Art. de opinión de Luis Beresaluze Galbis

VIRGEN INMORTAL

María, la Virgen, es el único descendiente de Adán que no ha tenido que morir. Ni siquiera Jesús, se libró de la muerte. Claro que, si vino a morir por nosotros, no habría tenido ningún sentido variar el plan del Padre. Está, también, el caso, uniquísimo de Elías, pero de este singular personaje, casi proto Mesías, tal vez nos toque hablar otro día. Volviendo a María, no hay ninguna constancia del lugar en que su enterramiento pudiera haber tenido lugar. Un dato así no podía obviarse en los Evangelios.

Hay un texto atribuido a Melitón de Sardes, del siglo II, titulado “Tránsitus”, en el que se habla de un lugar a la entrada de Getsemaní, donde Pedro, por orden de Jesús, depositó su cuerpo. No su cadáver. De todos modos, muy improbable. María, según tradiciones muy respetables y repetidas, vivió en Éfeso los últimos días en la tierra, en casa de Juan, “el mas amado” de su Hijo. Muy pronto, la devoción cristiana desarrolla la idea de un sueño, la famosa “dormición”´, que representó la mas fuerte advocación de nuestro Jaime el Conquistador, aquel rey que sobre la mezquita de cada ciudad recuperada, mandaba erigir un templo a Nuestra Señora de la Asunción. La Virgen del Misteri de Elche, la llamada” la adormecida”. No podía admitirse la separación de su alma y su cuerpo, ni la corrupción de este, que había sido templo vivo de Dios.

La Virgen, según la tradición, sube al Cielo en cuerpo y alma, en lo que se entiende por su Asunción. Y en l950, por la Constitución apostólica “Munificentisimus Deus”, el Papa Pío XII proclama el dogma, “dogma revelado por Dios”: “MARÍA, LA INMACULADA, LA MADRE DE DIOS, SIEMPRE VIRGEN, AL FINAL DE SU VIDA TERRESTRE FUE ELEVADA EN CUERPO Y ALMA A LA GLORIA CELESTE”. “Dogma revelado por Dios”, dice. Al final de su vida terrestre, no a su muerte. El dogma de la Virgen inmortal, no muerta, se amontona con el de la Inmaculada Concepción y con el de la maternidad divina, en el texto. Es como un pleonasmo de dogmas marianos. Pero el que ahora nos ocupa es el último y mas moderno, el de 1950. El dogma que la constituye en Madre de Dios se proclama en el año 431, precisamente en Éfeso, en el Concilio de tal nombre, y el de su Inmaculada Concepción en 1854. La Virgen esa criatura que tuvo a Jesús hacia los catorce años, y que no murió jamás, la llamada por el mismo Papa “Reina del Universo”, tendría en estos momentos unos 2022 años. Pero las entidades eternas no tienen edad. Jesús sigue también teniendo, ahora, los mismos 33 años con que murió. Y la Virgen, los que realmente tuviera, cuando desde Éfeso, aquella ciudad de la Turquía actual, subió a los Cielos en cuerpo y alma. Cuerpo y alma que son los mismos con los que ahora está sentada a la derecha de la Santísima Trinidad, como dijo el mismo Papa Pio XII, en 1946. La Virgen se ha ahorrado esperar a la resurrección de los cuerpos, de la que hablamos en el Credo. Dios tiene estas cosas. Y a mi me parecen maravillosas. ¿Qué menos? Se trata de su Madre…

Queda lo de Elías, que tiene mucha miga. Pero lo dejaremos para otra ocasión, Deo volente.

19 COMENTARIOS

  1. Siempre con cariño, me permito haceros una observación.
    ¿no sería más coherente con estos artículos, que se incribieran en un contexto de artículos de fe, confesionales, de doctrina, etc…, en lugar de opinión?
    De otro modo, a este paso, la publicación se debería llamar «Novelda Celestial» más que digital.
    En fín, para gustos, colores.

  2. Don Luis para a los que nos gusta leerlo y somos poco católicos o seguidores de temas religiosos, regálenos usted algún artículo de otro tipo de cosas. Muchas gracias

  3. Sr Galbis no soy marianista ni pretendo estar a su altura en conocimientos evangélicos pero no me cuadra en absoluto la primera fase de su artículo respecto a que la Virgen María es el único descendiente de Adán que no ha tenido que morir. Efectivamente asi pensaba la tradición de la Iglesia hasta el siglo IV pero creo que la posicón teológica sobre esta cuestión es diferente en la actualidad.
    Siempre había querido entender que las Escrituras no dicen nada sobre la muerte de María, no sabemos pues si murió de muerte violenta, por el martirio, por vejerz io enfermedasd, quizás el hecho fisíco o biologico de su muerte no sea tan trascendente ya que la tradición cristiana hasta el soglo IV compartía esa creencia de su inmortalidad incluso según la opinión de algunos santos varones cono San aAberto Magno o San Francisco de Sales la Virgen murió sin dolor y por Amor.
    Pero en la actuallidad la posición teológica de la Iglesia una vez proclamada el dogma de las ASUNCIÓN es diferente y si no lo es me corrige usted que seguro que de estas cosas entiende más que yo.
    Me explico ,el Papa Juan Pablo II ya en 1997 escribió lo siguiente » el hecho de que la Iglesia proclame a María liberada del pecado origiinal por singular privilegio divino no lleva a concluir que recibió tambien la inmortalidad corporal.La Madre no es superior al HIjo que aceptó la muerte dandole nuevo significado y trasformándola en instrumento de salvación».

    Estas palabras me inducen a pensar que la Asunción gloriosa a los Cielos de la Virgen se produce tras su muerte y resurrección si bien se asume que su cuerpo no conoció lo que se denomina la corrupción del sepulcro.
    En fin sirva este comentario como una reflexión sobre una cuestión sobre la que uno siempre ha albergado interrogantes aunque cuando contemplamos por ejemplo el impresionante lienzo del pintor italiano Caravaggio que representa la muerte de la Virgen no hay dogma de la Asunción que valga. Es la muerte de una persona con su más pura brutalidad despojada de cualquier atisbo de lo sagrado. Es la muerte de cualquiera de nosotros.

  4. mi comentario (numero 3) ha salido incompleto. En respuesta a Observatore y Placido, que no se tratabA de una tradicion sino de una Constitucion Apostolica, firmada por Pio XII el 1 de Noviembre de 1950, titulada MUNIFICENTISIMUS DEUS, en que se proclama la Asuncion a los Cielos de Maria en cuerpo y alma, «cuando se acaba su vida en la tierrra no cuando muere», como «dogma de Dios». Un dogma de Dios, recogido en una disposicion del Papado de ese linaje e importancia, no es una tradición. El propio pontifice puntualiza que acabada su vida terrestre PERO NO MUERTA.
    Y esto ocurre ayer. Tres años ante de que apareciese en Noveda el primer numero de BETANIA.
    No hay que ir a la Biblia ni los Evangelios.

  5. Igualmente con cariño, ‘enésimo obnubilado’, comprendo su obnubilamiento ante este debate teológico entre versiones del cristianismo en conflicto, pero entonces el periódico tendría que crear también un contexto específico para ‘el tirarse los tiestos mutuamente’ PP-Psoe que no interesan a mucha gente, por ejemplo, o una sección específica para la ‘poesía’, que también hay mucha en esta tribuna… Y creo que usted -y cualquier otro- tiene plena libertad para introducir los temas que desee y pasar olímpicamente de los que no le interesen.

    Sea como sea, tal vez no resulte para usted totalmente irrelevante conocer que algunos seguidores de Jesús pensamos que la Iglesia (menos aún concilios, papas, o teólogos) no tiene autoridad sobre las Escrituras (cosa que nos parece practica el catolicismo), que no tiene autoridad para añadir, quitar o modificar la revelación allí registrada; no tiene autoridad para ‘inventar’ doctrinas sin base en la revelación bíblica, usando por ejemplo silogismos filosóficos sacados de la manga de los teólogos, NO DE LA REVELACIÓN BÍBLICA, como los que expone Javier Muñoz: «convenía, Dios podía hacerlo, luego lo hizo». Ni tampoco tiene autoridad para legislar moral, introducir ritos, prácticas o costumbres al margen o contra lo que las Escrituras enseñan.

    Algunos seguidores de Jesús pensamos que eso corrompe el cristianismo, oscurece el rostro de Dios ante los hombres y mujeres, impide o entorpece que muchas personas accedan y disfruten de las bendiciones y liberación que Dios quiere dar a todos…

    En cuanto al asunto que nos ocupa, pensamos que el único ‘privilegio’ de María, según las Escrituras, fue que de ella (y sólo de ella, sin concurso de varón, por una intervención especial del Espíritu de Dios), el Hijo de Dios tomó nuestra naturaleza humana para encarnarse como hombre entre nosotros. Sí, reconocemos que María es, como enseñan las Escrituras, «la madre del Señor», en cuanto a su humanidad, porque en cuanto Dios no tiene madre, como cualquiera puede comprender fácilmente. Ella es la madre del Cristo, es decir, en castellano, el Rey escogido por Dios para gobernar el mundo. ¡Y no es poco privilegio! Los demás ‘dogmas marianos’ denunciamos que son ‘invención hombres’ al margen y/o contra la Palabra de Dios: su inmaculada concepción, su asunción en cuerpo y alma a los cielos, su perpetua virginidad, su papel ‘co-redentor’ y ‘co-mediador’… todo eso forma parte de un proceso de ‘endiosamiento’ de María, por influencia pagana, que abusa de su nombre convertido en un ídolo, que usurpa la unicidad y suficiencia de Cristo, desvía la atención que se debía dirigir a Cristo…

    Para los que amamos a Cristo, y respetamos el nombre de nuestra hermana María, la madre del Señor, esto es muy muy triste y nos duele profundamente.

  6. Don Luis, ese asunto de la asunción de María, como se refleja en su artículo, no tiene otra base que ‘la tradición’, ¡ningún sustento bíblico! (Más bien lo contrario). Lo mismo respecto de la inmaculada concepción de María (y otros asuntos más): «Y en vano me rinden culto, enseñando como doctrina los mandamientos de hombres. Porque dejando los mandamientos de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres» (Mr 7:7-8).

    La muerte es consecuencia del pecado (Rm 6:23), el único descendiente de Adán que no tenía por qué morir fue Jesús, porque ha sido el único que jamás cometio pecado (Heb 4:15), vivió perfectamente conforme a la voluntad de Dios, su Padre. Jesús murió POR VOLUNTAD PROPIA (por amor a su Padre y a nosotros): «Por esto me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar…» (Jn 10:17-18), por eso «… no era posible que quedase bajo su dominio -del Hades- (Hch 2:24). Él murió porque voluntariamente cargó con los pecados de todos nosotros, para pagar por nosotros el castigo que nosotros merecemos por nuestros pecados (Is 53; Rm 5:6-8; 1Pe 2:24), de modo que todo aquel que cree en Él recibe el perdón de todos sus pecados (en base a su sacrificio expiatorio, sustitutorio) y Vida eterna, la misma Vida de Dios. Ese es el primer hito de la salvación que Dios da.

    María también tuvo que ser salvada por su hijo Jesucristo, porque aparte de Cristo la Escritura dice que no hay nadie justo que no haya pecado: «porque todos pecaron, y no alcanzan la gloria de Dios» (Rm 3:10-23).

    Siempre que dejamos de atenernos a la Palabra de Dios e ‘inventamos tradiciones’ al margen o contra las Escrituras, estamos corrompiendo la fe cristiana, y como consecuencia las costumbres: María, la madre del Señor, ha sido endiosada al modo de las diosas de otras religiones, se la pone por encima de Cristo a pesar de que «en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hch 4:12), «Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1Tim 2:5), se le rinde un culto que pertenece sólo al Dios triuno: «Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás» (Mt 4:10), por tanto se atenta no sólo contra Dios sino contra la memoria de la madre del Señor al convertirla en un ídolo.

    Por cierto, no sólo Elías fue ‘arrebatado’ al cielo sin ver la muerte, también Enoc, el séptimo desde Adán (Gen 5:24), y lo serán también todos los creyentes genuinos que vivan todavía sobre esta tierra el día que Cristo regrese para tomar los reinos del mundo e iniciar la ‘era mesiánica’ de justicia y paz en esta tierra (1Tes 4:15-17; Ap 11:15), para lo cual no falta mucho…

  7. evangelios, nada. En la vida de la Iglesia, tradicioones múltiples. Y desde 1.11.1950, «dogma
    revelado por Dios».
    Creo haber correspondido al ruego de Observatore y a las dudas de Plácido. Si no es así, lo siento.

  8. Muy bonito D Luis.
    Pero Santa María si murio, lo que ocurre es que no conocio la corruptibilidad del sepulcro, segun nuestra fe cátolica, esta en el Cielo, en cuerpo y alma.

    Este dogma definido por Pio XII, tiene sus argumentos y razones,y sus fundamentos últimos se basan en las sagradas Escrituras. Las cuales nos presentan a la Madre de Dios en estrechisima unión con su Hijo y participando en su suerte.
    Pues debe recordarse que desde el siglo II, es presentada por los Santos Padres como la nueva Eva, unida al nuevo Adán en las luchas contra el enemigo infernal, que termino en la victoria sobre la muerte y el pecado.
    Por eso a la manera que la gloriosa resurrección de Cristo fue pate de esa victoria, lo fue la de María,.
    Pues como dice el mismo Ápostol : «cuando este cuerpo mortal se revistiere de la inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que fue escrita: absorvida fue la muerte en la victoria» (1Co 15,54)

    Por eso, la augusta Madre de Dios, misteriosamente unida a Jesus desde toda la eternidad, por un mismo y un solo decreto, de predistinación, inmaculada desde su concepción, virgen integérrima en su divina maternidad, generosamente asociada al Redentor divino, que alcanzó pleno triunfo sobre el pecado y sus consecuencias, consigió al fin, como corona suprema de sus privilegios, ser conservada inmune de la corrupción del sepulcro y, del mismo modo que antes su Hijo, vencida la muerte, ser levantada en cuerpo y alma a la suprema gloria del cielo, donde brillaría como Reina a la derecha de su propio Hijo, Rey inmortal de los siglos( cf Tim 1,17)

    (Denzinger 3900-3902)

  9. Escribe San Juan Damascenoo: «convenía que aquella que en el parto había conservado íntegra su virginidad, conservase sin ninguna corrupción su cuerpo después de la muerte. Convenía que aquella que había llevado en su seno al Creador hecho niño, habitara en la morada divina. Convenía que la Esposa de Dios entrara en la casa celestial. Convenía que aquella que había visto a su Hijo en la Cruz, recibiendo así en su corazón el dolor de que había estado libre en el parto, lo contemplase sentado a la diestra del Padre. Convenía que la Madre de Dios poseyera lo que corresponde a su Hijo, y que fuera honrada como Madre y Esclava de Dios por todas las criaturas».

    Los teólogos han formulado con frecuencia un argumento semejante, destinado a comprender de algún modo el sentido de ese cúmulo de gracias de que se encuentra revestida María, y que culmina con la Asunción a los cielos. Dicen: convenía, Dios podía hacerlo, luego lo hizo. Es la explicación más clara de por qué el Señor concedió a su Madre, desde el primer instante de su inmaculada concepción, todos los privilegios. Estuvo libre del poder de Satanás; es hermosa —tota pulchra!—, limpia, pura en alma y cuerpo.

  10. Este comentario tuyo sobre María la madre de Jesús, VIRGEN INMORTAL, tengo que reconocerte que me supera, quisiera no obstante haber tenido la posibilidad del estudio de estos dogmas en profundidad, pero mi falta de curiosidad por cosas, que ni los mismos estudiosos están en concordancia, y de ahí la separación de los cristianos en distintas iglesias, por estas circunstancias y otras siempre he estado separado de esas lecturas, pues yo siempre he querido quedarme con las esencias y con los mensajes del Evangelio, en el que Jesús nos enseñó el amor y la concordia hacia nuestros semejantes, que no es poco, y desde esas enseñanzas, mostrar a los demás mi compromiso de ayuda de paz y de fraternidad, y por ello donde he estado y pasado por la vida, he procurado que mi comportamiento fuera al unísono con mi realidad espiritual. No siempre se consigue pero al final te das cuenta que alguna estela de Paz has dejado entre las personas que has tratado, y ahí está el mensaje de Jesús de Nazaret para hacernos ver esa sociedad de hermandad, de fraternidad de amor hacia los demás, de eliminación de barreras discriminatorias de sexos, religiones, opiniones, creencias, etc.,de ahí esa definición tan ajustada para conseguir una vida sin conflictos “SOLO POR EL AMOR SERA SALVADO EL HOMBRE “ Si estas enseñanzas, aún hoy son utópicas, imagínate Luis, lo utópicas que serían en su momento “ , por tanto disculpa tú en particular, y los demás estudiosos de los dogmas de la iglesia, que esos temas no los tenga entre mis prioridades de vida.

    Solo te digo que si tu madre, que está en el cielo, es la mejor madre para ti, y la mía que está en la tierra lo es también para mí, ¡¡ Como no María, madre de Jesús hijo de Dios ! ¿ Tu te imaginas el sitio de honor que tiene que tener en los cielos ¿, yo me lo imagino, y espero que algún día nuestras madres con nosotros, y la madre de Jesús, nos encontremos en esos caminos de luz y de bondad, que se que existen, para incluso desde allí poder ayudar a nuestros hermanos en la tierra, por tanto dejo en manos de los que conforman los dogmas, con sus cosas y sus disquisiciones.

    Un saludo muy afectuoso

  11. Pues quémelo señor Pellín. Queme usted a Placido hombre, total no sería ni el primero ni el un millón, desde esos primeros siglos lo han hecho.
    ¡Vaya tela de cerrazón maniática!

  12. Pues a la hoguera con D. Plácido. No hay que dejar rastro de herejes.

    Anda y anda. Creo que estamos en 2011. Vamos, Javier, cuando te da la venta por comentar…

  13. Plácido se quita la careta. Lo esperaba, pero ha ido muy rápido. Su escrito es herético y vd. lo sabe. Santa María fue madre de Cristo, perfecto Dios y perfecto hombre y, por tanto, Madre de Dios. D. Plácido, se le ve el plumero a distancia: nestorianismo, arrianismo y docetismo, todas ellas herejías condenadas por la cristiandad de los primeros siglos. Para ese viaje…

  14. Padre Javir, conozco sacerdotes amigos míos que no piensan como Vd.son más proclives al entendimiento con las personas que no piensan igual, por tanto esa es su opinión no la de toda la iglesia, pues a quién Vd. dice representar, Jesús, todas las cosas que decía no eran para guzgar comportamientos, sino más bien los mensajes siempre eran de fraternidad, amor, ayuda a los necesitados, y cuando alguien guzgaba a supuestos pecadores, les decía que quien estuviera libre de pecado tirara la primera piedra.

    Un saludo

  15. Ay, ay, ay, Javier, más bien es usted el que se pone en evidencia con este comentario, es usted el que va demasiado rápido en sus ansias por quitarme de en medio desacreditándome, pero lo hace sin currárselo nada, y del peor modo: pecando al quebrantar el noveno mandamiento: “No darás falso testimonio contra tu prójimo” (Éxodo 20:16). Si usted fuera un hombre honesto y prudente habría contrastado esas acusaciones preguntándome directamente lo que creo, y no, de nuevo, suponiendo en base a sus silogismos. Le explicaré claramente qué es lo que yo creo, no lo que a usted le gustaría que yo creyese:
    – el DOCETISMO sostenía que el cuerpo de Cristo era solo aparente, y en general su humanidad. En mi caso, y conforme a las Escrituras, creo que el cuerpo de Jesús era un cuerpo humano totalmente real, creo que el Hijo de Dios al encarnarse asumió real y completamente nuestra naturaleza humana (de lo contrario no podría salvarnos). Acepto el dogma de la encarnación del Hijo de Dios porque tiene un claro fundamento bíblico. En esto, Javier, gracias a Dios compartimos la misma fe.
    – el ARRIANISMO negaba la divinidad del Hijo, sostenía que era una especie de ‘dios de segunda’, que había sido creado. En mi caso, y conforme a las Escrituras, yo creo que el Hijo (junto con el Espíritu Santo) comparte la misma y única Esencia divina del Padre, que es plenamente Dios como el Padre, que fue ‘engendrado’ por el Padre desde toda la eternidad, ‘no creado’ (tal como reza el credo niceno). Acepto el dogma de la plena divinidad de Jesús, y el de ‘la Trinidad’, porque tienen un claro fundamento bíblico. En esto, Javier, gracias a Dios también compartimos la misma fe.
    – el NESTORIANISMO sostenía que en Cristo había dos personas diferentes, una humana y otra divina. En mi caso, y conforme a las Escrituras, e incluso conforme a los primeros concilios, creo que en Cristo hay dos naturalezas: la divina y la humana, pero una sola Persona: la Segunda Persona de la Trinidad. Tampoco este, Javier, es el problema entre nosotros.

    Ahora bien, usted me ha acusado de tales herejías porque no acepto adjudicarle a María el título de ‘teotokos’ (madre de Dios), aplicando de nuevo sus silogismos:
    – Jesús es Dios
    – María es la madre de Jesús
    – luego María es la madre de Dios.
    Podría aceptar este título en un cierto sentido: María es la madre ‘del Hijo de Dios’ (de la Segunda Persona de la Trinidad exclusivamente) en cuanto que de ella tomó nuestra humana naturaleza y por medio de ella fue concebido y parido como verdadero hombre (virginalmente, en esto también coincidimos, pues lo enseña claramente la Escritura).

    Pero le explicaré POR QUÉ RENUNCIO A DECIR DE MARÍA QUE ES ‘LA MADRE DE DIOS’: PORQUE LA ESCRITURA RENUNCIA A LLAMARLA ASÍ. Y esta sí es la diferencia entre nosotros: el respeto y sometimiento a la revelación divina registrada en las sagradas Escrituras. Todos los apóstoles, y Pablo, y las iglesias neotestamentarias sabían y creían que Jesús era Dios, pero no podrá encontrar usted en ningún lugar del Nuevo Testamento que a María se la llame ‘Madre de Dios’. ¿Se ha preguntado usted por qué? ¿acaso ellos no pudieron ver ese silogismo tan evidente? Si el Espíritu que inspiró las Escrituras no usó esa expresión es por algo, por tanto yo no me siento autorizado a usarla, me quedo con las que sí ha usado el Espíritu Santo: María ‘la madre de Jesús’ o ‘la madre del Señor’. De igual modo, ¿por qué los apóstoles jamás enseñaron a las iglesias ‘mariología’, ‘culto a María’, si fueran correctos todos esos títulos y dogmas que el catolicismo le adjudica? ¿acaso los ‘teólogos’ posteriores tenían más revelación que ellos?.
    Si usted me condena como hereje por ello, sepa que condena a los apóstoles, a Pablo, a las iglesias neotestamentarias, y al Espíritu Santo, porque yo me limito a acatar rigurosamente su enseñanza y su práctica, ni más ni menos.
    Y creo que el Nuevo Testamento no usó esa expresión porque induce a confusión, como se ha demostrado en la historia de la Iglesia. El Espíritu Santo conoce la tendencia humana a la idolatría, y llamar a María ‘madre de Dios’ es un camino demasiado rápido hacia su ‘endiosamiento’ e idolatrización, como denuncio en mi comentario al artículo de don Luis, y he hecho más detalladamente en esta tribuna meses atrás.

    Si el catolicismo escuchara realmente al Señor, no le enmendaría la plana alterando las prioridades y los centros de atención que Él marcó: “Mientras él (Jesús) decía estas cosas, aconteció que una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: —¡Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que mamaste! Y él dijo: —Más bien, bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lc 11:27-28). No parece que Jesús quisiera darle a la maternidad de María más valor del justo. O escuche al apóstol Pablo: “Porque en él (en Jesús) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad; Y VOSOTROS ESTÁIS COMPLETOS EN ÉL…” (Col 2:9-10). Según las Escrituras, los cristianos no necesitamos más que a Cristo para estar completos, sin todos vuestros ‘dogmas marianos’.

    Javier, este está siendo mi ‘viaje’: abandonar una versión adulterada del cristianismo para sujetarme a la autoridad de las Escrituras como norma suprema de mi fe y vida cristianas. Debería usted emprenderlo también…

    El Señor nos dé a todos su luz… y su gracia para actuar en consecuencia…

  16. Me gustaría que el señor Pellín justificara biblicamente su tesi mariana, porque aun no lo ha hecho… y deje de amenazar y juzgar cuando no tenga argumento… (lo mejor es dejar a Dios el arte del juzgar…)
    ¿Cómo puedes llamar heretico a un seguidor de Jesús que justifica su fe con la PALABRA DE DIOS?
    ¿Es que para nosotros los Catolicos la PALABRA DE DIOS (la Biblia) tiene meno valor que todos los documentos teologicos?
    Y si es así ¿Porque en la Misa en vez de la Palabra de Dios no se lee los documentos de la Iglesia?
    ¿Es la Biblia el fundamento de nuestra fe en Cristo o no?

  17. jajajaj es que lo que hay que leer manda cojones ¡Plácido tiene ansias de figurar! ¿Placido? Menos mal que existe la confesión ¿No? con eso lo arregla todo todo todo, como Catalana occidente con sus seguros.

  18. Ay, ay, ay, Javier, más bien es usted el que se pone en evidencia con este comentario, es usted el que va demasiado rápido en sus ansias por quitarme de en medio desacreditándome, pero lo hace sin currárselo nada, y del peor modo: pecando al quebrantar el noveno mandamiento: “No darás falso testimonio contra tu prójimo” (Éxodo 20:16). Si usted fuera un hombre honesto y prudente habría contrastado esas acusaciones preguntándome directamente lo que creo, y no, de nuevo, suponiendo en base a sus silogismos. Le explicaré claramente qué es lo que yo creo, no lo que a usted le gustaría que yo creyese:
    – el DOCETISMO sostenía que el cuerpo de Cristo era solo aparente, y en general su humanidad. En mi caso, y conforme a las Escrituras, creo que el cuerpo de Jesús era un cuerpo humano totalmente real, creo que el Hijo de Dios al encarnarse asumió real y completamente nuestra naturaleza humana (de lo contrario no podría salvarnos). Acepto el dogma de la encarnación del Hijo de Dios porque tiene un claro fundamento bíblico. En esto, Javier, gracias a Dios compartimos la misma fe.
    – el ARRIANISMO negaba la divinidad del Hijo, sostenía que era una especie de ‘dios de segunda’, que había sido creado. En mi caso, y conforme a las Escrituras, yo creo que el Hijo (junto con el Espíritu Santo) comparte la misma y única Esencia divina del Padre, que es plenamente Dios como el Padre, que fue ‘engendrado’ por el Padre desde toda la eternidad, ‘no creado’ (tal como reza el credo niceno). Acepto el dogma de la plena divinidad de Jesús, y el de ‘la Trinidad’, porque tienen un claro fundamento bíblico. En esto, Javier, gracias a Dios también compartimos la misma fe.
    – el NESTORIANISMO sostenía que en Cristo había dos personas diferentes, una humana y otra divina. En mi caso, y conforme a las Escrituras, e incluso conforme a los primeros concilios, creo que en Cristo hay dos naturalezas: la divina y la humana, pero una sola Persona: la Segunda Persona de la Trinidad. Tampoco este, Javier, es el problema entre nosotros.

    Ahora bien, usted me ha acusado de tales herejías porque no acepto adjudicarle a María el título de ‘teotokos’ (madre de Dios), aplicando de nuevo sus silogismos:
    – Jesús es Dios
    – María es la madre de Jesús
    – luego María es la madre de Dios.
    Podría aceptar este título en un cierto sentido: María es la madre ‘del Hijo de Dios’ (de la Segunda Persona de la Trinidad exclusivamente) en cuanto que de ella tomó nuestra humana naturaleza y por medio de ella fue concebido y parido como verdadero hombre (virginalmente, en esto también coincidimos, pues lo enseña claramente la Escritura).

    Pero le explicaré POR QUÉ RENUNCIO A DECIR DE MARÍA QUE ES ‘LA MADRE DE DIOS’: PORQUE LA ESCRITURA RENUNCIA A LLAMARLA ASÍ. Y esta sí es la diferencia entre nosotros: el respeto y sometimiento a la revelación divina registrada en las sagradas Escrituras. Todos los apóstoles, y Pablo, y las iglesias neotestamentarias sabían y creían que Jesús era Dios, pero no podrá encontrar usted en ningún lugar del Nuevo Testamento que a María se la llame ‘Madre de Dios’. ¿Se ha preguntado usted por qué? ¿acaso ellos no pudieron ver ese silogismo tan evidente? Si el Espíritu que inspiró las Escrituras no usó esa expresión es por algo, por tanto yo no me siento autorizado a usarla, me quedo con las que sí ha usado el Espíritu Santo: María ‘la madre de Jesús’ o ‘la madre del Señor’. De igual modo, ¿por qué los apóstoles jamás enseñaron a las iglesias ‘mariología’, ‘culto a María’, si fueran correctos todos esos títulos y dogmas que el catolicismo le adjudica? ¿acaso los ‘teólogos’ posteriores tenían más revelación que ellos?.
    Si usted me condena como hereje por ello, sepa que condena a los apóstoles, a Pablo, a las iglesias neotestamentarias, y al Espíritu Santo, porque yo me limito a acatar rigurosamente su enseñanza y su práctica, ni más ni menos.
    Y creo que el Nuevo Testamento no usó esa expresión porque induce a confusión, como se ha demostrado en la historia de la Iglesia. El Espíritu Santo conoce la tendencia humana a la idolatría, y llamar a María ‘madre de Dios’ es un camino demasiado rápido hacia su ‘endiosamiento’ e idolatrización, como denuncio en mi comentario al artículo de don Luis, y he hecho más detalladamente en esta tribuna meses atrás.

    Si el catolicismo escuchara realmente al Señor, no le enmendaría la plana alterando las prioridades y los centros de atención que Él marcó: “Mientras él (Jesús) decía estas cosas, aconteció que una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: —¡Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que mamaste! Y él dijo: —Más bien, bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lc 11:27-28). No parece que Jesús quisiera darle a la maternidad de María más valor del justo. O escuche al apóstol Pablo: “Porque en él (en Jesús) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad; Y VOSOTROS ESTÁIS COMPLETOS EN ÉL…” (Col 2:9-10). Según las Escrituras, los cristianos no necesitamos más que a Cristo para estar completos, sin todos vuestros ‘dogmas marianos’.
    El Señor nos dé a todos su luz… y su gracia para actuar en consecuencia…

    Javier, este está siendo mi ‘viaje’: abandonar una versión adulterada del cristianismo para sujetarme a la autoridad de las Escrituras como norma suprema de mi fe y vida cristianas. Debería usted emprenderlo también…

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