Art. de opinión del padre Javier Muñoz-Pellín

CONVERSIÓN DE SAN PABLO

Un personaje fundamental en la historia de la Iglesia primitiva es San Pablo Apóstol. El 25 de enero la Iglesia Católica conmemora su conversión. Ocho días antes, el 18, comienza el Octavario de oración por la unidad de los cristianos.

En el camino hacia Damasco, a inicios de los años treinta, Saulo, según sus palabras, fue «alcanzado por Cristo Jesús» cambiando fundamentalmente toda su vida. Él habla no sólo de una visión, sino de una iluminación y sobre todo de una revelación y una vocación en el encuentro con el Resucitado.
De hecho, se definirá explícitamente «apóstol por vocación» como queriendo subrayar que su conversión no era el resultado de bonitos pensamientos, de reflexiones, sino el fruto de una intervención divina, de una gracia divina imprevisible.

A partir de entonces, todo lo que antes constituía para él un valor se convirtió paradójicamente, según sus palabras, en pérdida y basura. Y desde aquel momento puso todas sus energías al servicio exclusivo de Jesucristo y de su Evangelio. Su existencia se convertirá en la de un apóstol que quiere «hacerse todo para todos» sin reservas.

También en nuestra vida se puede dar un antes y un después marcados por un proceso –a veces muy breve, incluso instantáneo- de conversión.
La conversión implica dos dimensiones. En la primera, se conocen y reconocen a la luz de Cristo las culpas, y este reconocimiento se transforma en dolor y arrepentimiento, en deseo de volver a empezar. La Confesión sacramental da siempre mucha paz y colma con creces el propósito de la enmienda, el deseo de mejorar.

En el segundo paso se reconoce que este nuevo camino no puede venir de nosotros mismos. Hay que dejarse conquistar por Cristo. La conversión exige nuestro sí; mi caminar hacia tal unión, no es en última instancia una actividad mía, sino un don gratuito que yo he de acoger para hacer de la historia de mi vida, una historia de salvación. San Pablo no dice: me he convertido, sino he muerto al pecado, soy una criatura nueva. Para seguir este camino de fidelidad, puede resultar oportuno vivir lo que, desde siempre, se ha denominado Dirección Espiritual.

En realidad, la conversión de san Pablo fue un acontecimiento basado en su profunda humildad, la de quien se pone sin reservas al servicio de Cristo en favor de los demás. Pablo se dejó conquistar por el amor de Cristo. Sólo en esta renuncia a nosotros mismos, en esta conformidad con Cristo podemos estar unidos también entre nosotros, podemos llegar a ser «uno» en Cristo.
La humildad del Apóstol no supone apocamiento ni renuncia a sus derechos civiles. “Cuando le tenían estirado con las correas, dijo Pablo al centurión que estaba allí: «¿Os está permitido azotar a un ciudadano romano sin haberle juzgado?» Al oír esto el centurión fue donde el tribuno y le dijo: «¿Qué vas a hacer? Este hombre es ciudadano romano.» Acudió el tribuno y le preguntó: «Dime, ¿eres ciudadano romano?» -«Sí», respondió. -«Yo, dijo el tribuno, conseguí esta ciudadanía por una fuerte suma.» -«Pues yo, contestó Pablo, la tengo por nacimiento.» Al momento se retiraron los que iban a darle tormento. El tribuno temió al darse cuenta que le había encadenado siendo ciudadano romano”.
La humildad, decía Santa Teresa, es andar en verdad; por eso son compatibles humildad y fortaleza, caridad y justicia.

A la luz de la Palabra de Dios, emerge una verdad llena de esperanza: Dios promete a su pueblo una nueva unidad, que debe ser signo e instrumento de reconciliación y de paz también en el plano histórico, para todas las naciones.
La unidad que Dios otorga a sus hijos, y por la cual rezamos, es la comunión en sentido espiritual, en la fe y en la caridad; pero esta unidad en Cristo es fermento de fraternidad también en el plano social, en las relaciones entre las naciones y para toda la familia humana. Es la levadura del reino de Dios que hace fermentar toda la masa.

Donde las palabras humanas son impotentes, porque prevalecen la violencia y las tragedias, la fuerza de la Palabra de Dios actúa y nos repite que la paz es posible y que debemos ser instrumentos de reconciliación y de paz.
En esta fiesta, también podemos dirigir nuestro corazón hacia la que denominamos Tierra Santa. Los cristianos que viven en ella, al igual que los peregrinos que la visitan, han de dar a todos el testimonio de que la diversidad de los ritos y de las tradiciones no constituye un obstáculo al respeto mutuo y a la caridad fraterna. En la legítima diversidad de las diferentes tradiciones debemos buscar la unidad en la fe, en nuestro «sí» fundamental a Cristo y a su única Iglesia. Así las diferencias ya no serán un obstáculo que nos separe, sino riqueza en la multiplicidad de las expresiones de la fe común.

«Que todos sean uno, para que el mundo crea». Confiando en la oración del Señor Jesucristo –escribe Benedicto XVI-, invoquemos con fe al Espíritu Santo para que siga iluminando y guiando nuestro camino. Que el apóstol san Pablo, que tanto trabajó y sufrió por la unidad de judíos y gentiles, nos impulse y nos asista desde el cielo; y que la Santísima Virgen María, Madre de la unidad de la Iglesia, nos acompañe y nos proteja.

36 COMENTARIOS

  1. Es cierto, muchisimas gracias
    La humildad es reconocer nuestra verdad.
    Todo nos ha sido dado, hasta el hecho de nacer, y en un determinado lugar.
    Todo, y como a S Pablo, Dios nos busca y nos llama a la conversion, de mil maneras
    Cin estas palabras, de d Javier, por ehemplo.
    Seamos pues humildes, reconozcamos lo que somos, y seamos felices…que es a lo que estamos llamados

  2. Conversiones de santos son mas de uno ,tambien San Agustin lo sintio y si nos vamos a las lecturas de estos dias ,Zaqueo es el ejemplo cambio su vida cuando se acerco Jesus …
    La conversion es nacer de nuevo ..El sentido profundo de la conversion se manifiesta con especial claridad en la conversion que mantuvo Jesus con Nicodemo ..:Nicodemo era miembro del Sanedrin de Jerusalen ; debia ser un hombre muy culto ,pues Jesus le llama ,,maestro de la Ley,,.Era un hombre que buscaba ante todo la verdad y ,por eso ,se presenta ante Jeus lleno de sencillez y humildad, deseoso de que Cristo le iluminase con su sabiduria divina .Jesus dijo a Nicodemo :;; Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo ,no puede ver el Reino de Dios ….
    Me ha encantado su escrito Padre Javier ,precisamente todas las cartas de San Pablo me gusta releerlas pues siempre encuentras algo nuevo en lo que no habias caido anteriormente

  3. Padre, le agradezco profundamente que nos enseñe. Sus reflexiones sobre la conversión me son consoladoras. DIOS le bendiga.
    San Pablo, me sirve como referente personal y sus cartas como catequesis encomiables. Alabado sea DIOS.

  4. Don Javier: Gracias por el atriculo sobre la conversion de San Pablo. Me ha hecho mucho bien lo de, el no dijo «me he convertido», porque en verdad yo no puedo… pero El sí. Un abrazo fraterno.

  5. He leído tu artículo sobre la conversión de San Pablo y me parece edificante, en los tiempos que corren, es decir, en los tiempos que siempre han corrido a lo largo de la Historia : intolerancia, incomprensión, competencia, violencia y poder entre los Hombres, entre los Seres Humanos, entre los seres de humus, de barro.

    Estoy contigo en todo lo que dices sobre la conversión y sus consecuencias en la Fe y en la Ácción( las Obras, la Caridad ).
    En la Misa dominical, en cada Eucaristía se dice de la Iglesia : «LLévala a su perfección por la Caridad «. San Pablo insiste en su Carta a los Corintios lo fundamental, lo primordial que es la conversión en la Caridad para la salvación humana en Dios.
    Es evidente que sin Caridad, es decir, sin ese esfuerzo continuado entre los Seres Humanos por ayudarnos y apoyarnos con cariño , comprensión, renuncia y sacrificio muchas veces entre unos a otros( con independencia de los colores de la piel, sexo, religión o patria) no se puede encontrar a Dios ni su camino en la Tierra.

    Me han gustado mucho las frases en las que hablas de las diferencias entre ritos y tradiciones religiosas y la consecución de la caridad , a pesar de ellas.
    ¿Cómo pueden ser- me pregunto, consecuencia de lo que siempre ha ocurrido a lo largo de la Historia de las civilizaciones- un obstáculo entre los creyentes en Dios e incluso entre los creyentes y los no creyentes, los dogmas, los ritos, los principios de cada Religión de tal manera que nos han impedido practicar la caridad entre todos y con todos ? ¿ Y más que eso, que nos han llevado a odiarnos y aniquilarnos unos a otros por esas diferencias?

    Precisamente Cristo vino a unificarnos en el Amor a todos y a través de él en la unión con Dios y así lo entendía San Pablo, creo yo.

    Por lo tanto, tus palabras sobre esto . » las diferencias ya no serán un obstáculo que nos separe…» son extensibles también a la relación entre cristianos y otros fieles de otras religiones y creencias-musulmanes, budistas, Indúes, sintoístas y un largo etc… y a todos es aplicable el principio universal de la Caridad cristiana.

    Un saludo afectuoso.

    Manuel

  6. Qué cosa más extraña lo de el señor Muñoz Pellín. Ha pasado de tener ochenta o más de cien comentarios, a no tener ninguno. Muy raro me parece esto.

  7. Muchas gracias.El contenido de este texto es precioso.
    Pablo vivió un encuentro muy especial ,imprevisto con quien perseguía y atacaba y El Señor salió a su encuentro el cual produjo en lo más hondo de su interior un cambio radical y muy profundo.Este cambio lo convierte en un hombre nuevo ,lo transforma .Pablo lo abandona todo y Jesús es la única razón de su vida.
    Me gusta mucho las palabras de Santa Teresa :La humildad es andar en Verdad y es muy cierto porqué considero que la humildad sólo la puede dar Dios a los redimidos cuando nos postramos de rodillas ante el Redentor implorando nuestra propia sanación fruto de la acción de Dios en nuestra alma.

  8. chssssssss, calla nº#4, calla, que está todo muy tranquilo y le cuesta poco al señor Muñoz Pellín tocar a rebato y……………..al ataquerrrrrrrrrrrrrrrr

  9. Muchas gracias Padre Javier. Realmente muy interesante todo lo que Ud. nos platica con sus reflexiones y articulos, en este caso sobre San Pablo. Admiro a San Pablo, era un hombre muy bien preparado, por eso Dios lo escogio por que tenia un gran temple, o sea una gran fortaleza y era humilde, para poder evangelizar y tambien luchar por la unidad de judios y gentiles. Que desde el cielo él nos siga bendiciendo para seguir su ejemplo.

  10. Estimado Don Javier: En primer lugar agradecerle por este precioso contenido histórico de la Vida de San Pablo, es un cristiano ejemplar, que cada vez que lo leemos, conocemos mas sobre su vida. Este momento en que interroga al soldado romano, respecto a que si es lícito azotar a un ciudadano romano, lo desconocía, realmente el era un hombre de mucho caracter y con la verdad en sus labios. San Pablo desde luego es un privilegiado, al ser conquistado por Cristo insofacto, ahora bien nosotros tenemos que luchar y poco a poco irnos dejando conquistar por Cristo. La conversión exige como bien Ud. nos menciona nuestro «SI», luego caminar hacia una unión estrecha con El Señor, no es en última instancia una actividad mía, sino un DON gratuito que yo he de acoger para hacer de la historia de mi vida, una historia de salvación. » San Pablo no dice: me he convertido, sino he muerto al pecado, soy una criatura nueva». Considero que para seguir este camino de fidelidad, puede resultar oportuno vivir lo que, desde siempre, se ha denominado Dirección Espiritual, considero que es muy necesaria, porque a la luz del Sacramento de la Penitencia, donde es El Señor quién nos habla a travez del Sacerdote va moldeando nuestra alma….. cada día, paso a paso…. Llegaremos a ganarnos la Vida Eterna, que es nuestro único fín en la tierra. El Señor le bendiga D. Javier, puedo compartirlo en mi fb.???

  11. Gracias Padre Javier…. realmente sólo la Gracia de Dios es la que nos convierte, nos abre los ojos como a Pablo….también estoy muy de acuerdo con el comentario de Manuel.
    S.S. Juan Pablo II también nos dejó un legado y testimonio de unidad y armonía y respeto universal, que es el Amor de Dios….

    La conversión así como en Pablo, debe ser para toda la vida en adelante… a veces encontramos que después de un tiempo de testimoniar conversión, caemos en la tentación de sentirnos mas que los demás y caemos en orgullos y necedades que piden otra reconversión…. así que es importante mantenernos fieles y crecer cada día…. pedir a Dios esa Gracia que necesitamos para continuar firmes en la Fe en la Caridad en el Amor…..

    Dios siga iluminando nuestras vidas, familias y comunidades…..
    Mi abrazo fraterno..

  12. El mismo S. Pablo escribió “por la Gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí” (1 COR. 15,10) . . . me recuerda que la vida del/la Cristiano/a no consiste “tanto” en hacer cosas, sino en permitir que el Señor las haga en nosotros (primero) para, luego, ir a la “obra” en el Reino.
    La conversión es contando con la Gracia “consiente y creciente”, lo que nos lleva a que no tenga límites ni obstáculos; algo que nos recuerda la frase de San Agustín: “El que te creó sin ti, no va a salvarte sin ti” . . . y ella comienza con un encuentro . . . con el Resucitado . . . que es encuentro de la criatura con su Creador; y, con un descubrimiento (otra vez S. Agustín) “Señor, nos has creado para ti, y, nuestras almas no hallan sosiego hasta no descansar en ti . . . con una caída (o bajada) de nuestro/s caballo/s (orgullo, soberbia, falsa humildad) . . . sigue con ayuda de los hermanos (Ananías) . . . y, crece en la medida que nos enamoramos del Salvador; descubriendo que lo malo del Señor (su memoria) es a favor nuestro: no se acuerda de nuestras ofensas . . . tal vez fue esto lo que inspiró a Pedro a escribir en 1PE. 4,8b: “el amor cubre todos los pecados”
    El conducta del Señor ante el pecador (como Pablo, Pedro . . . como yo y tantos) no es de devolver mal por mal, sino la de amarnos, por aquello de ROM. 12,21: “no te dejes vencer por el mal, al contrario, vence al mal haciendo el bien” . . . y, como vemos, el Amor vence
    Muy bueno lo de la dirección espiritual, pero, hay un problema . . . es difícil conseguir un buen guía.

  13. A los dos anónimos 4 y 6. Espero un artículo vuestro, ¡eso sí!, firmando con nombre y apellidos.

  14. D. Javier, como gran sacerdote y jurista que es, siempre expone las ideas con rigor y claridad. Este artículo no puede ser menos. Es sencillo, claro y docto. Muy apropiado en este octavarío. Muchas gracias D. Javier.

    Antonio Ares

  15. Muchas gracias D. Javier por este brillante artículo, muy propicio en pleno octavario. Ha llegado hasta Vallecas donde nos seguimos acrdando de usted, aunque ya hace uns años que marchó a su querida Novelda.
    Por cierto, me ha extrañado que los de los comentario 4 y 6 no sean capaces de identificarse.

  16. Gracias, Javier, por recordar «lo de siempre» y decirlo en voz alta. No te frenes por los inevitables críticos, cuyas motivaciones son incomprensibles. Tú persigues recordar la sana doctrina de siempre y ayudarnos a acercarnos más al Señor. Gracias.

  17. Muchas gracias D javier.
    Muy bueno el testimonio.
    Los cristianos siempre contracorriente, siempre dando Gloria a Dios, siempre perdonando, en lo poco y en lo mucho.
    San Josemaria decia de 100 almas nos interesan las 100, por eso recemos siempre por los que nos persiguen y calumnian, porque nosotros somos felices, ya que todo lo esperamos de Dios, y queremos que todos sean felices.

  18. Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    la conversion, es cambiar una cosa en otra…Ideal!!!!!!!!!!!
    dejar de estar amargado, dejar de ser un agrio un aguafiestas y cinvertirte en alguien lleno de esperanza, alegria y paz..en eso nos convierte Cristo y a eso estamos todos llamdos
    bien!!!!!!!!!
    pero como mola
    racias!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  19. Muchísimas gracias, padre Javier por este maravilloso artículo, muy propio y oportuno en estos días del octavario.

  20. Me voy dando cuenta de que la virtud más práctica para tener paz en la vida de comunidad es la humildad.

    La humildad delante de Dios, nos ayuda a la confianza, pues humildad es conocimiento de sí mismo, y ¿quién que se conozca a si mismo, puede esperar algo de si?… Loco sería si no lo esperase todo de Dios.

    La humildad llena de paz nuestro trato con los hombres. Con ella no hay discusión, no hay envidia, no hay ofensa posible… ¿Quién puede ofender a la misma nada?

    Le pido encarecidamente a María, me enseñe en lo que Ella fue maestra…, humilde ante Dios y ante los hombres.
    «Hágase»
    Hno Rafael

  21. «La oración» es la humildad del hombre que reconoce su profunda miseria y la grandeza de Dios, a quien se dirige y adora, de manera que todo lo espera de El y nada de sí mismo.
    «La fe» es la humildad de la razón, que renuncia a su propio criterio y se postra ante los juicios y la autoridad de la Iglesia.
    «La obediencia» es la humildad de la voluntad, que se sujeta al querer ajeno, por Dios.
    «La castidad» es la humildad de la carne, que se somete al espíritu.
    «La mortificación» exterior es la humildad de los sentidos.
    «La penitencia» es la humildad de todas las pasiones, inmoladas al Señor.
    —La humildad es la verdad en el camino de la lucha ascética.
    Surco, 259

    Le pido encarecidamente a María, me enseñe en lo que Ella fue maestra…, humilde ante Dios y ante los hombres.
    «Hágase»
    Hno Rafael

  22. Muchisimas gracias D Javier, por su ejemplo y por su ayuda.
    Porque nos demuestra su humildad, de manera practica en este foro…y eso para mi es lo mas importante.
    Los grandes no necesitan demostrar absolutamente nada.

  23. Nunca deja de sorprenderme Don Javier, gran jurista y gran sacerdote, persona admirable en el verdadero sentido. Muchas gracias por escribir y por hacernos pensar en cosas que de verdad importan. Espero tu próximo trabajo pronto.

  24. Querido Javier, un magnífico artículo que es muy profundo y que consigues trasladarnoslo con enorme sencillez para el resto de los ciudadanos comunes. Un abrazo

  25. He leído el artículo y estoy convencido de que nadie puede entender la conversión de San pablo, se transforma de hombre viejo a nuevo. Es decir de no creer a creer en Jesucristo. Y esto sólo es posible porque Cristo le da su amor es decir le hace sentir, vivir, saber, experimentar que Dios es Cristo y que conocerlo es el paraíso. Y esto no lo puede entender nadie sino aquellos que Cristo se ha dado a conocer como le paso a San Pablo. Si Cristo te da a conocerlo y sentirlo sólo entonces eres hombre nuevo y creyente, porque antes eras viejo y no creyente.

  26. Muy buenos días, padre Javier es primera vez que ingreso a esta pagina, estoy altamente agradecida de su escrito sobre la conversión de Pablo, tome nota de ciertos aspectos que usted realza, para llevarlos a mis niños que estoy preparando para su primera comunión y también para mi crecimiento espiritual. Amar a Dios y creer en El es Gracia de Dios, tenemos que pedirla para seguir creciendo y poder ser testigos de su palabra, llevarla y enseñarla a todo nuestro prójimo.
    Dios lo cuide y bendiga junto con María Santísima para que pueda seguir dando frutos.

  27. el anonimo 31 es un esquirol que ya se le ve la envidia por ahi no se va a ningun lado con tanto secretistimo

  28. Traer a nuestra memoria y nuestra reflexión la experiencia de San Pablo en la Fe es muy de agradecer. Su ejemplo nos sirve a todos, inquietos en la búsqueda y activos en la defender causas que nos parecen vitales hasta que caemos del caballo,, y nos percatamos de nuestro error y comprobamos que la única verdad la hallamos en Jesucristo. Después del descubrimiento de la verdad del encuentro con Jesucristo viene el caminar, y que Maravilla Santa Teresa, San Agustin, no tenemos excusa para no seguirle, ademas de alegres plenamente confiados, y alentados de tantos y tantos que nos han dejado una herencia espiritual maravillosa de gran ayuda a pesar de ser primordial el pleno testimonio de la palabra de Dios.

    Un abrazo a todos y muchas gracias D. Javier

  29. Para Luis (n. 13).
    Has tocado el nervio del artículo: la dirección espiritual. Modelo de director espiritual es Ananías que lleva a San Pablo al encuentro con Jesús, del modo en que le había sido revelado. Busca siempre a un director espiritual que sea hombre de oración.

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