Puede que sea una afirmación muy obvia, pero, los cántaros se rompen | Artículo de opinión de D.Carlos Gandía Barceló

Y, estamos muy acostumbrados a que cuando algo se rompe a la basura. Es fácil remplazar y ocupar el lugar de aquel cántaro. Incluso conseguir uno más nuevo, más hermoso… Pero, ya no será el mismo cántaro.

Bajo la tentación del remplazar hoy muchos son descartados. Pero, aquel alfarero que con ternura y cariño empleó sus horas de dedicación no lo tira y fabrica otro nuevo, sino que lo repara, restaura y resucita. Todo esto le cuesta la vida. El alfarero se hace barro para sufrir en su propia vida el dolor y el sufrimiento del cántaro roto. No se conforma con hacer una reparación superficial, sino que quiere hacerlo desde dentro, desde lo más profundo.

Nuestro alfarero es Cristo, que por nosotros se hizo hombre. Él experimentó los giros cotidianos del torno del día a día. Por ti subió a la cruz, para curar con sus heridas las tuyas. Cargó con tus cruces, las llevó hasta el Calvario y allí las llenó de vida con la suya. Pero, no terminó en una cruz, sino que depositado en el sepulcro al tercer día rompió la muerte y resucitó. Nuestro alfarero está vivo, está resucitado para que nosotros podamos vivir.

Tu alfarero no ha sido indiferente contigo, no lo seas tú con Él.

¡Feliz Semana Santa!

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