‘BIEN ESTÁ LO QUE BIEN ACABA’. Opinión de Armando Esteve, Cs Novelda

En 1988 sonaba “Gimme hope Joanna”, un himno antiapartheid, de Edy Grant. Por aquel entonces ya estaban avanzadas las obras del velódromo de Novelda, y los políticos lo daban por hecho. Los deportistas que entonces tenían en torno a 20 años hoy superan los 50.


Tras su abandono y ruina, vino un segundo intento con fondos del Plan Camps, y se esperaba que con otro millón de euros en 2011 estuviesen terminadas las obras. No fue así, y de nuevo se abandonó, volviendo a ruina.


Es cierto que, todos los equipos de gobierno han tenido buenas intenciones, y que a veces las cosas se tuercen, pero no es menos cierto, que existía la obligación de conservar lo construido adecuadamente, y en esto se ha fallado reiteradamente en nuestro pueblo. Hoy es un buen momento para felicitar tanto a Carlos Vizcaíno, concejal de Deportes, que terminará con lo que parecía una maldición, y también a los muchos aficionados al ciclismo en Novelda.


Del mismo modo, hoy recuerdo el horror que sentí cuando entramos a gobernar en 2015 y vimos en vivo y en directo el estado en el que se encontraba el velódromo, en el que de la última inversión realizada solo quedaba la pista y escombros, ascensores destrozados, mejor no seguir…


Algunos nos decían olvidaros del proyecto, sin embargo, pensamos que lo perdido, perdido estaba, pero que de lo que quedaba, la pista y poco más, había que sacar partido. A partir de entonces se valló y selló en la medida de lo posible la zona para evitar más destrozos y riesgos. Se recuperó lo que quedaba de la subvención de la Generalitat para el proyecto y que de no haberla solicitado de nuevo se hubiese perdido, ya que no era posible utilizarla para otra cosa.

Pagamos lo que se debía al anterior proyectista, y se actuó contra las empresas que habían incumplido. Se encargó una modificación del proyecto para ajustarnos a la cantidad de dinero disponible con la subvención. Se licitó y adjudicó la obra. Por aquel entonces, final del pasado mandato, la empresa adjudicataria inició la obra, y de nuevo la empresa entra en concurso de acreedores, se para la obra, ¿realmente era un proyecto maldito?
Parece que no, ya con la nueva corporación, las decisiones del equipo de gobierno actual fueron acertadas, continuándolo, cambiando de empresa y volviendo a retocar el proyecto.

Cierto es que se debería haber hecho sin gastar el doble de lo previsto inicialmente por culpa del vandalismo y falta de vigilancia, y sobre todo, mucho antes, pues volviendo al tema de Edy Grant, parece que ha resultado más fácil acabar con el apartheid en Sudáfrica que terminar nuestro velódromo, pero como se suele decir “bien está lo que bien acaba”.

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