El Consejo Regulador ratifica su posicionamiento, que ya se estableció en 2022, en defensa del valor económico, social, cultural y medioambiental del cultivo protegido
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó ha ratificado su posicionamiento oficial -establecido en 2022- respecto a la implantación de grandes instalaciones fotovoltaicas en terrenos incluidos dentro de su zona de producción amparada, en un momento en el que el debate sobre el futuro uso del suelo agrícola del Medio Vinalopó ha cobrado especial relevancia social e institucional.
La publicación de este posicionamiento se produce en el contexto de la tramitación de los proyectos fotovoltaicos La Balsa y La Cascada, promovidos en los términos municipales de Novelda, Aspe, Monforte del Cid y Agost. Ante esta situación, el Consejo Regulador considera necesario trasladar públicamente su visión sobre una cuestión que afecta directamente a una parte del territorio en el que se desarrolla una actividad agrícola protegida por la figura de calidad alimentaria más exigente de la Unión Europea: la Denominación de Origen Protegida.
La DOP reconoce la importancia de avanzar hacia un modelo energético más sostenible y la necesidad de impulsar las energías renovables. Sin embargo, entiende que este proceso debe abordarse desde una planificación territorial equilibrada que tenga en cuenta las singularidades de cada zona y los impactos económicos, sociales, culturales y medioambientales asociados a los distintos usos del suelo.
En este sentido, la entidad recuerda que la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó constituye uno de los principales motores socioeconómicos de la comarca. Su cultivo genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos, sostiene una importante actividad económica vinculada a la producción, manipulación y comercialización de la uva y contribuye a la conservación de un paisaje agrario singular que forma parte de la identidad histórica del Medio Vinalopó.
Además, la técnica tradicional del embolsado, desarrollada durante más de un siglo en los viñedos amparados por la DOP, constituye un elemento diferencial de esta producción y un patrimonio cultural ligado estrechamente al territorio y a las generaciones de agricultores que lo han mantenido vivo.
Por todo ello, el Consejo Regulador considera que cualquier proceso de transformación del suelo rural debe valorar adecuadamente la riqueza que generan cultivos estratégicos como la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, tanto desde una perspectiva económica como social, ambiental y paisajística.
La DOP defiende que la protección de estos espacios productivos debe formar parte de las políticas de ordenación territorial y reclama medidas de apoyo que garanticen la viabilidad futura de las explotaciones agrícolas, evitando que la falta de rentabilidad del sector se convierta en un factor que favorezca la desaparición progresiva de este cultivo emblemático.
De hecho, el Consejo Regulador considera esta línea de trabajo como esencial, ya que si la rentabilidad del cultivo estuviera garantizada, difícilmente se contemplarían usos alternativos para sus tierras. Así ha ocurrido históricamente en aquellos periodos en los que la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó atravesaba una situación económica más favorable y mantenía unos niveles de rentabilidad capaces de asegurar el relevo generacional y la continuidad de las explotaciones. Por ello, cualquier estrategia orientada a la protección del territorio debe ir acompañada necesariamente de medidas que refuercen la competitividad y sostenibilidad económica del sector, abordando la raíz del problema y no únicamente sus consecuencias.
POSICIONAMIENTO DE LA DOP DE LA UVA DE MESA EMBOLSADA DEL VINALOPÓ RESPECTO A LA INSTALACIÓN DE PLACAS SOLARES EN TERRITORIO AMPARADO
En los últimos años se ha producido en nuestra zona un notable incremento de la instalación de placas solares en parcelas rústicas o catalogadas como “suelo rural” destinadas a cultivos tan representativos y vertebradores de la provincia de Alicante como la uva de vinificación o la uva de mesa embolsada, ambos, además, calificados con la figura de protección de calidad alimentaria más exigente en la Unión Europea (UE): la Denominación de Origen Protegida (DOP).
En el caso particular que nos ocupa, el sector de la uva de mesa embolsada en el Medio Vinalopó trasciende el concepto de la mera producción agrícola, generando impactos sociales, económicos y medio ambientales en el conjunto de la zona de producción amparada, que constituyen los términos municipales de Agost, Aspe, Hondón de las Nieves, Hondón de los Frailes, Monforte del Cid, Novelda y La Romana. Por ello, el riesgo de desaparición de parte del territorio dedicado a este cultivo que se está consumando por la proliferación de macro instalaciones de energía solar fotovoltaica, es una amenaza potencial que nos obliga a posicionarnos y exigir una estrategia que garantice la protección de nuestro cultivo y de todos los bienes y servicios públicos que este es capaz de generar.
Asimismo, desde la DOP reconocemos la problemática energética existente en estos momentos, ya que nuestros propios agricultores y comercializadores se enfrentan a ella en su día a día y supone un coste elevadísimo en la ya de por sí complicada gestión de sus explotaciones. No obstante, consideramos que la solución a esta problemática no pasa por transformar tierras históricamente destinadas a un cultivo emblemático amparado por una DOP en huertos solares, sino por el desarrollo de una estrategia customizada que contemple las circunstancias y particularidades de cada territorio, así como el balance de impactos positivos y negativos que ofrece cada uno de los potenciales usos del mismo.
Y es que la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó con DOP es un producto con unos atributos perfectamente diferenciados. Así, por ejemplo, la cantidad de mano de obra asociada a la técnica cultural del embolsado, diferencia esta producción a la propia de otras zonas productoras de uva de mesa, que no requieren de estos recursos humanos y, por tanto, no generan este impacto en términos de empleo y económicos en el territorio de cultivo. Además, el resto de las labores de cultivo, así como la confección y limpieza del producto en los almacenes de comercialización son también fuentes de empleo y riqueza en la zona. Así, en conjunto, considerando todas sus fases de producción, el cultivo de la uva de mesa del Vinalopó genera alrededor de
13.000 puestos de trabajo, por lo que su impacto socieconómico es claramente manifiesto.
Desde el punto de vista medioambiental existen también una serie de particularidades que deben tenerse en consideración. En este caso, a través de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche, se ha demostrado que las parcelas cultivadas mediante la técnica cultural del embolsado hacen un menor uso de tratamientos fitosanitarios debido a la barrera física que el bolso genera. Además, en términos paisajísticos, la uva de mesa embolsada cumple claramente los requisitos para ser considerada como “paisaje cultural”, ya que es el resultado de la interacción entre la sociedad y el medio en el que se asienta, puesto que dicho paisaje surge de la técnica cultural del embolsado implementada durante más de 100 años en los viñedos de uva de mesa de los 7 municipios amparados por la DOP y es un elemento claramente identitario de esta producción. Así, el valor de este paisaje, que es generado y mantenido por los agricultores de uva de mesa del Vinalopó, debe protegerse y tenerse en cuenta en cualquier estrategia de ordenación del territorio.
Por todo lo anterior, reivindicamos que a la hora de determinar la idoneidad o adecuación de un suelo rural para los distintos usos que este puede amparar, se tenga en cuenta y se proteja la riqueza generada de forma directa e indirecta por cultivos como el de la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, amparado por una Denominación de Origen Protegida y capaz de generar impactos tangibles e intangibles determinantes para el conjunto del territorio afectado. Asimismo, esta protección debe acompañarse de planes de ayudas integrales capaces de garantizar la viabilidad en el medio y largo plazo de este cultivo, para el cual esta amenaza se suma a la situación ya de por sí complicada en la que se encuentra en términos económicos y que es, indirectamente, la que favorece que los agricultores contemplen estos usos alternativos de sus tierras, debido a la falta de rentabilidad y apoyo que sus producciones sufren.












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