidad que tenemos de recibir este bien tan preciado, el agua, si queremos que un sector tan relevante económicamente como es el de la agricultura pueda continuar con su andadura. Sin embargo, y mira que llevo años enzarzado en esta lucha, nuestros políticos estatales sólo se han dedicado a engañarnos. Aún no nos la han suministrado y ya ha llovido mucho. ¿Verdad?

Sí nos han ofrecido agua de desalinizadoras. No estoy en contra de estas instalaciones. Ni muchísimo menos. Son vitales para el consumo humano. Sin embargo, poseen una elevada cantidad de boro que impide que pueda ser utilizada en los cultivos. Los técnicos agrarios saben de sobra que el cuerpo humano está preparado para eliminar este elemento químico; sin embargo, una planta, una flor, un árbol, no. Es imposible. Cuando consume agua con boro sólo ocurre una cosa, se muere.

También recurrimos al agua obtenida a partir de pozos de sequía, pero se está cobrando a precio de oro el m3 de agua de riego y los agricultores, sencillamente, no podemos hacer frente a tarifas tan elevadas. Además, creemos que este recurso nos pertenece a todos. No tiene dueño. Sólo cuando se den cuenta de esta premisa, podremos recibir con justicia caudales que posibilitarán el desarrollo de la actividad económica tan tradicional y enriquecedora desde el punto de vista del desarrollo sostenible, medioambiental y paisajístico, como es la agricultura.

Considero que ya está bien de tanto rodeo, palabrería y propaganda ante un problema tan serio como el que sufre nuestra tierra, la cual padece una sequía estructural. Nuestros árboles llevan años y años muriéndose de sed. Los agricultores condenados a lo que consideran como la peor pena existente, el abandono de sus tierras por la falta del preciado recurso. Mientras seguimos viendo a los políticos lanzarnos sus reiteradas promesas que no llegan a cumplir de facto. Me reitero. Aún no me he cansado y no pienso hacerlo. Espero que este verano sí llegue el agua que tanto necesitamos, pero que sea de una vez por todas de verdad. Que sea cierto y que dejen de jugar con los honrados trabajadores que sustentan un sector tan estratégico como es el de la agricultura. No nos lo merecemos.

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