Malaria, robos, globalización y reporterismo gráfico en Vicente Albero

La navaja se clavó limpia en la ingle. El fotógrafo noveldense Vicente Albero viajó desde España a Londres con British, para recalar finalmente en Johannesburgo (Sudáfrica). Una combinación que permitía rebajar presupuesto e iniciar al día siguiente la aventura por ferrocarril rumbo a Mozambique. Todo según lo previsto. Sin embargo, tras la compra del billete al salir de la estación, varios tipos corpulentos le rodearon en una cabina telefónica cuando Albero se metía mano en el bolsillo para llamar a su familia. Apenas tuvo tiempo para reaccionar y sortear las trayectorias del pincho que el hijoputa del asesino le lanzaba, mientras el resto le arrancaba el pantalón a sus espaldas hasta quedar en tiras de tela. Salió rebotado por los empujones, echó a andar con la herida abierta, hasta alcanzar un taxi a unos metros. Era mediodía en el centro de la ciudad y nadie se atrevió a ayudarle. El fajín milagroso, con pasaporte y pasta a buen recaudo, le salvó. “Johannesburgo es una de las ciudades más peligrosas del mundo. Lo señalan las guías y me lo advirtieron los compañeros. Pensé en que no ocurriría nada a esas horas. De todos modos, esto es lo mejor que me pudo pasar. Lo normal es que te peguen un tiro y te quedes ahí”, apunta el reportero noveldense

El bajón del asaltó duró una semana. La cura de la herida algo más, siguiendo las instrucciones del médico al que acudió. “Cuando llegó el día de quitarme los puntos me dije: ‘Joder, ¿cómo me saco esto? Probé con las tijeras del pelo, pero me dio un ‘viaje’ que me desmayé”. En un hotel de cuatro chozas construido con palmeras en Mozambique, Albero consiguió salir del problema: una enfermera alemana acabó con el sufrimiento de los malditos puntos.

Conrad y Kapucinski descubrieron la cara oculta de África a occidente con sus crónicas y relatos. Vicente Albero lo hace con sus fotografías e imágenes, rompiendo las barreras que nos separan, plasmando la sangrante realidad que rodea al Tercer Mundo. “Me gusta la literatura, me empapo de ella para conocer el África profunda, y así desplazarme al ritmo de la gente de allí, al mogollón, sin más ayuda que una guía para orientarme más o menos”, agrega.

Albero ha recorrido multitud de países: Marruecos, Tailandia, Sumatra, Guatemala, India, Nepal, Yugoslavia, Vietnam, Camboya, Yemen, Tanzania, Kenia… Y en todos ellos ha pasado de largo de las agencias de viajes, mezclándose entre la población en el transporte, compartiendo su gastronomía, costumbres y paseos, consciente que una diarrea o alguna fiebre alta no es más que un mero trámite cuando saltamos el choque y la distancia de las culturas. “He procurado sobrevivir en mis viajes, no caer enfermo y llevarme por el buen rollo. Mi pasaporte es una sonrisa ante la incomunicación de las lenguas”, añade.

La experiencia de Mali, su primer viaje al África negra en solitario, le impactó para siempre. Allí, a los 20 días de ruta, contrajo la malaria. Al detectar el malestar solicitó que le llevaran a un pueblo cercano. Pasó tres días delirando. Los picos de fiebre reventaban al mediodía, con cambios bruscos de temperatura que le dejaban inerte, sin atisbo de recuperación. Pidió entonces a unas francesas que le trasladaran a una ciudad mayor, donde los hospitales y centro de salud solo existen en las películas. La médico se acercó, observó los ojos, escuchó los síntomas y, sin más pruebas, le soltó: “Usted tiene malaria. Tome estas tres pastillas. Mañana, tarde y noche”. Al cabo de tres días, Albero superó la enfermedad y, al tomar fuerzas, cogió un avión de regreso a casa. “Tuve suerte porque me tocó una malaria suave. Allí esta enfermedad mata a las personas porque no tienen dinero para comprar los medicamentos. Tardé 15 días en ponerme bien”, señala Albero.

El reportero gráfico noveldense selecciona destinos incómodos, donde uno se descubre a sí mismo, aunque en la sociedad de finales del siglo XX y principios del XXI sea ya imposible escapar de la globalización. “Queda pocos lugares vírgenes, porque hasta en las tribus más remotas africanas podías beber coca-cola, cuando de pronto llegaban cuatro jeeps llenos de turistas con sus cámaras disparando sin parar”, comenta.

¿En alguna ocasión te has roto por dentro en tus viajes en solitario? “En Malagascar, en mi segundo viaje solo, me ocurrió algo así. Estaba en el avión, tras partir de Londres, cuando rompí a llorar. Me saltaban las lágrimas del miedo, la soledad y me decía: ‘¡Pero dónde cojones voy!’ Luego sacaba fuerzas y decía: ‘Hay que ir a por todas’. La verdad es que es duro dejarte una madre muy preocupada. Emocionalmente sales tocado. Pero luego me sentía el hombre más libre y feliz del mundo”.

Los idiomas tampoco han supuesto un obstáculo en el reporterismo gráfico de Vicente Albero. Francés de escuela e inglés de formación rápida le valieron para aprender a pie de calle, donde uno se pone las pilas o acaba en una balsa de tiburones en ciudad ajena. “Aún así, hay de todo. En Etiopía me quedé de piedra cuando me hablaba mogollón de gente en castellano con acento cubano. Y es que el Gobierno etíope comunista tenía muy buenas relaciones con el régimen de Fidel Castro, y enviaron a mucha gente para formarse y hacerse médicos y mecánicos”, apunta Albero.

Vicente Albero es el reportero gráfico más prestigioso que ha tenido este municipio, llevando el nombre de Novelda hasta los lugares más recónditos del mundo. Sus fotografías denuncian, hablan y nos demuestran que la vida va más allá de nuestras comodidades y preocupaciones en la oficina. Y su trabajo, premiado en numerosos certámenes nacionales y publicado en las revistas periodísticas más consagradas en el ámbito del viajero, está obligado a permanecer en nuestras exposiciones y espacios culturales. La divulgación intelectual de los autores noveldenses, sea cual sea su especialización, es nuestra mejor marca turística. Novelda no puede permitirse el lujo de perder ni aparcar sus referentes. La historia local es injusta con los hombres buenos.

SUS VIAJES

1983
> Yugoslavia
> Austria
> Alemania
> Italia

1987
> Marruecos

1988
> Nepal
> India
> Marruecos

1989
> Marruecos

1990
> Costa Este y Oeste de EEUU
> Guatemala

1991
> India
> Marruecos

1992
> Indonesia (Sumatra)
> Tailandia

1993
> Vietnam

1994
> W.A.Malì

1995?
Madagascar

1996
> W.A. Senegal , Mali, Burkina Faso, Cotê D´Iboire

1997
> Ethiopia , Yemen, Senegal

1998?
Senegal

1.998
Ethiopia, Kenia, Tanazania

1.999
Salvador de Bahia (Brasil) , Mozambique

2.001
Cuba

2.006
Australia , New Zeland, Thailand, Camboya

2.007
Noruega

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