Art. de opinión de Luis Beresaluze Galbis

ALICANTE Y EL UNIVERSO

El universo es una cosa muy maleable. Una noción itinerante y múltiple. Un concepto deducible de infinidad de reflexiones. Es una realidad. Casi, la única. Está ahí. Y en él, Alicante. Nuestro pequeño universo. No diré, como alguien dijo de España, que es “una unidad de destino en lo universal”. Pero sí, que Alicante es nuestro ombligo del universo. Que el universo empezó a hacerse alrededor de lo que, un día, seríamos nosotros. En potencia, como posibilidad inscrita, cuando todo estaba concretándose. Incluso antes de la gran explosión.

Está ahí el universo. Tan oscuro en su claridad, tan críptico en sus ecuaciones, que lo han tratado/definido muchas y de diverso signo. Lo que mas resulta el universo es una casi infinita cantidad de encanto. Y en medio de ese encanto, el nuestro, el de las cosas alicantinas. Pero volvamos a los principios. Una cantidad de encanto a medio encerrar en la bahía abierta y superior del signo de interrogación. De una interrogación que, como todas, tiene al sur el punto ilusionado y sugeridor de su correspondiente agujero negro.

Ciertamente, además de Dios, ha tenido varios y sucesivos autores. El universo tiene muchos padres. Su explicación, mejor. Aristóteles concibe un universo geométrico. Como yo con Alicante o alrededor de Alicante. Viene luego Copérnico y lo afirma heliocéntrico. También me vale. En torno al sol de Alicante. Un poco mas tarde, Newton, configura el vario y repartido universo de la atracción gravitatoria y después, Einstein, el de la relatividad, que lo explica todo con la mas sencilla y plástica de las fórmulas, E=MC2, tres letras, el símbolo de identidad y una cifra, 2, aupadita, con carácter exponencial, como una pequeña chepa, de la C. En realidad, una relación de la velocidad de la luz con la masa, configuradoras de la noción de energía. Nunca, de menos, se pudo sacar mas. El viejo alemán, judío y violinista, lo redujo todo, a prácticamente, nada. Fue como una San Juan de la Cruz haciendo poesía científica. Casi balbuceando, como el gran y pequeño carmelita. La relatividad general para explicación de Lo Absoluto…

Para Aristóteles, todo giraba alrededor de nosotros. La Tierra, centro de la Creación. Para Copérnico, todo comienza a dar vueltas en torno al sol. Para Newton, heredero y desarrollador de las intuiciones de Galileo, estamos ante un juego de masas atrayéndose y repeliéndose, organizando con sus tensiones, un equilibrio absolutamente mensurable y sujeto a cálculo matemático. Y Einstein, lo pone todo alrededor de todo, introduciendo el tiempo en el episodio cosmológico. Un episodio que, como su propio objeto, se expande históricamente sin límite, lo que hace presumir que con su esquema no estamos sino en un escalón intelectual más, probablemente un poco y solo un poco, menos tosco que los previos y sucesivos, desde 2.500 años atrás. Newton se basa en los experimentos de Galileo y las leyes de Kepler. En todo ese maravilloso mundo de ideas, números, ensoñaciones, fantasías, caben la religión y la filosofía, la ciencia pragmática y experimental y hasta la ciencia imaginaria y creadora. Cabe hasta la Biblia, explicándolo todo con bellísima sugestión y haciéndolo compatible con cualquier postulación científica posterior. Dios no habla como la ciencia pero la ciencia no tiene mas remedio que contar con Él, la primera causa. Todo conduce al Big Bang de hace caso 15.000 millones de años. Analizando el espectro lumínico y sabiendo que, según Hubble, la velocidad a que se mueve una galaxia es proporcional a su distancia, podemos colegir, por los colores, las velocidades de alejamiento y expansión y, por las velocidades, el tiempo empleado experimentándolas. Y haciendo retroceder la reflexión, pensando hacia atrás, llegamos hasta los casi 15.000 millones de años de la Creación, según los cristianos, a partir de la nada y según los cosmofísicos, a partir de un punto invisible, mínimo, casi sin dimensión, infinitamente denso. ¿Cabe algo mas capaz de ser infinitamente denso que Dios? Para el caso, lo mismo, mas o menos. Nosotros, nuestra tierra y nuestras personas, en potencia, allí, a la escala que queramos considerarlo. En absoluto como materia del azar. Que Dios, como dijo una vez Einstein, no juega a los dados.

Ahora, el satélite COBE nos ha puesto en presencia de lo que los científicos, que también tienen muy feliz disposición para la metáfora, llaman, “las arrugas del tiempo”. Arrugas en el rostro del universo. El COBE, recogiendo lo que ellos llaman “la radiación de fondo”, (otra metáfora), ha confirmado, casi al segundo, la tesis big –banguera. Es hermoso. El Big Bang se le ocurrió, por primera vez, a un cura belga, George-Henri Lamaitre, en 1927. Diez años antes, Einstein, había demostrado que espacio, tiempo, masa, energía, velocidad de la luz, eran distintas caras de una misma moneda. Y todas curvas. Don Alberto, el que cuando un eclipse de sol, permitió confirmar su teoría de que la luz se desviaba de una manera curva, en presencia de una masa, se atrevió a decir, y eso que él era bastante considerado: “ Si el experimento no lo hubiera confirmado, lo siento por Dios, porque la teoría es correcta”.

Cuando uno piensa que en el universo todo es hidrógeno y helio, 75 y 25 %, casi, respectivamente, y reserva un uno por ciento para el resto de todos los elementos, los 92 de la tabla de Mendeleiev, que también eran hidrógeno y helio pero se transformaron por la explosión de las estrellas, se queda absorto. Porque uno y su tierra, Alicante, la mar, las arenas, las palmeras, la brisa, están en ese uno por ciento que se salvó de ser hidrógeno y helio. Y lo están es una minimísima parte. Junto al hierro, el oro, el plomo, oxígeno, boro, azufre etc. Y cuando piensa que todos ellos son combinaciones de átomos distintos, no tan distintos, porque en su totalidad están constituidos por electrones, protones y neutrones, absolutamente idénticos, pero en infinidad de combinaciones, cada una para cada uno de aquellos, aun se maravilla más. Los protones, neutrones y electrones del hierro se combinan de modo distinto a los del azufre y los del carbono. Y los de las diversas familias de criaturas todavía mas. Cuando uno dice que prefiere las gambas a los melocotones, lo que realmente afirma es que prefiere el sabor a que ha conducido a la gamba su barullo de electrones, protones y neutrones, al de los mismos elementos distribuidos de muy distinto modo en la configuración del melocotón. ¡Que bien saben los protones, neutrones y electrones de la langosta, aunque tampoco estén mal los del modesto boquerón! Quien no vea a Dios en la riqueza de formas y colores, perfumes y sabores, solo, en principio, arquitecturas distintas de un conjunto de electrones, protones y neutrones, debe afiliarse, inmediatamente, en la ONCE. Y quien no lo palpe en la vibración de los nuestros cuando besamos a un niño, miramos un amanecer o decimos, recogidamente, el Padrenuestro, creo que debía preocuparse. Yo quiero hacer con mis electrones, maravillas. Pero maravillas mías, aunque los electrones sean como los del resto de las cosas o criaturas. Porque no los hay de otro género. En la combinación que Dios hizo para mi.

Y quien no los emplea en valorar, como cabe y es justo y necesario como decimos en la santa misa, que todo ese historial creacional y toda esa disposición atómica, electronera y todo lo demás, en ese ser que es, aquí y ahora, es decir, alicantino y de este concreto Alicante de principios del siglo XXI, puede hasta ser un hombre poco sensible. Lastimoso en el sentido digno de la palabra lástima. Para mi, ser alicantino y sentirlo con toda el alma es dar crédito a la Creación. Esa maravilla científica y bíblica en que fuimos y somos. Y probablemente seremos, quien sabe en qué otra dimensión en que también puede haber sus Alicantes. ¿Por que no? El Cielo tiene que ser esto, mejorado. Que ya es decir. Esto crece. Se está expandiendo constantemente. Los efectos del Big Bang aun no han terminado. Iremos dando vueltas por donde sea, las Tierra alrededor del Sol, todo nuestro sistema en el extremo que nos tocó de la galaxia, en torno a esta, y ella, la galaxia, alrededor de otras, y así sucesivamente. Unos movimientos dentro de otros y simultáneos. Como unas velocidades inscritas en otras, de diferentes alcances y aceleraciones. Algunos y algunas, increíbles. Pero siempre, siendo lo que somos, y en el lugar en que nos ha correspondido serlo. Gracias a Dios. En un Alicante universal que formaba parte de los planes de Dios.

¿Cómo será el Cielo, tan lleno de almas, qué clase de espacio? Uno necesita, mentalmente, dar cuerpo a los sitios, hacerlos lugares, casi limitarlos, (precisar es poner limites exactos) para concebirlos. ¿Cómo será el Cielo para que quepamos, con Dios, todos dentro? ¿Cómo será el Cielo y donde estará? Quien sabe si el Cielo y el infierno mismo, los anticipamos un tanto aquí abajo. Hay goces muy grandes y amarguras muy hondas, que ya, en este mundo, nos los pueden prefigurar. Esto puede ser un ensayo, tal vez no “con todo” pero bien montado, no solo tramoya.

El Cielo tendrá que ser infinito. De tanto asumirlas, no habrá dimensiones. Tendrá geografía de mero concepto, materia de espíritu, duración sin tiempo. El Cielo será un entendimiento. Debe parecerse aun a gran paz. A un enorme e sosiego. Y además, es el lugar en el que nos reencontraremos con tanta gente querida, con la madre…De cualquier modo, nosotros, alicantinos, de un cielo o lugar con sitio, tópico, de topos, sobre el mapa, ya tenemos alguna noción. Eso llevamos ganado. Es de tal naturaleza el nuestro, relativamente anticipado, que no tendría ningún sentido que experimentásemos la menor prisa por llegar al otro. Desde este, tan maravilloso, podemos esperar sin urgencia. Si no fuera por la madre, claro, que esa es ya otra dimensión del alma…

De cualquier modo, no es mal apaño ser alicantino, estar en Alicante, vivir en Alicante, para enfocar el Cielo como una esperanza demorada. Y sin prisas, que la prisa, ya creo haberlo dicho en alguna otra parte, es tiempo de mala calidad…

10 COMENTARIOS

  1. Gracias por hablar, tratar y educar acerca de Alicante. Mi tierra. Diría que parte de mi alma. Una sorpresa muy agradable en las postrimerías de este 2011, que va poco a poco cerrando sus puertas.
    De tu prosa, nada que no sepamos. Tus exhibiciones durante este año que nos deja han sido meritorias y habituales. ¿Mi deseo? Clarito como el agua: que jamás dejes que pueda seguir aprendiendo de tu redacción, de ese lirismo elevado y de la hondura de tu palabra.
    Feliz 2012, Luis!
    Y repito, gracias por haber elegido culminar el año cantándole palabras a ese trocito de mi alma, Alicante. Así te le he leído. Gracias.

  2. Muchas felicidades, Luis, por tu artículo. El Papa siempre que se refiere al Cielo habla de «estado».

  3. Permíteme Luis que te conteste con tus propias palabras ¡¡Como escribes puñetero!!, por un momento y sin ver los átomos, los neutrones y los protones, los he tenido los he acariciado y los he conocido, auque yo soy ellos, pero no me conocía lo suficiente, y tu me has presentado a mí mismo, y me has dejado ver mi inmensidad y mi sitio en ese espacio donde reside Dios, y mi madre, y la tuya, y todas las madres y familiares y conocidos y también desconocidos.

    Desde mi pequeño espacio vital veo todas las albas de tu pequeño Universo (Alicante), son hermosas, la luz se despereza y se torna espaciada, de distintas tonalidades, como queriendo demostrar con ello que para pintar esa hermosura, el pintor responsable ha tenido que poner todo su amor y toda su alma, para poder plasmar y expresar ese esplendor vislumbrado.

    Estos espacios vitales nuestros, son pequeños dentro de la inmensidad del Universo, pero son los que nos acogen, los que nos hacen sentirnos felices, donde el amor se recibe y se comparte, se enriquece con sus bellos espacios, con sus cálidos inviernos y sus perfumes primaverales.

    Alicante es en definitiva, nuestro pequeño Universo, pequeño como aquel “Hombrecillo divinizado”, San Juan de la Cruz, pero inmenso en su amor por su “Amado” y al que tú te refieres en tu libro con estas palabras tan bellas y sentidas, “Leer a San Juan te cala hasta los huesos del alma, adentrarte en su poesía te empapa de divinidad.”, y sin querer comparar, ese efecto tiene Alicante para nosotros (Te cala hasta los huesos del alma).

    Mis mejores deseos para este 2012.

  4. Fascinante viaje por el universo en tu nave propulsada por metáforas mezcla de máquina del tiempo y el espacio, contigo al timón, para alcanzar el corazón de Alicante. Quizás en él se guarde el tiempo de calidad que tanto necesitamos y anhelamos.
    Feliz 2012.

  5. Permítame Sr Galbis que otro alicantino inmerso en este pequeño Universo que es la mijor terreta del mon comente su artículo sin necesidad de dar crédito a la teoría creacionista del Universo por el hecho de serlo.
    Y lo voy a hacer Sr Galbis no con mis propias palabras, sino con las de uno de los mejores científicos astrónomos y divulgadores de la ciencia del siglo XX, el profesor Carl Sagan del que se cumplen ahora precisamente 15 años de su muerte.
    Este a propósito del origen del Universo dijo lo siguiente:

    «Si el cuadro general de un universo en expansión y de un BIg Bang es correcto,tenemos que enfrentarnos con preguntas aún más difíciles.¿Cómo eran las condiciones en la época del Big bang? ¿Que sucedió antes?.Había un diminuto universo carente de toda materia y luego la materia se creó repentinamente de la nada?, ¿Cómo sucede una cosa así?.Es corriente en muchas culturas responder que Dios creó el universo de la nada.Pero esto no hace más que aplazar la cuestión.Si queremos continuar valientemente con el tema,la pregunta siguiente que debemos formular es evidentemente de dónde viene Dios.Y, si decidimos que esta pregunta no tiene contestación,¿ por qué no nos ahorramos un paso y decidimos que el origen del universo tampoco tiene respuesta? O, si decidimos que Dios siempre ha existido ,¿por qué no nos ahorramos un paso y concluimos diciendo que el universo siempre ha existido? «.
    Reflexionemos todos ante este razonamiento lógico mientras contemplamos la belleza de ese cielo alicantino que nos acoge porque estaremos contemplando con nuestro ojos la belleza del Cosmos, es espacio infinito en el que el tiempo se pierde entre las estrellas, el lugar de de donde venimos y que seguramente será también nuestro destino final.

    Un cordial saludo y feliz 2012.

  6. Su cita de mi admirado Sagan no hace más que incrementar mi interés por usted, sr. Observatore. Tiene usted una virtud que aprecio especialmente (en buena medida porque soy incapaz de alcanzarla) y que se resumiría en el dicho latino «Suaviter in modo, fortiter in re».

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