El gran inquisidor

Artículo de opinión de Armando Esteve, concejal de Ciudadanos

Los españoles somos muy dados a tropezar dos -sino más- veces en la misma piedra. Últimamente subyace, como mal generalizado, que nuestro gobierno se mueve entre el totalitarismo, la mentira y la más absoluta falta de responsabilidad. Porque si en algo abunda el PSOE, hoy en día, es en un totalitarismo descarnado, donde los malos modos y formas más propios de repúblicas bananeras se han instalado como modus operandi.

Tanto el Gobierno nacional como el propio Ayuntamiento de Novelda recurre, de manera habitual, a la respuesta prepotente e incluso casi insolente. “No hace falta tener un máster de malos modos para gobernar, señores, pueden dirigir desde la educación y el respeto”.

Y lo peor es que ambos además sientan un triste y peligroso precedente de no ser responsables absolutamente de nada. La culpa siempre es de otros.

Todo ello, lenta y progresivamente deriva hacia un duro jaque a la democracia. Nadan en el abuso de poder sin tapujos, dado que es el poder su único objetivo, obtenerlo y mantenerlo a cualquier precio. El resultado es el ególatra de Pedro Sánchez, convenientemente aupado y disfrazado por el establishment, aunque él quiera creer y vender otra cosa.

Volvemos a los tiempos del Gran Inquisidor, aunque es justo reconocer que las hogueras, la quema de brujas o discrepantes con la fe política imperante, no traerán consigo miles de ejecuciones “físicas”. Son otros tiempos y les basta con matar a través de las redes sociales o los poderosísimos medios de comunicación del régimen. Pero que nadie dude de que el resultado será el mismo una sociedad sumisa, por miedo a las confiscaciones, torturas y degradaciones públicas.

Como siempre, para lograrlo es necesario un omnipresente controlador, el ojo que todo lo ve, juzga y sentencia. Así también nuestro Ayuntamiento cuenta con su Torquemada del terruño, que quién sabe si como aquel que rehusó de títulos, pregonaba austeridad, pero terminó viviendo en palacios lujosos con un nutrido grupo de criados, acumulando finalmente una fortuna, fruto de los bienes confiscados a los herejes.

Con este panorama, más la experiencia de otras épocas, mejor sería que nadie piense que se va a escapar de la quema, y antes de ser devorado por las llamas purificadoras del “neosocialismo”, mientras quede un pequeño espacio para denunciar el grave deterioro de la democracia y la quiebra económica del Estado Español, a la que nos conduce -conscientemente- el PSOE, irremediable a medio plazo, si los españoles no somos capaces de afrontar la realidad, una realidad que sabemos no es la que nos cuentan.

2 COMENTARIOS

  1. Yo, como ciudadano de a pie, también me siento engañado, estafado e impotente ante las promesas incumplidas, tanto del PSOE local como del presidente nacional, quien no duda en aliarse con el Diablo si fuese necesario, con tal de mantenerse en su posición. A veces, concluyo que Pedro Sánchez no está totalmente de acuerdo con lo que le piden o proponen sus «socios», pero éstos le son IMPRESCINDIBLES para mantener el equilibrio. Por tanto, quiera no el Sr. Sánchez, ha de ir dando parte de las solicitudes de sus «socios».
    Por parte del votante de a pie, como yo mismo, sólo tenemos una oportunidad o momento para cambiar esto: el día de las votaciones. Con mi voto y el del vecino y otros muchos más, podría cambiarse la situación. Pero, atención al dato… el votante «sólo pinta algo» o tiene decisión importante en el momento de dejar caer su papeleta a la urna. A partir de ese instante y hasta la próxima elección, el votante de a pie «ya no pinta nada». Si no te gusta el nuevo alcalde o presidente del gobierno, hay que aplicar lo del «ajo y agua», pues incluso aunque se haya votado al que está gobernando, si algo te disgusta, ni se te ocurra ir a decirles o sugerirles esto o lo otro. Simplemente, nos usaron para instalarles en su poltrona y… «si te he visto, no me acuerdo».

  2. Completamente de acuerdo con Vd. comentarista «uno que escribe».
    Deberíamos exigir a los políticos un contrato refrendado ante notario, una guía inquebrantable de las promesas y proyectos que cada cuatro años nos presentan los diferentes partidos políticos. Con ello, en el momento se incumpliesen se cancelaba el chiringuito y a convocar elecciones sin dar al embustero y embaucador la posibilidad de volver a presentarse jamás.

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