Art. de opinión de José Penalva Navarro

DEBEMOS REFLEXIONAR

Creo nos estamos equivocando nuevamente de camino, y todo por nuestros egoísmos de siempre, creer que “yo tengo la razón suprema” y los demás no tienen ni idea de nada, y debemos pensar menos en el bolsillo y más con la cabeza y sobre todo con el corazón que es siempre el que no se equivoca cuando surgen dudas.

Cuando se hacen proyectos del tipo que sea y piensas en recoger votos y que sirva para financiarte personal o colectivamente, no solo estás haciendo un fraude a la sociedad sino que no eres merecedor del apoyo dado por esos ciudadanos, y si además esos proyectos van dirigidos a los que menos tienen, o a los que están en paro, el delito es inmenso y nadie que esté señalado por la justicia con una imputación, sus partidos no deben permitir que sigan en sus cargos, pero sin titubeos, con absoluta contundencia.

La democracia debe ser así, transparente, sin que pueda haber duda alguna sobre los que dirigen las instituciones. Entiendo esa actitud, que es humana, pero que no la comparto en absoluto, de que nadie quiera soltar la presa y más cuando esta significa tener privilegios, pero precisamente por eso, los políticos que tienen que dar ejemplo, deberían ser los primeros sin que nadie medie al respecto, de irse a su casa, con total normalidad, pues la ética y los comportamientos dignos, deben estar por encima de cualquier otro interés, ya que se les puso en esos cargos cuando fueron elegidos, no para mejor gloria de sus egos y de sus bolsillos, sino para tener un mayor grado de entrega hacia la sociedad, y los partidos políticos a los que representan, deberían ser inmisericordes con las actitudes de corrupción en todas sus formas, y no taparlos diciendo que todavía no están sentenciados, o lo que suelen decir entre ellos cuando a alguien lo han cogido con las manos en la masa (Será lo que será, pero es de los nuestros). Por tanto con esa forma de actuar no llegaremos a ninguna parte, y con ese ejemplo que se da, dudo que los ciudadanos acepten sin rechistar determinadas normas, o tengan confianza en los políticos, y ahí están las encuestas para comprobar que la clase política se está convirtiendo en un problema importante.

Y tenemos a la justicia, que también debería de ser inmaculada en sus actitudes, gestos y comportamientos, y no está precisamente en estos momentos como para echar cohetes. Estamos asistiendo a una serie de supuestas corruptelas y peleas internas que mancillan a esa JUSTICIA, que se supone debe ser JUSTA y dar con ello ejemplo a los demás y no tener esos comportamientos de tan bajo nivel y de tan poca ética, que empezamos ya a no creer en ella, y si a eso le añadimos la malísima situación económica, tenemos la TORMENTA PERFECTA para que los ciudadanos pasen de todo.

Pero como yo siempre digo, a pesar de todo, los seres humanos llevamos dentro una parte solidaria y de buenas actitudes, aquellas con las que nacimos, y que por la educación y la vivencia diaria, las hemos olvidado o apartado de nuestras prioridades y que deberíamos sacar a flote y no disimularlas, creyendo que esa forma de ser está desfasada, o que nos podrían tachar de medio tontos demostrar ante los demás esas actitudes de que somos buena gente, por tanto aprovechemos esta situación anómala que estamos viviendo y cambiemos nuestros comportamientos, y esa será la primera piedra para cambiar la sociedad que tenemos, que está absolutamente desfasada, y porque creo en ello, y también que hay personas de buena voluntad en todas partes, digo:

Es hermoso y armonioso
poder trasmitir lo que siento,
y hacerlo con este aroma,
y que participéis bien vosotros
de estos sentimientos
que deben de ser de gloria.

Porque todo es fundamental,
en nuestra resonada historia,
y mientras hayan buenas almas
y voluntad firme y sonora,
habrán manifestaciones claras
y de luz radiante,
que nos harán retener en nuestro corazón
esta verdad transmisora.

Si viéramos las cosas espirituales
como sagrada victoria,
todo estaría más acorde,
no habrían luchas
ni contrapuntadas discordias.

Porque mediaría más el espíritu,
y entonces renacería la calma
en todos los pueblos de la tierra,
que falta hace para que los ciegos vean
y los sordos oigan,
y los mudos hablen
de las cosas hermosas del Padre,
que es donde se pueden encontrar
sutiles afectividades,
y donde está la victoria.

Si queremos vivir felices,
basta con conocer la luz
para la verdad deslumbrarte,
y seguir el camino recto
y al egoísmo enterrarle,
y entrenar a nuestro cuerpo
a que sepa dominarse,
porque a veces los sentidos
causan estragos y amargo lenguaje.

Lo que más quisiera,
es que fuéramos rutilantes,
y blancos como la nieve,
y claros como las aguas,
y sin fallos que nos delaten.

Ahí tenéis lo que pienso
si queremos testimoniar el amor de Jesús,
nada más con caminar
unidos y con voluntad de amarnos,
sentiremos ese aroma en nosotros
como entremezclado en la fuerza del Padre,
y ese debe ser el camino,
recto y sin adversidades,
con las alforjas sencillas
con lo justo y necesario,
para que el camino sea llevadero,
y poder repartir bondades
y así al fin poder encontrar,
un sitio donde poder ser felices,
junto a Dios nuestro Padre.

Su semilla es tan perfecta
que no se pudre ni se pierde,
porque es tan bella y resonante,
que tiene vivencia propia
para poder renovarse,
y si esto no se comprende
ni sabe relacionarse,
ni se hace de ello acopio digno
de esa virtud honorable,
iremos caminando a ciegas,
y tropezando en todas partes,
pues muchas veces somos cobardes,
y contradictorios,
siendo estas verdades tan reales,
que las almas manifiestan
cuando libres quedan de su ropaje.

Bendita sea la bondad
y todo lo que ella alcance,
para así testimoniar
todo lo que el Padre irradie,
porque es él quien nos da la fuerza
y la expresión para ver
aquello que nos parece tan distante.

Por tanto realcemos lo bueno
seamos sencillos y bondadosos,
y así la vida la haremos
mucho más justa, y sin lodos.

3 COMENTARIOS

  1. La Justicia aspira a ser justa, de cajón, pero el concepto de ‘justicia’ es un término absoluto; inabarcable, pues, para el hombre y excesivamente subjetivo. Comparto, Penalva, casi todo el contenido del artículo, especialmente su espíritu de mejoramiento desde el punto de vista individual, el de cada uno de nosotros. Respecto de la imputación del político, ya tengo más dudas para que la sospecha, por fundada que sea, deba acarrear una expulsión del partido. Yo soy de los que prefieren esperar al fallo, aunque sea pon el elemental derecho a la presunción de inocencia. Pero insisto, puede que el equivocado sea yo, pues en la actualidad casi todo el mundo parece expresarse a este respecto en términos contrarios a los míos.
    Enhorabuena, Penalva, das un toque de humanidad a tus artículos, si me permites, que me permiten leerlos con relajación y sin dramatismos, sin sobresaltos, por más que denuncies actitudes de todo punto inadmisible.
    Un abrazo!

  2. Pepe, estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices menos en el tema de la imputación; en este caso, me uno al comentario de Claudio Rizo en cuanto que debemos esperar a que se aclare y sentencie.

    Por lo demás, es cierto que no andamos por muy buen camino. Fíjate, he llegado a la conclusión (no se si equivocada), de que la política y la religión, en vez de unir al hombre, más bien lo separan.

    Y es que en este país, cuando tu y yo éramos pequeños, se nos daba una educación en parte encaminada al respeto hacia los demás, sin embargo hoy día, parece que se da más bien en lo contrario, es decir, “hijo, que nadie te machaque” y eso, el hijo, que todavía no sabe lo que es el respeto, lo mal-interpreta y le envalentona y lo separa de los demás.

    Las enseñanzas sobre la política se suelen recibir condicionadas por el pasado de quienes las transmiten y por lo tanto, sin imparcialidad, lo cual, lleva al individuo poco objetivo a seguir en el mismo camino que su maestro.

    Mencionas a Jesús y al Padre.
    Antes nos aleccionaban en parte sobre este tema. Quizás sin la profundidad adecuada; tal vez con el ánimo de que más adelante, cuando el niño deje de serlo y se convierta en adulto, tener alguna información y posibilidad de pensar. Hoy día quizás por la falta de valores, se tiende a dejar que el niño, cuando se haga grande, decida lo que quiera creer.
    Y digo yo: ¡Cuando el niño!, enseñado a valorar más la posibilidad de una mejor posición social y como consecuencia de ello vivir para trabajar en lugar de trabajar para vivir, ¿podemos esperar que pregunte por las campanas si antes no las ha escuchado?

    Entiendo que si se hubiera llevado a Jesús al plano humano en lugar de al divino, tal vez el hombre hubiera entendido mejor el mensaje; pero bueno, el encargado de enseñar lo ha hecho así y es lo que tenemos.
    En mi opinión grandes temas hay que Jesús pretende que entendamos por cuanto que se refiere al comportamiento humano: “El óbolo de la viuda”… “La parábola del sembrador”… “El hijo pródigo”… “El buen Pastor”… y muchos más.
    San Juan el evangelista da buenas pistas de quien, o como es el Padre, y donde habita, claro que para esto último es necesario tener mucha fe o ser como un niño.

    Como bien dices:
    DEBEMOS REFLEXIONAR profundamente.

    Un abrazo y gracias por tus toques de atención.

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