Uva doblemente protegida

La comarca del Vinalopó se ha erigido como la base del cultivo de la Uva de Mesa, más concretamente en la variedad “Aledo”, en España. Es un producto que se consume en todo el país y Europa, especialmente en fechas navideñas por la tradición de las “uvas de la suerte”. La uva de mesa figura entre los frutos más populares y consumidos en la cuenca mediterránea, España y Europa, y son muy conocidas sus virtudes gastronómicas, que históricamente han sido utilizadas para la cura de enfermedades. Estas cualidades terapéuticas de la uva de mesa embolsada del Vinalopó se acentuaron cuando un grupo de científicos de Illinois (EEUU) y de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, descubrieron que la piel de esta fruta contiene muchas cantidades de resveratrol, una sustancia altamente anticancerígena, capaz de prevenir el desarrollo de tumores malignos. El cultivo de la vid en la comarca del Vinalopó se remonta muchos siglos atrás, y la primera referencia al embolsado de la uva se produce en nuestra ciudad en 1919. Es precisamente este embolsado el que ha posicionado a la Uva Embolsada del Vinalopó como la referencia de este producto, dotándola de una calidad superior a otras variedades, y haciéndola idónea para la exportación. Todo este proceso culmina en la creación de la Denominación de Origen de la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó el 20 de septiembre de 1988, un paso adelante en la protección de este producto típico de nuestra comarca

La operación de embolsado se realiza de forma manual y se emplean más de doscientos cincuenta millones de bolsas con un costo de 9 millones de euros. Este sobre esfuerzo es el que convierte a la Uva del Vinalopó en única, y el que la diferencia de las demás. En su campaña promocional de esta temporada, la D.O de la uva del Vinalopó transmite que es “la uva mejor protegida del mundo”. Pero ahora podemos darle una doble lectura a esta afirmación. Desde hace unos años se viene practicando en Novelda una campaña de vigilancia exclusiva de los campos de uva. Los agricultores quieren conservar su preciado tesoro, y evitar que los “amigos de lo ajeno” se hagan con la mercancía que con tanto esmero han criado y cultivado durante todo el año.

Las previsiones posicionaban al 2009 como un año difícil para el sector de la uva de mesa, pero el sistema de vigilancia rural llevado a cabo entre el Ayuntamiento de Novelda y la Unió de Llauraors i Ramaders ha resultado un éxito y ha conseguido que la incidencia de los robos de este producto en el municipio sean mínimos. Este servicio de vigilancia, con varios años de experiencia en nuestra tierra, se establece a través de la Policía Local y personas de Novelda que conocen los campos. La variedad Aledo, que se cultiva en la ciudad, ha tenido una muy buena temporada, según Enrique Sánchez, responsable del sector de uva de mesa de la Unió. Además, se han conseguido buenos precios para el agricultor, que han oscilado entre los 0,65 y 1,10 €/kg, aunque no ha sido así para otras variedades cultivadas en otras ciudades. El servicio tiene un coste para el ayuntamiento de 25.000 euros que se materializan en un convenio con la Unió de Llauraors i Ramaders. Su secretario general en el País Valencià, Josep Botella, está seguro de que “es un modelo a seguir por otros ayuntamientos”, y “los modelos que funcionan hay que exportarlos”. Las cifras no mienten, y si la vigilancia funciona hay que invertir en ella.

Estas uvas de mesa con D.O., se embolsan poco antes de que empiecen a adquirir su color maduro. La bolsa que se emplea para este fin, de papel de celulosa virgen satinado por su cara exterior y abierta por los dos extremos, se sujeta al racimo por la parte superior. Gracias a esta técnica la piel es mucho más fina, ya que no tiene que defenderse del sol, de la lluvia o del viento y además adquieren un color más uniforme. La variedad «aledo», que solo se cultiva en esta comarca, presenta grano grueso, elipsodial, hollejo resistente, pulpa carnosa y sabor dulce. Los racimos suelen ser grandes, troncocónicos y resistentes al transporte, y su recolección se realiza de mediados de noviembre a mediados de enero, justo el tiempo que dura la campaña de vigilancia rural.

Esta variedad se consume preferentemente durante la Nochevieja al ritmo de las doce campanadas y se ha convertido en todo un símbolo de la navidad en nuestro país. El Consejo Regulador, órgano integrado en la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Comunitat, vigila cada campaña y garantiza que las cantidades de uva embolsada con D.O. estén en consonancia con las cantidades de uva de mesa procedentes de plantaciones propias o adquiridas a otras firmas perfectamente controladas. En la comarca la producción de uva de mesa con D.O. oscila entre los 40 y 45 millones de kilos inscritos, cultivados en una superficie de alrededor de 2.150 hectáreas con un rendimiento aproximado de 15.000 a 20.000 kg/ha.

Todo este conjunto de medidas, sumadas a la calidad de la tierra, al clima y al esmerado cuidado de los agricultores, dan como resultado una fruta que lleva el nombre del Vinalopó por todo el mundo. Si hablamos de turrón pensamos en Jijona, si hablamos de jamón pensamos en Jabugo, si hablamos de vino pensamos en La Rioja, pero si hablamos de uva pensamos en el Vinalopó. Esto es posible gracias al esfuerzo que se realiza para que se conozca este producto internacionalmente. Un ejemplo de ello lo vivimos hace unas semanas en el Congreso “Lo mejor de la gastronomía”, un evento que tuvo su sede en el recinto ferial de Alicante (IFA) y que convirtió a este recinto en un lugar de culto para los amantes del buen comer. Allí se reunieron los mejores productos, restaurantes y cocineros de todo el mundo. Entre todos ellos no podía faltar la uva embolsada del Vinalopó, que para la ocasión escogió un llamativo stand en forma de iglú hinchable dentro del cual se podían conocer las cualidades y particularidades de este producto. Y localmente no podemos olvidar la “Fira del raïm”, que se celebró el pasado 20 de diciembre en la Bodega Heretat de Cesilia, y que contó con la participación de numerosas asociaciones de Novelda y muchos vecinos que elaboraron sus propias recetas con uva.

Así, entre todos, conseguimos tener una uva triplemente protegida: por un lado, los productores y agricultores que las envuelven y protegen en bolsas, para que solo tengan que preocuparse de crecer y de adquirir sabor y color. Por otro, los organismos oficiales, que la vigilan y protegen durante la campaña de recolección para salvaguardarlas de los amigos de lo ajeno, y finalmente el Consejo Regulador de la D.O. que la promociona y protege comercialmente tanto nacional como internacionalmente. Este año la gran mayoría de los hogares de España despidieron el año 2009 y recibieron el 2010 con las 12 uvas de la suerte del Vinalopó. Quizás muchos no lo saben, pero seguro que pueden reconocer la calidad y distinguir las verdaderas “uvas de la suerte”. FELIZ AÑO Y SUERTE.

Antonio Lorente

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