¿Que relación existe entre la destrucción de la naturaleza y la crisis del coronavirus?

Artículo de opinión de Paco Soro, técnico de Medio Ambiente

En estos días seguro que a muchos de vosotros os han llegado, entre las interminables mensajes de whatsaap que estamos recibiendo, algún enlace o articulo que  planteaba esta cuestión general, ¿Nos estamos cargando al mundo y por eso ha surgido este nuevo coronavirus?

En  los años 80, empezó a difundirse la hipótesis de Gaia (Tierra en griego), entre la comunidad científica, que posteriormente evoluciono hacia un planteamiento metafísico, que entre la comunidad de personas sensibles con los aspectos naturales y ambientales se hizo muy popular, ya que planteaba  una metáfora muy interesante, esta teoría describía que la Tierra, no era solo un planeta donde existen condiciones adecuadas para el desarrollo de la vida, y en la cual vivían las personas, sino que la Tierra en si era un ser vivo,  que respiraba a través de sus masas forestales,  que se alimentaba a través de los rayos solares, en el que circulaban fluidos en su organismo a través de ríos y océanos, que en su superficie albergaba fauna y vegetación, que en perfecta armonía generaba procesos de simbiosis,  un sistema totalmente equilibrado y sano,  siendo así fue durante millones de años, en los cerca de 4.000 millones de años en la que se estima que se inició la vida en el planeta Tierra,  pero todo esto cambio hace unos 300.000 años, con la aparición de una nueva especie, el Homo sapiens,  el ser humano,  y en particular  en los últimos 200 años, en la que el ser humano  adquirió la capacidad tecnológica necesaria para alterar gravemente el sistema. En este sentido, siguiendo con la metáfora de Gaia, al ser humano  se le puede señalar como un virus que crece de forma exponencial en su organismo, el propio coronavirus de la Tierra,  colonizando todas sus “células”, repoduciéndose, consumiendo sus recursos hasta casi agotarlos y destruyendo los ecosistemas, haciendo enfermar gravemente el planeta.

¿El ser humano se comporta con la Tierra como un virus en nuestro organismo?
Pues quizá muchas personas puedan estar de acuerdo con esta metáfora, elementos a favor habrían muchos, “la enfermedad de la Tierra provocada por el virus humano”  presenta  muchos síntomas: deforestación de selvas tropicales, contaminación de mares y océanos, extinción de especies, consumo de combustibles fósiles,  generación de gases de efecto invernadero,  cambio climático, destrucción de ecosistemas, generación insostenible de residuos, sobreconsumo de recursos naturales, eliminación de la capa de ozono, etc., pero un virus por definición es un sistema de materia orgánica, que no podríamos considerarlo ni vivo ni muerto,  sin voluntad propia, y sin embargo, un ser humano, está muy vivo, y como su propio nombre científico indica, el Homo sapiens es un “Hombre sabio”, los seres humanos poseen capacidades mentales que les permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógicas, matemáticas, escritura, música, ciencia y tecnología, etc. por lo que no debemos resignarnos a pensar que el ser humano está abocado a destruir el planeta,  cada vez somos mas los que pensamos que existen alternativas, que estamos a tiempo de plantear otra forma de relacionarnos con la Tierra, con una visión mas ambiental, mas sostenible, mas humana, mas social, con la revisión de nuestro modelo social y económico, que permita el desarrollo de la economía local, la reducción de la contaminación, la  conservación de la naturaleza, estrategias de economía circular, etc. todo esto sería la mejor “vacuna” para inmunizar a la Tierra del virus “Homo sapies” que la está haciendo enfermar.

Reflexionando ahora sobre el caso concreto del coronavirus COVID-19, y su relación con la destrucción de la naturaleza, recientemente leí un artículo difundido por CONAMA, del Sr. Fernando Valladares, investigador y director del grupo de Ecología y Cambio Global en el  Museo Nacional de Ciencias Naturales, en el que  escribía sobre la crisis ambiental que estamos soportando y como desde la propia Organización Mundial de la Salud, se  viene avisando en los últimos años,  de que no estábamos preparados para una pandemia,  indicando “que vendrán más pandemias, cada vez con mayor frecuencia y algunos patógenos serán más letales que el coronavirus.” El artículo, sin animo de ser catastrófista, señalaba los problemas y amenazas globales que afectan a nuestro bienestar y a la vida de millones de personas, detrás de los cuales está la destrucción del medio natural, amplificada por la desigualdad social y la globalización.
Nuestra salud, depende de la salud que tenga el planeta.  Este mensaje ya no es debatible, diversos estudios han mostrado desde hace mas de 15 años el importante papel protector que confiere la biodiversidad ante las zoonosis (enfermedades infecciosas de origen animal), como el COVID-19, que acaban afectando al ser humano.  El artículo científico hace hicapie en que «Las múltiples epidemias y brotes locales de virus como el del Hanta o el Ébola, o la gripe aviar fueron ilustrando los peligros de reducir las especies presentes en un ecosistema y, en general de simplificar la naturaleza. Una naturaleza simplificada en especies y procesos ecológicos es incapaz de proveernos de muchos de los bienes y servicios que necesitamos para subsistir. Algunos de esos servicios, como el de protección ante agentes infecciosos es tan crucial como imposible de ser reemplazado por ninguna institución, organismo o entidad de origen humano, especialmente cuando alcanza dimensiones globales o cuando implica a un patógeno como el coronavirus ante el cual nuestra especie no tiene memoria inmunológica y que tiene un elevado grado de contagio e infectividad.», por lo tanto, cuando volvamos a la normalidad, y superemos la crisis del coronavirus [que no me cabe la menor duda, que con los esfuerzos de todos, la superaremos], no podemos quedarnos parados, ya que esa situación es la que produjo la pandemia, por lo que hay que repensar nuestra relación con el medio natural, ahora que hemos comprobado de una manera muy radical y extrema que nuestra salud depende de su salud.

Por lo tanto, siendo conscientes de la grave situación que estamos sufriendo, momento que quedará marcada en la historia de la humanidad, no podemos limitarnos solo en reaccionar con medidas correctivas y paliativas para afrontar la crisis sanitaria, y en la posterior puesta en marcha de grandes medidas para reactivar la economía, con contingentes recursos económicos, sino compartiendo el mensaje del Sr. Fernando Valladares, es la hora de pensar en reenfocar nuestro modelo social y económico, de forma que el gasto en proteger y restaurar ecosistemas funcionales y ricos en especies, se convierta en la mejor inversión que podamos hacer. En realidad, no tenemos alternativa, la mejora de nuestro medio ambiente no es una opción,  es la única manera de asegurar, no solo nuestro bienestar, sino nuestra mismísima supervivencia como especie.

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