“Cada minuto cuenta, en una evacuación crítica, dos minutos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, resume el piloto de emergencias Juanjo Regalado tras una de las maniobras más delicadas del simulacro.
El muelle 14 del puerto de Alicante se convirtió este miércoles en un escenario de máxima tensión controlada. La Armada Española, a través de la Comandancia Naval de Alicante, activó el ejercicio anual de seguridad marítima MARSEC-26, un operativo que se desarrolla de forma simultánea en distintos puntos del litoral español y que busca evaluar la respuesta conjunta ante crisis complejas en el entorno portuario.
La llamada ficticia al 112 dio inicio a la secuencia: una fragata, la P-62 “Cartagena”, nombre asignado para el ejercicio, al mando el capitán de corbeta y comandante del barco Carlos Cerdido Aramburu, notificaba una emergencia grave a bordo. A partir de ese momento, el engranaje institucional comenzó a funcionar.
Incendio, sustancia tóxica y rescates en el agua
El supuesto planteado este año elevó notablemente el nivel de exigencia. El escenario combinaba un incendio a bordo con la liberación accidental de anilina, una sustancia tóxica, generando una nube contaminante con riesgo para el entorno portuario. A ello se sumaban varios heridos de diversa consideración, tres tripulantes precipitados al agua y un vertido que obligaba a desplegar barreras anticontaminación en la dársena.
Además, el comandante del buque simuló sufrir un ictus al inicio de la jornada, lo que activó el protocolo de evacuación sanitaria urgente.
La intervención se desarrolló por mar, tierra y aire. Embarcaciones de rescate accedieron al costado del buque, los bomberos trabajaron en el control del fuego y la descontaminación, mientras que la Unidad Militar de Emergencias (UME) analizaba la posible evolución de la nube tóxica para determinar si era necesario alertar a la población.
Coordinación real, tiempos medidos
Uno de los momentos más visuales fue la evacuación aérea de un herido con quemaduras graves. El helicóptero medicalizado tomó tierra en el entorno portuario en cuestión de minutos.
“Si el traslado fuera al hospital de Alicante, en apenas dos minutos estaríamos estabilizando al paciente en destino. En emergencias críticas, ese margen es decisivo”, explicó el piloto Juanjo Regalado tras la maniobra. En el ejercicio, el supuesto contemplaba derivación a Valencia, con un tiempo estimado de vuelo de 45 minutos.
El interior de la aeronave, equipado como una UCI móvil, evidenció el nivel de preparación para intervenciones de alta complejidad, tanto en incidentes marítimos como en emergencias civiles.
Alicante, escaparate internacional
La jornada tuvo además un componente estratégico añadido. Coincide con el inicio de la presidencia española del Foro de Guardacostas del Mediterráneo (MCGFF 2026), lo que atrajo a observadores internacionales de países como Perú, Camerún, Japón o Mauritania, así como representantes de Italia, Francia, Túnez, Argelia, Egipto o Marruecos.
Durante la apertura oficial estuvieron presentes el Almirante de Acción Marítima, Vicente Cuquerella Gamboa, y el comandante naval de Alicante, Rafael Torrecillas del Prado, quienes subrayaron que la seguridad marítima “no se improvisa, se entrena, se revisa y se perfecciona de forma constante”.
Un engranaje amplio y transversal
En el dispositivo participaron efectivos de la Armada Española, la Fuerza de Acción Marítima, la Comandancia Naval de Alicante, la Autoridad Portuaria, Salvamento Marítimo, Guardia Civil (Servicio Marítimo), Policía Portuaria, Aduanas, bomberos, servicios sanitarios, Protección Civil y la Unidad Militar de Emergencias.
La diversidad de organismos no es casual. El entorno portuario concentra riesgos industriales, tráfico de mercancías peligrosas, actividad comercial y presencia militar. Cualquier incidente puede tener derivadas sanitarias, medioambientales y de seguridad pública.
Prevención antes que reacción
Más allá de la espectacularidad del despliegue, el verdadero objetivo del MARSEC-26 es menos visible, detectar vulnerabilidades, ajustar protocolos y mejorar la comunicación interinstitucional antes de que ocurra una emergencia real.
Los tiempos de respuesta, la claridad en la cadena de mando y la interoperabilidad de medios fueron evaluados con detalle. La conclusión principal es clara, la cultura de coordinación permanente sustituye ya al antiguo modelo de cooperación puntual ante la crisis.
Durante unas horas, Alicante dejó de ser solo un enclave logístico del Mediterráneo para convertirse en un laboratorio práctico de seguridad marítima. Un recordatorio de que, en el mar, la preparación previa es el mejor salvavidas.
Al acto asistieron, entre otros:
el Coronel Jefe de la Guardia Civil, Francisco Poyato, Subdelegado de Defensa, Juan Navarro, Comisario Provincial, Manuel Lafuente, Subdelegado del Gobierno, Manuel Pineda, Jefe de la Policía Local Alicante, José María Conesa, Concejal de Seguridad Ciudadana del ayuntamiento de Alicante, Julio Calero, director en funciones de la Autoridad Portuaria, Casimiro Peñarrubia, Jefe de Seguridad del Puerto, Raúl Herández, Inspectora Jefe Policía Nacional, Marisa Rodríguez, Jefa Provincial de Aduanas, Irene Cantó, el equipo organizador de la Comandancia Naval: Capitán de corbeta y segundo comandante, Carlos Llorens y los Subtenientes, Jordi Puig y Paco Valle, así como representantes del MOE y de la base aérea de San Javier.
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