Art. de opinión de Eladio Aniorte, Presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante

Ni gota

Si por algo nos caracterizamos los agricultores de la provincia de Alicante es por haber sido los protagonistas indiscutibles, junto a nuestros ‘hermanos’ murcianos, de las rogativas para pedir agua desarrolladas en España. Y no es para menos. Los valores climatológicos medios desvelan una realidad hídrica cruel, que combina la irregularidad interanual con los años secos, frecuentemente consecutivos para nuestra desgracia. ¡Llevémonos las manos a la cabeza! De nuevo, parece ser que éste es el futuro que nos espera.

Como se ha comentado durante esta semana por cualquier rincón de la ciudad y en todo patio de vecinos, estamos sufriendo el invierno más seco desde que se registran datos de lluvias, es decir, desde los años 40 del siglo pasado. ¡Casi nada! Por si fuera poco, el frío polar que sufrimos las semanas anteriores ha dejado paso a una primavera adelantada atípica caracterizada, según los meteorólogos, por la ausencia de precipitaciones. Debe sumar este mal a los ‘mareos’ que están sufriendo ciertos cultivos por los cambios de temperatura para comprender nuestra desdicha.

De momento, estamos regando y también rogando. Sabemos que si de aquí a unos meses no llueve, empezaremos a tener problemas. Puede imaginar que nos encontramos como si tuviéramos el agua hasta el cuello, la sensación de asfixia es similar, aunque en realidad la cantidad de la que dispondremos no dará ni para cubrirnos los tobillos. No puede ser. Nuestro trabajo necesita previsión hídrica. ¿Cuánto plantamos para la próxima campaña si desconocemos la cantidad de agua de la que dispondremos?

Nos dicen que los agricultores alicantinos lloramos mucho, que ya deberíamos estar acostumbrados a estas realidades, pero no hay nada peor que esperar ‘palos’ futuros y si el ser humano tiene la capacidad de adaptarse al sufrimiento, jamás llega a acomodarse. Por ello, nuestras protestas, quejas y lamentos nunca serán sustituidas por el silencio. También deseo que tenga en cuenta que la sequía que nos espera, no es en modo alguno similar a la que hemos vivido en años anteriores. Es aún más decepcionante. Pasaremos de una etapa de esplendor pluviométrico, que ha permitido ver la huerta verde y plantada, a realizar valoraciones de los daños ocasionados por la sequía. No sé si habrá visto últimamente limoneros. De lo contrario, se ha perdido un verdadero espectáculo de la naturaleza. Desde antaño, no los recordábamos tan plagados de frutos. Volverán a presentar ese color amarillento enfermizo porque los de fuera tampoco nos quieren dar ni gota.

Recordamos el anuncio del ministro Miguel Arias Cañete sobre la aprobación del Plan Hidrológico Nacional. Es justo lo que necesitamos. Interconectar las cuencas para que de donde sobra, se cedan caudales a las cuencas deficitarias. Confiamos en ellos, pero deben ser capaces de volver a imponer la solidaridad entre las distintas autonomías y no se lo están poniendo nada fácil. Desde que lanzó su mensaje, empezaron a afirmar que no puede trasvase ni del Ebro ni de ningún otro lado porque resulta que ahora todos viven una pertinaz sequía. Observe la evolución del estado de las cuencas y comprobará el engaño. Los caudalosos Tajo y Ebro sólo presentan volúmenes inferiores en un 6%, que los registrados a lo largo de la última década. El otro río estrella polémico es el Júcar, que aumenta en más de 20 puntos porcentuales sus volúmenes. ¡Uy, sí, qué barbaridad, cuánta agua les falta!

Por el contrario, los datos del citado periodo para nuestra provincia y, en especial, para mi querida Vega Baja incluyen a esta zona en el polo más árido del contexto geográfico nacional, ya que la isoyeta no rebasa los 300 milímetros (el ávido lector podrá ver que me he documentado para la ocasión. De hecho, no dejo de hacerlo ante las frecuentes mentiras políticas del agua).

Sufrimos la escasez, pero como siempre hemos dicho, no es nuestra intención crear ningún desastre natural ni dañar los ríos. Sólo queremos que en nuestro país vuelvan a imponerse los valores que se están extinguiendo. ¿Por qué no podemos ser un poquito más solidarios con el vecino? Somos tan ignorantes que no nos damos cuenta que lo que a él le afecte, con el tiempo, también nos repercutirá a nosotros.

Esta sociedad vive inmersa en una falta de valores en la que prima la envidia, los ojos ciegos cuando las injusticias no nos afectan y así no va ni la agricultura, ni la sociedad, ni el país entero. La última rogativa ad petendam pluviam tuvo lugar el 9 de septiembre de 2006 en Orihuela. Preparaos para las venideras en las que, sin lugar a dudas, tendremos que pedir también para que la clase política más rancia se sensibilice con los problemas agrícolas de la provincia.

1 COMENTARIO

  1. La insolidaridad a que hace referencia el señor Aniorte es la consecuencia de la envidia que han tenido otras CC.AA. hacia nuestra Comunidad Valenciana, pues mientras ellos (La Mancha; Aragón…) tienen gran parte de sus ingresos en la agricultura, aquí hemos desarrollado el turismo (y el polémico golf) con agua y… dinero.
    Y está visto que ellos envidian nuestro desarrollo y prefieren que antes que darnos agua, que quizá se consuma en regar campos de golf, .. que se vaya al mar y se dejan engañar por otra comunidad (Cataluña) a la que califico como la más próspera de las 17. Les sobra agua e industria, pero si nos dan agua del Ebro a nosotros, llegaríamos quizá a hacerles sombra y para esta posibilidad, piensan lo mismo… al mar.
    Y así nos va. Cada partido político, nos dice que va a repartir el agua; que si la solidaridad; pero… nada de nada, pues los partidos políticos tienen en cada comunidad mencionada, parte de sus votantes y no quieren enemistarse. Con lo cual, el problema se va dejando pasar. Otro tema es ¿qué se va a hacer con los productos marroquíes, más baratos que los nuestros, si les dejan entrar en España? Pues, está bien claro… que nuestros productos irán perdiendo cuota de mercado. ¿Y esto es mirar nuestros políticos por los intereses de los agricultares hispanos?.

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