Novelda Modernista: una mirada a la burguesía que transformó la ciudad y al legado del Gómez-Tortosa

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La segunda edición del ‘Esmorzar Modernista’ de Novelda Digital recorrió la historia del modernismo local, el poder económico de la burguesía noveldense, la figura de Antonia Navarro Mira y la recuperación del Gómez-Tortosa como Museo del Modernismo

La décima edición de Novelda Modernista, celebrada los días 24 y 25 de octubre de 2026, volvió a convertir el casco histórico en escenario de recreaciones, visitas, exposiciones, gastronomía, indumentaria y actividades vinculadas al patrimonio local.

En ese contexto, la replaceta de la Aurora acogió el domingo 25 de octubre la segunda edición del ‘Esmorzar Modernista’ de Novelda Digital, presentada por Mª José Ayala, con la participación del alcalde Fran Martínez, la concejala de Turismo Geno Micó y el técnico municipal y archivero José Luis Pellín.

El programa permitió recorrer más de un siglo de historia de Novelda a partir de una idea esencial: el modernismo local no puede entenderse únicamente como un estilo arquitectónico. Es también el reflejo material de una etapa de crecimiento económico, apertura comercial y consolidación de una burguesía que quiso representar su nueva posición social a través de sus casas, sus objetos y su forma de vida.

Del comercio y la agricultura a una burguesía abierta a Europa

El modernismo comenzó a desarrollarse en Novelda entre finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con una etapa de transformación económica.

El ferrocarril, la agricultura, el comercio, el azafrán, la explotación de la piedra y los primeros pasos de la industria del mármol contribuyeron a generar riqueza y a consolidar una burguesía emprendedora con relaciones comerciales cada vez más amplias.

Ese contacto con el exterior permitió que las nuevas corrientes artísticas y las formas de vida de las grandes ciudades europeas llegaran también a Novelda. La arquitectura doméstica pasó entonces a convertirse en una forma de mostrar públicamente la posición alcanzada.

Las grandes viviendas, los panteones del cementerio, los materiales utilizados en la construcción o los propios objetos domésticos comenzaron a hablar de las familias que los poseían.

En ese contexto aparece la figura de Antonia Navarro Mira, una de las máximas representantes de aquella burguesía, aunque su caso constituye solo la parte más visible de un fenómeno económico y social mucho más amplio.

Más de un siglo después, algunos de aquellos sectores continúan formando parte de la identidad económica de Novelda. La piedra y el mármol, la agricultura, la uva de mesa embolsada y la industria agroalimentaria permiten establecer una línea de continuidad entre aquella ciudad en expansión y la Novelda actual.

Cuando una casa explicaba quién eras

Uno de los conceptos abordados durante el programa fue el de la “materialidad de la representación simbólica de la burguesía”.

Dicho de forma sencilla, la posición social no se expresaba únicamente mediante el dinero o los negocios. Se convertía en algo visible y material.

La casa, el mobiliario, las pinturas, los mármoles, las maderas, la vajilla o cualquier otro objeto podían convertirse en símbolos de prestigio. Una vivienda de grandes dimensiones no servía solamente para alojar a una familia. También mostraba su capacidad económica. Un salón no era únicamente una estancia de uso cotidiano. Era también un espacio para recibir y mostrar una determinada posición social. Incluso los objetos más domésticos podían explicar cómo funcionaba aquella sociedad.

Durante el programa se puso como ejemplo un orinal de porcelana pintado con motivos chinescos. Era un objeto pesado y lujoso que utilizaba la familia propietaria, pero que posteriormente debía ser vaciado, limpiado y mantenido por el servicio.

El ejemplo permite comprender que el verdadero símbolo de riqueza no era únicamente poseer el objeto, sino disponer también de personas encargadas de hacerlo funcionar dentro de la vida doméstica.

Así, la vivienda burguesa estaba acompañada necesariamente por una estructura de servicio que permitía mantener aquella forma de vida.

Espacios sociales, familiares e íntimos

La propia distribución de las grandes casas también reflejaba las relaciones sociales. Existían zonas claramente destinadas a recibir visitas relacionadas con los negocios, las finanzas o la actividad comercial. A partir de ahí se atravesaban diferentes umbrales hasta llegar a los espacios privados de la familia y, todavía más al interior, a las zonas íntimas.

Las puertas, los recorridos y la disposición de las habitaciones marcaban hasta dónde podía acceder cada persona.

Paralelamente existían circuitos y dependencias destinados al servicio, necesarios para que la actividad doméstica pudiera desarrollarse sin interferir en los espacios de representación de los propietarios.

La casa se convertía así en una auténtica carta de presentación familiar. Cuanto más monumental, rica y decorada era, mayor era también el mensaje de poder económico que transmitía.

Antonia Navarro Mira, más allá de ‘La Pitxotxa’

Dentro de aquella burguesía, pocas figuras han dejado una huella tan visible en Novelda como Antonia Navarro Mira.

Durante décadas su nombre estuvo inevitablemente unido al apodo de “La Pitxotxa”, pero en los últimos años la recuperación histórica de su figura ha permitido poner el foco también en su papel empresarial, económico y patrimonial.

Vivió en una época en la que los negocios y las decisiones económicas estaban prácticamente monopolizados por los hombres. Tras quedar viuda siendo todavía joven, asumió responsabilidades relacionadas con el patrimonio familiar, desarrolló actividades comerciales y financieras y amplió considerablemente las propiedades que había recibido.

Los viajes y contactos con otras ciudades permitieron además conocer nuevas tendencias que posteriormente encontraron reflejo en Novelda y en las viviendas vinculadas a su familia.

Su padre había desarrollado principalmente una economía ligada al ámbito rural y agrícola. Antonia amplió ese modelo hacia actividades financieras y comerciales.

No existe constancia documental, según se explicó durante el programa, de una educación reglada específica que explique esa capacidad empresarial. Su aprendizaje debió desarrollarse principalmente dentro del entorno familiar, observando desde muy joven el funcionamiento de los negocios y la administración del patrimonio.

Una muestra de la dimensión que alcanzó su patrimonio se produjo en 1907, cuando adquirió una importante parte de las propiedades vinculadas al marqués de La Romana en Novelda.

La operación incluía molinos, derechos de aguas, viviendas, caminos, tierras de regadío y otras propiedades, un conjunto patrimonial que permite hacerse una idea de su capacidad económica.

Durante el programa también se recordó la relación económica existente entre Novelda y Cartagena y el papel desempeñado por Antonia Navarro como prestamista en operaciones financieras vinculadas a la nueva burguesía cartagenera.

El Gómez-Tortosa, una casa con una historia anterior al modernismo

El actual Museo del Modernismo Gómez-Tortosa permite reunir buena parte de toda esa historia en un mismo edificio.

La vivienda no nació directamente como una casa modernista ni comienza su historia con Antonia Navarro.

Sus antecedentes pueden seguirse hasta etapas muy anteriores y aparecen vinculados a diferentes familias y linajes de Novelda. Durante el programa se señaló incluso la relación histórica del inmueble con propiedades vinculadas a descendientes de Jorge Juan.

En 1899, Antonia Navarro adquirió la vivienda. Posteriormente, en 1902, se produjo una ampliación fundamental para entender el edificio actual: la incorporación del espacio donde se encuentra el gran patio porticado con columnas, una de sus imágenes más reconocibles.

El edificio conserva precisamente esa evolución histórica. Una primera parte mantiene características propias del siglo XIX y una fachada de estilo neoclásico, mientras que la ampliación posterior incorpora plenamente el lenguaje modernista.

Por tanto, el Gómez-Tortosa no muestra una única época. Sus muros permiten leer diferentes momentos de la historia de la vivienda y de la propia evolución arquitectónica de Novelda.

Lo que apareció detrás de los tabiques

La reciente rehabilitación del inmueble permitió recuperar elementos que habían permanecido ocultos durante décadas.

Los trabajos de decapado de paredes sacaron a la luz pinturas originales, mientras que el estudio detallado de la vivienda permitió realizar una nueva planimetría y comprender mejor su distribución.

Uno de los hallazgos más interesantes fue la aparición de tres alacenas que habían quedado tabicadas.

De una de ellas se conocía previamente su existencia, aunque no sus verdaderas dimensiones. En ese espacio apareció además un aljibe y un conjunto de elementos que permitieron reconstruir mejor cómo había funcionado históricamente la cocina.

Las obras revelaron también otras dos alacenas desconocidas, una situada en la cocina y otra en el primer patio, junto a la escalera.

Estos descubrimientos permiten comprender por qué la rehabilitación de un edificio histórico no consiste únicamente en reparar paredes o sustituir instalaciones. Cada intervención puede aportar nueva información sobre la forma en la que vivieron quienes ocuparon la casa.

De vivienda burguesa a edificio municipal

La casa quedó vinculada posteriormente a Carmen Navarro Navarro, hija de Antonia Navarro, casada con Antonio Gómez-Tortosa.

De ahí procede precisamente el nombre con el que ha llegado hasta nuestros días.

Posteriormente pasó a Luisa Gómez-Tortosa Navarro, descendiente del matrimonio, siguiendo una línea familiar que finalmente conduciría a la incorporación del inmueble al patrimonio municipal.

El Ayuntamiento de Novelda adquirió el edificio en 1988.

Durante años fue conocido como Centro Cultural Gómez-Tortosa y acogió diferentes servicios municipales. Ese uso permitió conservarlo, pero también fue transformando progresivamente una antigua vivienda burguesa en un edificio cada vez más administrativo.

La decisión de musealizarlo supuso recuperar su propia historia como principal contenido del inmueble.

Un museo para explicar lo que significaba la casa

La transformación en Museo del Modernismo no se planteó únicamente como una rehabilitación arquitectónica.

El edificio necesitaba actualizar instalaciones, iluminación, medidas contra incendios, sistemas de emergencia y otras cuestiones vinculadas a la seguridad y conservación.

También requería intervenciones sobre mobiliario y elementos originales para garantizar su preservación.

Pero había otra carencia igualmente importante: durante muchos años podía recorrerse una casa extraordinaria sin disponer de un relato completo que explicara por qué era así.

Un visitante podía contemplar un mueble, un patio o una pintura y admirar su belleza, pero marcharse sin saber qué significaba aquello dentro de la sociedad que lo había creado.

La musealización pretende precisamente superar esa visión. El objetivo es explicar el edificio, sus propietarios, la sociedad burguesa, los objetos y la economía que hicieron posible aquella arquitectura.

A ello se han añadido recursos tecnológicos como códigos QR, sistemas NaviLens y herramientas de accesibilidad, intentando combinar patrimonio histórico, interpretación y nuevas tecnologías.

De esta manera, el Gómez-Tortosa deja de ser únicamente una casa bonita para convertirse en un espacio capaz de explicar cómo vivía una determinada clase social, cómo se relacionaba, cómo hacía negocios y cómo utilizaba la arquitectura para representar su posición.

Una pieza de la historia de Novelda

La recuperación del Gómez-Tortosa tiene además una dimensión especialmente importante por tratarse de un inmueble de titularidad municipal.

Su conservación como museo garantiza que una de las principales viviendas históricas de la ciudad permanezca integrada en el patrimonio público y pueda utilizarse para explicar el origen del modernismo noveldense.

La casa permite entender también que la Novelda actual está directamente relacionada con aquella etapa de transformación de finales del siglo XIX y principios del XX.

El patrimonio arquitectónico, el desarrollo económico y algunas de las actividades productivas que todavía hoy caracterizan al municipio encuentran parte de sus antecedentes en aquel momento histórico.

Una Novelda Modernista cada vez más grande

Todo este relato histórico se desarrolló mientras las calles del centro de Novelda vivían una de las ediciones más concurridas de Novelda Modernista.

El crecimiento de la celebración ha obligado a introducir cambios progresivamente.

Los primeros mercados y puestos se concentraban principalmente en la calle Mayor, pero la elevada afluencia obligó a ampliar los recorridos e incorporar espacios como la Glorieta para ganar comodidad y seguridad.

También se han modificado horarios y actividades. El gran desfile se trasladó al sábado por la tarde, mientras que la cena de gala modernista pasó también a celebrarse en la noche del sábado para aprovechar uno de los momentos de mayor concentración de participantes vestidos de época.

El crecimiento del desfile ha llegado hasta el punto de plantear ya nuevos cambios para futuras ediciones. En 2026, la distancia entre la música situada al comienzo y al final del recorrido hizo evidente la necesidad de incorporar nuevos grupos musicales en puntos intermedios.

Las visitas a las casas completaron turnos, las calles registraron una importante afluencia y las terrazas de los hosteleros permanecieron llenas durante buena parte de la jornada.

La celebración genera así no solo una actividad cultural y patrimonial, sino también un impacto económico sobre la hostelería y el comercio local.

La presencia de visitantes procedentes de otras localidades y el aumento de turistas extranjeros muestran además una dimensión que supera progresivamente el ámbito estrictamente local.

No solo ver el modernismo, sino vivirlo

Una de las claves de ese crecimiento se encuentra en las recreaciones históricas.

Novelda Modernista no se limita a instalar un mercado o decorar unas calles. Las representaciones permiten introducir historias, personajes y situaciones que ayudan a comprender la época.

La Asociación Cultural Modernistas de Novelda desarrolla recreaciones vinculadas especialmente a la historia local, mientras que otras producciones profesionales, como la Asociación Imperial Service, completan el programa con propuestas de carácter más espectacular.

El objetivo es similar al del propio Museo Gómez-Tortosa: transformar el patrimonio en una experiencia.

Un edificio puede ser bello. Un objeto puede resultar llamativo. Pero cuando ambos se acompañan de una historia que explica quién lo utilizó, para qué servía y qué significaba dentro de aquella sociedad, la percepción cambia.

Esa combinación entre patrimonio, historia, divulgación y experiencia resume buena parte del camino recorrido por Novelda Modernista en sus primeras diez ediciones.

La celebración cerró en 2026 una década de crecimiento con el Gómez-Tortosa ya convertido en Museo del Modernismo y con un relato cada vez más amplio sobre la sociedad que dejó a Novelda uno de sus principales legados patrimoniales.

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