Art. de opinión de Francisco Sánchez (Director de la Universidad CEU de Elche)

El Infractor:

¡Paren esta locura!

Los mismos banqueros, o bancarios, que dieron créditos a troche y moche a insolventes constructores, especuladores varios y políticos manirrotos, están arrojando a la miseria a miles de familias sin recursos. Una vivienda es el sagrado sitio de una familia. Para la familia es el entorno donde las relaciones humanas y afectivas son satisfechas. Es el cobijo y la tranquilidad de la propiedad privada, inviolable e inseparable del discurrir humano. Donde los llantos y las risas se entremezclan por generaciones. Donde se ve nacer, y muchas veces morir, a los seres queridos. Donde el currante, si tiene suerte de tener trabajo, descansa cual guerrero al final de la jornada. Donde los abuelos adoctrinan a los nietos en el proceloso mundo de la convivencia inter generacional. Donde se abraza, se grita, se pelea, se recompone, se perdona, se sincera y se ama a tu grey.

Todo eso no puede ser desmontado por un sistema jurídico y económico, mal parido, que no ha tenido en cuenta las consecuencias humanas de arrojar al vacío a tantas familias. Esa descomposición moral de nuestra sociedad tiene que ver mucho con los principios éticos de las personas que han estado en puestos de responsabilidad: banqueros y políticos.

Claro que las familias deben el dinero que han pedido prestado. Y claro que tienen que devolverlo. Pero una sociedad que está inyectando nuestro dinero en los bancos, que son los que desahucian, que han cometido parte del fraude, deberá de encontrar una solución justa. Justa. Que la justicia pasa porque el que deba, pague. Pero que se le dé tiempo para que lo haga. ¿O es que pensamos tirar como colillas a millones de familias sin trabajo, y con hipoteca, de sus hogares?

Claro que hay soluciones. Las personas que se han quedado sin trabajo, un día volverán a trabajar. Y un día volverán a devolver lo que deben.

Justamente, y sin usura. Pero lo harán, si la sociedad se adelanta a la sangrante y criminal barrabasada de tirarlos a la calle como a perros. Siempre hay soluciones. ¿Para qué estáis, políticos? Y seguro que pasa por establecer carencias, largas que el paro es largo, con pagos sociales bajos hasta que las situaciones personales empiecen a cambiar. Eso lo hace una sociedad que mira a sus ciudadanos como hijos, no como hipotecados. Y esa mirada tierna, comprensible y ética, hace legislar a los políticos.

Este es un problema nacional. Porque todos tenemos seres queridos a punto de ser arrojados a la locura. Absortos y sin soluciones en su mente. Con graves problemas psicológicos que debilitan a la familia, núcleo de cualquier sociedad.

No hay bancos si sus clientes se convierten en vagabundos callejeros. Muchos individuos de esta sociedad cometieron muchas imprudencias que hay que solucionar. No se arregla haciendo borrón y cuenta nueva. Tampoco eliminando a esas personas de la sociedad económica. Pero esta es una crisis de la que, o salimos todos juntos, o nos hundidos todos juntos. Y no hay derecho a que las soluciones sean siempre que paguen los más desfavorecidos. Tengo la sensación de que muchos de los que tomaron las decisiones de préstamos en el pasado siguen en las mismas posiciones de responsabilidad que antaño. Y creo, que algunos se han llevado millones de euros de sus «magníficas» gestiones al frente de sus cajas y de sus bancos. Y ahora vienen a darnos lecciones. No hay cárcel para tanto sinvergüenza. Porque algunos de estos quieren tener la razón y el dinero. Y aprendí, que si te llevas las dos cosas, tener la razón y llevarte el dinero, siempre lo haces robando a alguien.

¡Paren esta locura! Es ahora cuando los políticos tienen que demostrar lo que significa legislar para defender a los ciudadanos que no tienen salida. Si no somos capaces de parar miles de desahucios con la ley en la mano, que se metan la mano y la ley por el culo. Suena mal, pero peor suena escuchar el llanto de una madre y sus hijos arrastrados por la policía judicial a la puñetera calle. La locura es no haber hecho nada hasta ahora. Y aunque se llegue tarde, algunas familias podrán ser salvadas, como han hecho con los bancos. Primero, eran las familias. No hay perdón ante tan mal.

5 COMENTARIOS

  1. si todos los clientes nos pusieramos de acuerdo para sacar al mismo tiempo nuestros ahorros podriamos arrodillar a estos usureros inhumanos y sin alma

  2. Brillante artículo. Añado que lo incomprensible para mí, es que los gobiernos (tanto el PSOE como el PP en España), así como en el extranjero, «regalan, prestan, o equilibran» a los bancos, para que éstos cuadren sus saldos, siempre positivos.
    ¿Por qué en vez de dar dinero a los bancos, no se encargan los gobernantes, de estudiar cada caso de futuro deshaucio y ese dinero lo invierten (ya que lo van a perder) en arreglar la vida a una familia?. Pues está visto que los bancos aplican el refrán de «Santa Rita», ya que aunque reiben dinero público, es casi imposible que un particular, o un empresario en apuros, consiga ni un euro en crédito.
    Entonces, ¿adónde va ese dinero? LO INVIERTEN EN ASIA Y EN OTROS MERCADOS EMERGENTES, pues Europa (y Occidente entero) ya no les da el beneficio que esperan.

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