Andrés Eduardo Bello llega primero otra vez

Esta vez fue en Castalla donde el alevín de segundo año consiguió, sin muchos inconvenientes, subir a lo más alto del cajón de pódium, sacando a relucir su poderoso sprint en la línea de meta y dejando al resto de sus compañeros sin opciones de victoria.

El alevín de primer año Pablo Navarro se adjudicó un importante segundo puesto en el pódium llegando incluso en ocasiones a liderar la prueba. También realizó una muy buena carrera Alejandro Pina, haciéndose con el séptimo puesto de la clasificación en una carrera muy dura y no estando al 100% de sus posibilidades. Buena actuación también para Kevin Expósito, que obtuvo el 19º puesto en la clasificación. En promesas de de primer año, Ginebra Toledo Vicedo demostró una semana más su evolución en el ciclismo, logrando un 12º puesto en la clasificación. José María Mira que, a pesar de no haber hecho su mejor salida remontó desde las últimas posiciones, se colocó cuarto a escasos metros del pódium, faltándole pista para terminar de desarrollar su carrera, dejando claro que pronto lo volveremos a ver delante de todos.

Cabe destacar que detrás de todos estos buenos resultados está la sabia dirección de su entrenador Miguel Ángel Toledo Candela, siempre apostando fuerte por los jóvenes talentos del ciclismo y el joven Isidoro García Carrasco, colaborador muy importante para que los jóvenes de la escuela de ciclismo Noveldense estén delante.

6 COMENTARIOS

  1. andres poco a poco carrera a carrera tus esfuerzos estan dando frutos, detras de unos buenos resultados siempre estara un buen entrenador….

  2. Enhorabuena a todos los miembros de la Escuela de Ciclismo, y muy especialmente al dirigente principal y a su colaborador. Seguid aportando vuestros conocimientos a la base. Algún día darán sus frutos.

  3. Abucheos previos a Contador… la historia se repite.

    ¿Recordáis que dos días antes del inicio del Tour de Francia 2011, los espectadores consiguieron aguarle la presentación al principal favorito para el triunfo final en París?
    Pues yo expongo, en público, que ya son varias las ocasiones en que se ha boicoteado por parte de muchos descerebrados, el aplauso que todo campeón, o figura del deporte, ha merecido. Hace ya dos años, en el podio final del Tour y con las banderas desplegadas de los tres primeros, hicieron sonar «para Contador» , el himno danés. ¿Nadie revisó ese diskette previamente, por si estuviese rayado, o defectuoso, o hubiera algún error?. Se merecen que aquí, en España, cuando les llegue el turno (algo que por ahora, no se ve a ningún posible campeón francés), les hagamos oir «La Macarena», ya que presumen que «su Tour es el no va más del ciclismo mundial y del deporte galo». Y en cuanto a la historia, les recordaré todo esto:
    A) En el año 1.950, el italiano Gino Bartali «el monje volador» podría haber triunfado por tercera vez en el Tour y en Francia, hasta entonces, no tenían un triple vencedor (pocos años después, lo conseguiría el bretón Louisson Bobet). Y además, aún estaba fresco el recital que dió a todos otro italiano, «il Campionissimo» Fausto Coppi, quien en 1.949 fue el primero en conseguir Giro y Tour en un mismo año, algo inaudito anteriormente.
    Y Bartali, en 1.950, iba dejando en evidencia a los componentes de la selección francesa: Bobet, Geminiani, Mallejac… sólo les quedaba Jean Robic «tète de cuir», vencedor en 1.947. Pues bien, en el pasillo humano que se forma en los puertos más duros, iban Bartali y Robic, intentando y casi sin conseguirlo, pasar delante para puntuar en la montaña.
    Ánimos y algún empujón para Robic; insultos y amenazas para Bartali, hasta que un espectador «el gracioso de turno» sujetó por el sillín a Bartali, derribándole. Rodeado de energúmenos, se sentó en la cuneta abandonando junto al resto de italianos. Fue un escándalo; hubo quejas diplomáticas, pero a los franceses les sirvió de poco, pues el triunfo final fue para «el hombre caballo», un suizo llamado Ferdinand Kubler. Por cierto, más de medio siglo después (en 2.003), con motivo del Centenario del Tour de Francia, Kubler fue el vencedor más antiguo en el homenaje a todos los vencedores del Tour, que seguían vivos. Ahí estuvieron Bahamontes y Delgado; desgraciadamente, ya había desaparecido Ocaña.
    B) Damos un salto de 25 años y por el camino, hay varios franceses que han llevado a sus vitrinas «le dernier maillot jaune»: el mencionado Bobet; Walkowiak; Aimar; Pingeón… y sobre todos, ¡Oh, la, la… «monsieur Chrono» Jacques Anquetil!, el primero en conseguir cinco triunfos en el Tour.
    Pocos años después, apareció el insaciable belga Eddy Merckx y así llegamos al año 1.975. El año anterior, Merckx había entrado en el Olimpo de los Cinco y volvía a vestir de amarillo por sexta vez. Previamente, se había caldeado la animadversión hacia el imparable bruselés. Consevo una cinta de video sobre la historia del Tour en la que se oye a varios espectadores, gritarle a su paso: «Merckx, Merckx, merde» y ya planeaban quitarle de enmedio discretamente, pues siempre el mismo y extranjero… a la cuneta con él.
    En efecto, se repitió la historia y en el pasillo humano ensordecedor de una fuerte subida, iba Merckx solo y destacado, por lo que fue relatívamente fácil localizar al agresor, quien con anillos metálicos entre sus dedos, dió dos puñetazos a Merckx: en la cara y en el costado, al caer derribado. Allí se quedó la víctima, para acusarle ante el primer gendarme motorizado que venía detrás. Supongo que le detendrían; no lo averigüé con seguridad. Al ciclista le aplicaron un remedio casero para reducir inflamaciones (los ciclistas procuran rechazar, si pueden, productos farmacéuticos, por aquello del dooping). Se le hinchó la mejilla, afectando al ojo derecho y con pomada, hojas de lechuga y esparadrapo, llegó retrasado a la meta, pero no abandonó. «Llegaré a París, aunque sea el último» dijo el belga, quien acabó el Tour siendo segundo, tras el francés Bernard Thevenet.
    C) Y así fueron pasando los años, con dos triunfos de Thevenet; otros dos para Fignon y un nuevo inquilino del Olimpo de los Cinco, «el tejón» Bernard Hinault, quien acabó su racha en 1.985. Posteriormente, no ha repetido triunfo final ningún galo.
    Ya son 25 los Tours finalizados desde entonces y hemos visto que los españoles nos hemos llevado la parte del león (11) en el palmarés de vencedores, con Delgado, Pereiro, Sastre… y no dejo en el tintero a otro «dios del pedal», al «extraterrestre» Miguel Indurain, ni al canddato a igualarle y quizá, a superarle, en el palmarés de las «tres grandes»: Giro, Tour y Vuelta. Ya sabrán que me refiero a Alberto Contador, quien en mi opinión, considero el más completo y equilibrado de todos los vencedores hispanos previos.
    Bahamontes sólo subía. Ocaña a pesar de ser mejor, tuvo la desgracia de coincidir con Merckx. Delgado fue un obús subiendo (no todos los días), pero en la contrarreloj, como mucho, le calificaría con «casi notable». A Pereiro, en su año (2.006) se le apareció la Virgen de Lourdes, pues sin restarle méritos a su mejor triunfo, no volvió a ser un «gallito» ni antes, ni después. Sastre, el constante «a motor diesel», tomó la iniciativa (2.008) en una escalada y consiguió el liderato que pudo conservarlo hasta París; algo mejor que Pereiro, pero no ha vuelto a pisar el podio.
    Sólo queda por describir a Contador, comparándolo con Indurain. Alberto sube como Perico, o Bahamontes y en las cronometradas, sin tener el turbo de Indurain, mejora día a día y se merece un sobresaliente,pues suele parar el crono entre los cinco primeros. Si venciese en este Tour, o en otra «grande», empatará a siete con Indurain: cinco Tours y dos Giros, pero el de Pinto tiene ya «la colección completa»: tres Tous, dos Giros y una Vuelta y al navarro le faltó la Vuelta a España en su vitrina.
    Concluyo diciendo que a Contador aún le queda cuerda para aumentar su palmarés; sólo le falta un detalle para evitar agresiones, como hizo en su día «el rey de reyes» Lance Armstrong: verse rodeado de guardaespaldas.

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