Cartas a un joven fotógrafo (VIII)

José Fernando Martínez - Charly-Rebel
José Fernando Martínez - Charly-Rebel

Artículo de José Fernando Martínez (Charly Rebel)

|El sentido obtuso.

Estimado alumno:

Como te prometí anteriormente, te voy a hablar de el ensayo fotográfico, que he terminado por llamar “El Sentido Obtuso”. Te aconsejo que le des un repaso a la semiótica (podrás encontrar muchos ensayos al respecto, sin problemas) sobe todo aquella que se refiere a la fotografía, con el fin de que  profundices en el lenguaje fotográfico, si es que pretendes “escribir” y “leer” fotografías. Como recomendación fundamental lee la “Cámara Lúcida”  y “Lo Obvio y lo Obtuso, imágenes, gestos, voces” de Roland Barthes.

La lectura del último me llevó a pensar en la fotonovela como materia prima para crear artefactos fotográficos podados de su discurso cinético y conferirles un sentido obtuso.

Barthes decía de las fotonovelas: “su estupidez me emociona”, “podría haber una verdad futura en las formas irrisorias, vulgares, tontas de la subcultura de consumo”.

Algunos mensajes de los personajes de las fotonovelas me dejan sorprendido por lo raro que suenan fuera de su estructura cultural. ¿Cómo podría explicar este trastorno en un ensayo fotográfico? Al lenguaje se sumaban los retratos sobreactuados de los personajes cuyas caras eliminé para evitar que el texto se apoyara, o se defendiera en sus expresiones en una relación recíproca, y, de este modo, dejarlo más desnudo, más obtuso, forzarlas para  que sangrara el sentido, para conjurarlo, para convertirlo en una pantomima o en un objeto dadaísta.  Intento que el entorno nos fascine y nos distancie, que nos facilite una lectura alternativa, perversa, dispuesta a fetichizar el entorno de la escena, no tanto para criticarla como para amarla, como se ama todo lo que se ha convertido en nostalgia o ficción.

En cierto sentido tiene características similares al Haiku en cuanto que son una especie de acento, de pliegue, un corte en el sentido; es enfático y elíptico a la vez. Hace naufragar el sentido original, podríamos llamarlo el antirrelato por excelencia. Su efecto un efecto en el espectador es muy similar al de los fotogramas de las películas. Pero en mi caso la sala donde se proyecta la película está en la mente de cada receptor.

Estos fragmentos de la diégesis (el mundo ficticio en el que ocurren los hechos y acontecimientos narrados) de la historia que cuenta la fotonovela,  se alteran con mi intervención para convertirse un nuevo signo de significado obtuso. Hago patente el disfraz, el kirsch de las fotonovelas. Ya no hay lectura de izquierda a derecha, las fotos quedan abortadas con su sentido interrumpido, inútil, ineficaz. Ya no hay cuento, hilo de narración, tan solo un souvenir de feria, un ideograma en un limbo. Son como el comodín de la baraja, puede ser cualquier sentido, un significado hosco y sin gravedad, listo para ser atraído rellenando semánticamente por el receptor.

Como otros de mis ensayos no está cerrado, queda abierto a posibles direcciones o transformaciones. Esto es lo fascinante de la creatividad en la que te invito a sumergirte como si fueras el capitán Nemo con su Nautilus, o un fotógrafo con sus ideas.

P.D. Puedes ver algunos ejemplos más en el Facebook pinchando AQUÍ .

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