Ar. de opinión de Ricardo Moreno, UPyD (Edición Impresa)

De Diadas, nacionalismos y otras milongas

Muchos dicen, «España nos roba. España es el problema. Nosotros, que somos gente de aquí, sabremos gestionar mejor… La voluntad del pueblo debe expresarse en el derecho a autodeterminación». También dicen, «España nos reprime. España es un estado represor. España quiere acabar con nuestra cultura. Es mejor que cada uno vaya por su propio camino. Nosotros creemos en la libertad y creemos que la gente debe decidir si pertenece o no a un estado». Pero si le preguntamos a esa misma gente si cree que debemos ser libres para decidir si queremos llevar o no el cinturón de seguridad conduciendo, o si se debe o no pagar impuestos, ellos reconocerán que eso no es ser libre.

Está el asunto del «derecho a decidir» que, oiga, no deja de tener su gracia. Tenemos «derecho a decidir» sobre la voladura del estado y la formación de nuevas macro-estructuras y entelequias nacionales, pero no sobre el salario mínimo, la fiscalidad, la justicia… pero, qué digo, ni siquiera podemos decidir sobre algo tan sencillo como el sueldo de una alcaldesa.

Y yo me pregunto, ¿qué ocurrirá con la secesión de Cataluña? Y si resulta que en Barcelona obtiene un sí aplastante la secesión, pero no en otras partes, por ejemplo Lérida ¿Será entonces Lérida parte de España y no el resto? ¿O un pueblo perdido en el Pirineo catalán se «siente» español antes que catalán? ¿Formará parta de España? ¿Troceamos cada rincón y cada casa de Cataluña y que decidan así si se «sienten» españoles o catalanes? Podríamos ir pueblo por pueblo, caserío por caserío, barrio por barrio, casa por casa… Sería lo suyo.

Los sentimientos son para la familia y el psiquiatra. La política no se hace con sentimientos. Pero, eso sí, algunos políticos los usan bien para obtener lo que quieren de nosotros. Para ordeñarnos. La política, la política real, trata de otra cosa. Lo demás, son milongas para entretener, distraer y mangonear al personal. Mucha gente de izquierda no entiende, o no quiere entender. No es extraño. Olvidaron leer a Marx. La política es, básicamente, la economía. Nada más. Eso es la política. Todo lo demás son cuentos.

Bueno, además de todo eso, los sentimientos cambian, claro. Basta observar con atención. De un tiempo a esta parte, amábamos a alguien, luego lo odiamos, luego nos reconciliamos, después, volvemos a despreciarlo y al final acabamos casándonos para terminar divorciándonos… ¿Y qué ocurre si hoy me siento español y mañana catalán, y al siguiente vuelvo a sentirme español ¿Qué haremos? ¿Volverá a haber un referéndum? ¿Cuántas veces? ¿Todos los años? ¿Cada mes? Muchos no entienden, o no quieren entender, que la historia, también la historia académica, depende de quién la cuente, que los sentimientos no hacen un estado ni una nación, y que la cultura es una cosa tan amplia y difusa, abarca desde una lengua a un baile o un plato regional hasta una obra académica, que con todo eso, se puede decir lo mismo y lo contrario.

Luego, algunos iluminados, dicen: «España nos roba», que digo yo que hay que ser analfabeto o tonto de remate. España no nos roba. Nos roban los políticos. Algunos. Y porque Cataluña o el País Vasco sean un estado, eso no quiere decir que los políticos vascos o catalanes no vayan a robar nada. Los países no roban, no pueden, son entelequias, roban los que gestionan esos países.

Algunos dicen que UPyD es de derechas. El Partido Popular y otros dicen que es de izquierdas. UPyD propone, simplemente, un federalismo simétrico, con las mismas obligaciones y derechos para todas las autonomías, sin privilegios, sin excusas, sin considerar a unas más especiales que otras. Y lo mismo para todos los ciudadanos. UPyD propone que la sanidad y la educación sean competencia del estado. UPyD está a favor del derecho de la mujer a abortar o no hacerlo. El derecho de los homosexuales a casarse. La igualdad de todos ante la ley. Sin excusas. Sin historias. Sin destinos históricos que deben cumplirse algún día. Sin cultura oprimida que debe exaltarse y protegerse. Sin entidades ni conceptos tan fascistoides como el pueblo, la nación, la raza. También propone el laicismo y el fin de los privilegios de la Iglesia en el estado ¿Es eso fascismo? Yo no lo creo.

 

 

1 COMENTARIO

  1. De verdad que el señor Ricardo Moreno, de UPD, me sorprende. Y lo hace de forma muy grata ya que muestra una visión sencilla, clara y perfectamente comprensible de cualquier tesis que plantea a cualquier persona que lo pueda leer.
    Puedo estar de acuerdo o no con sus planteamientos, eso es lo de menos. Pero su visión clara y acertada sobre los problemas que vivimos los ciudadanos me gusta. Ánimo, señor Moreno.

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