Art. de opinión de José Penalva Navarro

DEL AMOR EN EL HOGAR

Al igual que se hace en el trabajo diario o en cualquier otra faceta de la vida, en la que nos esforzamos y ponemos todo nuestro esfuerzo, empeño y saber en hacer las cosas bien, y nos sentimos orgullosos de que esas tareas fructifiquen en obras bien hechas, así debe ser nuestro hogar para nuestros hijos y sus descendientes, una escuela de fraternidad de amor y de paz, en el que se enseñe respeto, proyecto común de convivencia, en el que no hayan dudas sobre la solidaridad cuando algún miembro de ella se encuentre en dificultades de cualquier tipo, en esos momentos debe prevalecer sobre todas las cosas el amor con mayúsculas, y ese es el momento de demostrar nuestra solidaridad con el caído y entrega sin condiciones, pon tanto ese noble sentimiento siempre cala en los demás, y se impregna en los sentidos más profundos del ser humano esa ayuda y esa solidaridad, y ello nos va a marcar para que en el futuro , esa actitud sea nuestra enseña y nuestra meta para conseguir una buena convivencia entre los demás

Así debe ser nuestro hogar, la cuna doméstica, la primera escuela y el primer santuario de nuestro espíritu. El hogar del ser humano va a ser el primer lugar donde se marcará, para toda la vida, el carácter y el sentimiento nuestro hacia los demás y hacia todas las cosas, por eso es tan importante el ejemplo que demos nosotros a nuestros hijos y nietos, por que si no es así, ¿Como podrá haber paz en el mundo si no empezamos a practicar esa paz bajo las tejas de nuestro hogar, si no aprendemos nosotros a vivir en armonía bajo nuestro techo? ¿ Como podremos esperar la paz en el mundo si no empezamos por nuestras propias paz?, comencemos nosotros en el interior de nuestros hogares a practicar la convivencia en paz y que esa semilla fructifique y se expanda, porque si no nos habituamos a hacer felices a los más cercanos, difícilmente lo podremos hacer con los más lejanos.

Ese amor que se debe tener con los demás y que marca vínculos indestructibles, sigue vigente cuando la vida se acaba, y sigue en el infinito, y no se corta si estamos atentos, pues la chispa del amor permanece en el tiempo y en la eternidad, y de esa creencia en que nada se acaba, sino que nuestro espíritu lleno de ese amor recibido toma otros caminos mas elevados, la conexión de amor fraterno sigue existiendo, y de esa existencia vienen estos pensamientos de mi madre, la cual me enseñó cuando ella tenía su escuela en su hogar, escuela de amor y de entrega, que seguiríamos estando unidos a través de ese vínculo amoroso, y me decía que estuviera atento a sus pensamientos, como estos:

Velo tus sueños,
estoy cerca,contigo,
junto a tu cama
como cuando eras niño,
sentada en una silla
y dándote cobijo.

Se que ya no eres niño,
pero para mi lo eres,
un niño grande
cargado de muchos hijos.

Hijos sublimes
salidos de vuestro amor,
y los quiero tanto
que los llevo en mi corazón.

Duerme sosegado
que yo velo por ti
sigue el camino de la fe en Dios,
el que nos hizo,
y el que nos guía
por los caminos de luz,
y el que nos acompaña,
y nos regala su amor.

Os veo a todos lucientes,
aunque con algún rasguño
aunque no valido
para el emponzoñamiento,
más bien para el esfuerzo
de perseguir metas
de mayor comprensión
y más entendimiento.

No sufráis por los avatares
que la vida nos depara,
sosiego y fortaleza
es la medicina de la vida,
y poner amor
donde la discordia anide,
la esperanza y la fe
tenerlas siempre presente,
y vuestros espirituales guías
os acompañarán por caminos decentes.

No decaer hijos míos,
ser prudentes,
vigilar vuestras andanzas
de salud y de vida
y también ser condescendientes,
porque la vida es hermosa
si os sabéis mirar de frente,
todo sin sobresaltos,
con amor latente,
así estaréis unificados,
con Jesús,
que es nuestro mejor presente.

3 COMENTARIOS

  1. Sr Penalva, coincido plenamente con ud en este articulo, es en el hogar donde se cultiva ese amor que hace que vallamos por los caminos de la vida,unos derechos y otros torcidos.

  2. PEPE que rao tens en lo que dius,enora bona deus de escriure mes tot lo que dius me fa recorda molt a la megua mare,despues de tan de tems que en mi ya no esta,enora bona PEPE.

  3. Pepe.
    Estoy totalmente de acuerdo en tu artículo.
    Considero al recién concebido como una esponja sin estrenar. Todos sus huecos están vacíos.
    Si físicamente no están obstruidos, si no existe la disfunción, se irán llenando de todo cuanto suceda en su entorno, siendo lo primero lo que la madre le trasmita mientras esté en el vientre, a continuación y en el tiempo lo que de los padres le llegue, un poco más adelante lo que el resto de la familia y por último lo que de la sociedad reciba.
    Tal vez por eso sea muy importante que lo que primero reciba de su casa sea positivo y si lo primero que le entra es el amor, la ternura, la tolerancia y un largo etc.; de ese espíritu casi con toda seguridad emanará amor y fraternidad en el futuro.
    Se dice que un ejemplo vale más que mil palabras.

    Muchas gracias por tu artículo. Te felicito

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