Empresarios noveldenses: Francisco Castelló Santo (Bateig)

Francisco Castelló, Paco para sus amigos y paisanos, es el pequeño de dos hermanos que aunque nacieron en el pueblo, les corre sangre estacionera por las venas. Paco y su esposa Paqui tienen dos hijos, Fran y Rubén, que son merecidos herederos del espíritu empresarial y comprometido de su padre. En Novelda, hablar de Paco Castelló es hablar de una persona cercana, amable, solidaria y comprometida con su pueblo y su gente. A Paco, cuando lo buscas lo encuentras, da la cara, es claro y sincero hablando, no tiene dobleces y sin embargo, cuando corresponde, es el jefe de la banda, de esa banda que aglutina a la mayoría de vecinos del barrio de la Estación y que se divierten como nadie en sus fiestas en honor a San Pascual. Pero también está el otro Paco, Paco de Bateig, su empresa del alma, a la que le ha dedicado prácticamente toda su vida, reinventándola y adaptándose a cada momento y situación, y por la que se ha ganado el reconocimiento empresarial del sector de la piedra y del mármol. Emprendedor y luchador incansable, Francisco Castelló es, junto a otros merecidos novelderos, un empresario modelo al que se hace difícil hablarle de usted porque hace que te sientas a su mismo nivel.

Pregunta.- ¿Cómo empieza usted en el negocio de la piedra Bateig? Respuesta.- Muy pronto, a los 18 años. Como le he dicho antes, el negocio de la piedra de Bateig lo lleva un tío-abuelo mío y llegó un momento que se cerró la empresa y entró en concurso de acreedores. En aquel momento, los herederos me propusieron, puesto que me había librado de hacer el servicio militar por exceso de cupo, quedarme con el negocio. Y no se si por la valentía que te da la juventud o las inquietudes emprendedoras que me rondaban a los 18 años, el caso es que me quedé con el negocio.

P.- ¿Cómo se financió usted para iniciar esta aventura?
R.-
Como pude, con 18 años tienes pocas gestas que te avalen ante nadie como empresario y no tienes curriculum para presentarte en una entidad financiera y convencerla de que confíen en ti para reflotar un negocio que se había ido al traste con anterioridad. Por lo tanto, recurrí como tantos otros emprendedores de la época a la familia. Me ayudaron mucho económicamente mis padres y mi abuelo.

P.- Y a partir de ahí, ¿qué hace un muchacho de 18 años en un negocio que no conoce?
R.-
Trabajar mucho. Pero como usted dice, es verdad que no conocía el negocio, pero para eso conté con la ayuda de mi padre que había trabajado toda la vida en él y fue una persona y un apoyo fundamental para que yo saliera adelante en esos primero años como empresario. Es justo decir que también conté con la experiencia y asesoramiento de algunos trabajadores que tenían mucha experiencia cuando yo me quedé la empresa.

P.- ¿No te dio miedo tanta responsabilidad?
R.-
Ningún miedo. Era el año 78 y yo con 18 años tenía poco que perder y muchas inquietudes que alcanzar. Me da más miedo la situación actual y la responsabilidad que tengo como empresario de proteger y garantizar los puestos de trabajo que tengo en mi empresa y donde hay detrás muchas familias que dependen de nosotros.

P.- ¿Recuerda usted cuáles fueron sus primeros clientes?
R.-
Claro que sí, uno era vecino mío de fábrica, Ramón García y el otro era otra persona que yo estimaba mucho, Pepe Bernabé de Monovar. Por mediación de ellos yo saqué mis primeros pedidos a la calle. De entonces hasta aquí ha cambiado todo mucho, tanto en las formas como en el fondo de hacer negocio.

P.- Usted era un “jefe” con 18 años, ¿Cómo era su relación con los trabajadores que en muchos casos le triplicaban la edad?
R.-
Muy buena. Ellos tenían la experiencia y yo la ilusión y las inquietudes, así que hicimos un buen equipo en el que trabajábamos todos a una como una gran familia y le puedo decir que hasta lo pasábamos bien a pesar del gran sacrificio personal que aquella etapa supuso.

P.- Hoy, con el prisma que le da la distancia, ¿Qué era para usted ser empresario?
R.-
Pues era ser una persona con espíritu emprendedor, proyecto, ilusión, capacidad de sacrificio y don de gentes.

P.- ¿Es usted un jefe mandón?
R.-
La palabra jefe no me gusta. Yo soy un empresario vocacional que me gusta rodearme de un equipo de personas ilusionadas por un proyecto y que lo sientan como suyo. No soy partidario de “ordenar” sino de convencer y motivar. El mayor activo y de lo que más me siento orgulloso es del personal de mi empresa.

P.- En aquellos tiempos los empresarios eran vocacionales y se movían por su intuición, ¿hoy en día es lo mismo?
R.-
Ni mucho menos, no tiene nada que ver aquella época con esta. Entonces, como muy bien dice usted, para ser empresario solo se necesitaba inquietudes y ser un poco espabilado, hoy en día se necesita, además, formación, mucha formación. Para gestionar hoy una empresa es necesario que el empresario tenga una formación adecuada y sepa desenvolverse en un mundo global.

P.- Por aquel entonces, ¿Pasó usted algún apuro de principiante?
R.-
Pues la verdad es que sí que pasé algunos. Recuerdo una vez que me hizo un pedido una empresa japonesa y un día sin esperarlo nadie se me presentó en la fábrica un japonés que lo primero que hizo fue ponerse una bata blanca y abrir un maletín lleno de escuadras y utensilios de precisión. Era lo que hoy conocemos como el “controler de calidad”. El hombre vino a comprobar in situ que el pedido que había hecho su empresa se estaba elaborando correctamente. Imagínese usted a ese japonés con bata blanca recorriendo la fábrica inspeccionando el trabajo que salía de unas máquinas antidiluvianas de arena y con unos trabajadores que decían que “les coses es feien com tota la vida”. Bueno, bueno y bueno. Pero al final el japonés nos firmó la conformidad.

P.- Bueno, usted ya ha hecho el rodaje como empresario y hay que salir a conquistar mundo. ¿Cuál fue su primer viaje al extranjero?
R.-
Singapur. Pero no fui solo, fuimos con una misión comercial. A partir de ahí le puedo decir que me he recorrido medio mundo en busca de nuevos mercados y nuevos clientes. Estados Unidos, Latino América, Nueva Zelanda, Australia, Europa, Asia o los países árabes son algunos de nuestros principales destinos comerciales. Antes viajar era mucho más complicado y pesado, hoy en día las comunicaciones son mucho mejores y las tecnologías hacen que puedas llevar tu oficina dentro de un pequeño ordenador que te permite seguir dirigiendo tu empresa de la misma manera que lo harías cuando estás aquí.

P.- Cuando usted sale al extranjero ¿Qué ayudas tienen de la administración pública? Y ¿Qué imagen tienen de nosotros?
R.-
Mire usted, aunque parezca duro, contar en el extranjero con organismos delegados de la administración pública como el IVEX o el ICEX es perder el tiempo. A mi me han dado listados de empresas para visitar en distintos países, que la mitad de ellas ya no existían. En cuanto a la imagen que tienen en el extranjero de nosotros, le diré que no es la mejor que nosotros quisiéramos.

P. Entremos en materia y hablemos del negocio. ¿Cómo ve usted el sector del mármol?
R.-
Desde el parámetro de que yo no vendo mármol, sino piedra Bateig en exclusiva, el sector del mármol lo veo en una situación crítica. Creo desde mi punto de vista que al “Crema Marfil” no han sabido darle el valor añadido que se merece, no han sabido procesarlo en las diferentes calidades y darle dentro de ellas ese toque de distinción y de valor y han llegado a un punto del todo vale y de una competencia desleal que tira los precios y lleva al cierre de empresas. Creo desde mi modesta opinión que al sector le ha faltado imaginación y reinventarse en tiempos difíciles, se han dedicado más a lo fácil que a la innovación. En la actualidad es necesario externalizar las ventas y ampliar el producto.

P.- ¿Qué opina usted de la labor que realiza la asociación de marmolistas?
R.-
Yo creo sinceramente que la asociación de marmolistas realizó su labor durante los primeros años de funcionamiento, pero luego se convirtió en un estamento político y funcionariado que perdió su finalidad. De hecho, ahora se ha quedado reducida a la mínima expresión. En la actualidad no veo a la asociación como una herramienta efectiva para los empresarios, ni tan siquiera para servir de puente con la administración, que dicho sea de paso, ha ignorado nuestro sector. Ahí tenemos proyectos como el Instituto Tecnológico o el vertedero de inertes que aún no han visto la luz. Tampoco creo que la Asociación junto a Aidico acertara en las exposiciones permanentes que se hicieron en Rumanía, entre otras capitales, por la no claridad de la acción y más, cuando muchos miembros de la misma estábamos en contra de estas acciones.

P.- Ha nombrado usted el Instituto Tecnológico del Mármol ¿Para qué servirá?
R.-
Mi opinión a día de hoy, creo que va a servir para poco. En primer lugar intuyo que no va a haber dinero para terminarlo, pero en el caso de terminarlo, dudo que en la situación económica que nos encontramos, podamos darle contenido para cumplir sus objetivos de hacer ensayos, cursillos, formación, I+D, etc.

P.- ¿Qué piensa usted de que se exporten los bloques de mármol para elaborar en otros países?
R.-
Como ciudadano me parece una temeridad está acción por dos motivos: por lo que significa para el tejido industrial de la comarca, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, y por el efecto dominó que, una vez elaborado en países, donde no se respetan las garantías mínimas de estabilidad, en todos los sentidos, vuelven a situar el material al mercado a precios más bajos que los que puedas encontrar en nuestras fábricas. Como empresario la entiendo, las trabas continuas que estos últimos años hemos sufrido por parte de las distintas administraciones, local, Comunidad, en todas las facetas que completan nuestra actividad, han creado una situación de inestabilidad, desconcierto y cansancio en el día a día de la gestión, que al final, como persona, adoptas la posición más cómoda para la defensa de tus intereses. Y por clarificar este asunto, el Gobierno Español no puede poner trabas legales a la exportación de bloques, ya que la regulación corresponde a la Unión Europea.

P.- Como empresario ¿Qué le parece la última reforma laboral aprobada?
R.-
Con la prudencia que este tipo de reformas debe tener, creo que el sector laboral estaba muy encorsetado y con esta reforma se le ha dado más elasticidad, dinamiza la contratación y se ha actualizado una situación que había quedado totalmente desfasada. Lo que sí le afirmo es que esta reforma laboral en manos de empresarios responsables es buena, en manos de otro tipo de empresarios, tal vez se distorsione.

P.- ¿Qué piensa usted de los sindicatos?
R.-
Empiezo diciendo que en mi empresa tenemos una relación excelente con los sindicatos y que tomamos por consenso las decisiones que afectan a los trabajadores, pero no por eso creo que los sindicatos con el formato que se les conoce hasta ahora están desfasados y han quedado fuera del sistema porque no han sabido reinventarse.

P.- ¿Cree usted que las medidas que está tomando el Gobierno Central son acertadas?
R.-
Las del Gobierno Central no sé, habrá que esperar a ver si se obtienen resultados. No obstante, la sociedad espera de los políticos ejemplo de honestidad y sobre todo eliminar todas las prebendas que tienen, (trato diferenciado del resto, tarjetas visa, coches oficiales, etc, sueldos acordes a su trabajo y situación actual) porque ese gesto de honradez, puede ayudar a que el sacrificio que se está pidiendo a toda la ciudadanía con recortes y más recortes, sea visto con sensatez y ayude a rebajar la tensión existente.

P.- ¿Cómo ve usted Novelda en estos momentos?
R.-
Novelda la veo con esperanza, y desde tres prismas bien distintos. Hay un sector que hace poco ruido pero que está funcionando de maravilla como es el de las especias y condimentos, que lo ha sabido hacer muy bien y posicionarse con firmeza en los mercados. Luego está el sector del mármol que ahora no pasa por sus mejores momentos pero que tendrá que volver a tirar de la economía local en el futuro. Y por último están los políticos, que no han querido ni sabido dotar a Novelda de unas infraestructuras fundamentales para el desarrollo de la economía local. Novelda tiene una situación privilegiada para desarrollar un tejido industrial importante, estamos a pocos minutos del puerto, aeropuerto y la capital y sin embargo nuestros políticos no han sabido aprovechar esta situación y han sido incapaces en más de 30 años de ponerse de acuerdo para crear un polígono público con suelo barato.

P.- Usted ha sido siempre una persona comprometida con su ciudad y su barrio de la Estación. A un empresario que le van bien las cosas tiene la “obligación moral” de apoyar a sus paisanos.
R.-
Obligación no. La única obligación de un empresario es sacar a su empresa adelante y garantizar o ampliar los puestos de trabajo de sus empleados. Otra cosa es, como me pasa a mí, que me gusta participar de la vida social de mi pueblo y apoyar cuando se puede cualquier iniciativa popular.

P.- En ese sentido usted ha ocupado algunos puestos relevantes.
R.-
Yo no diría relevantes, sino, que cuando te toca y los demás confían en ti lo tienes que hacer. Yo entré con otros amigos más en la comisión de fiestas del barrio cuando teníamos trece años, auspiciados por los que la manejaban en aquel entonces, José Marcos y Enrique Pina. Yo fui presidente de la comisión de fiestas del barrio de la Estación cuando tenía 18 años y desde ese momento no me he desligado de la comisión, apoyando y aconsejando a los presidentes más jóvenes y que tan bien lo están haciendo. Luego también fui presidente de la Federación de Comparsas de Santa María Magdalena. Soy una persona convencida de que un pueblo o un barrio se hace entre todos y todos tenemos que echar una mano, cada uno desde su posición.

P.- Ya que ha recordado usted que fue presidente de los moros y cristianos ¿Le gustaría que se separaran las fiestas patronales de las de moros y cristianos?
R.
Sí. Además es algo por lo que yo luché cuando fui presidente y no estaba la cosa madura, pero hoy creo que es el momento de acometer tal decisión. Los moros y cristianos debieran celebrarse un fin de semana largo (jueves a lunes) en fechas diferentes a las patronales.

P.- Y el barrio ¿Cómo lo ve usted?, ¿sabe que la asociación de vecinos se queja del desarrollo industrial que hay en el barrio y que molesta a la parte residencial?
R.-
Entiendo este tipo de asociaciones como punto de encuentro, unión y amistad de todos los Vecinos. La Junta Directiva actual estos conceptos los tiene olvidados y actúa de manera personalista y para mi Fuera de toda lógica. Algunos se olvidan de su pasado, como vecinos, trabajadores o empresarios y ello les lleva a la demagogia. El Barrio de la Estación desde sus inicios, al crearse bajo el paraguas del ferrocarril ha convivido con una gran actividad industrial, de la que todos estábamos orgullosos, compatible perfectamente con la residencial. Quizás en los tiempos actuales esa actividad es menos intensa que la de los años 1.970.

P.- Para terminar. ¿Qué le aconsejaría usted a una persona joven y emprendedora que quiera iniciarse en el mundo de los negocios?
R.-
Primero, mucha ilusión y capacidad de sacrificio, luego tener un proyecto y mucha imaginación y creatividad y por último, prepararse muy bien, hay que saber inglés y si es posible algún idioma más, es necesario moverse con facilidad y entender las redes sociales y sobre todo y fundamental tener espíritu emprendedor. ¡Ah! Y estar preparado para el fracaso.

3 COMENTARIOS

  1. Si tuvieramos mas empresarios como Paco en Novelda mejor funcionarian las empresas y lo se por que lo conozco desde muy pequeño (Por cierto ni trabajo en su empresa ni soy familia pero las veces que lo a necesitado el Barrio ahi a estado y me consta que muchas asociaciones de todas clases han tenido su apoyo.

  2. Paco, como empresario es modelo a imitar y como persona es insuperable.
    Yo me encuentro entre sus fans.
    ¡ Animo y no pares !
    Vicent

  3. Fantástica entrevista !
    Me ha encantado conocer a Paco y un poco de su historia como empresario.
    Un modelo de Noveldero sencillo,trabajador y con espíritu de lucha,y sobre todo,un ejemplo con sus trabajadores .Me ha recordado algunas entrevistas de nuestro gran Jesús Navarro .

    Yo también lucho cada día por mantener un pequeño negocio con mucho esfuerzo y sacrificio. De personas como ellos,siempre se aprende …

    También tengo constancia de su solidaridad . Como representante de la Asociación de Párkinson de Novelda, quiero darle las gracias por su ayuda cuando lo hemos necesitado . Gracias de corazón y que Bateig siga siendo un ejemplo de éxito y futuro para todos los novelderos .

    Un abrazo para Paco

    Mamen

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