«En la frontera de Ucrania ves la tragedia humana personificada, la tristeza e incertidumbre de haber dejado a la familia atrás»

Entrevista al convoy solidario de Star Spain junto a Novelda Digital acerca de su misión humanitaria a la frontera polaca con Ucrania

El periodista de Novelda Digital, Antonio Ayala, junto a los policías de Santa Pola y Elche Jordi Amorós, Víctor Fermín Pérez, Joel Martínez, Javier Espada y Juan José Gracía, miembros de la asociación internacional Star Spain, se embarcaron entre el 10 y el 16 de marzo en un viaje solidario a la frontera de Polonia con Ucrania. Un viaje de miles de kilómetros para aportar al interior del país invadido por Rusia más de 7.000 kilos de material de primera necesidad y de productos alimentarios. Además, volvieron a España con tres mujeres refugiadas ucranianas.

En una completa entrevista sobre su hazaña, Jordi, Antonio y Javier han explicado que la iniciativa parte de los compañeros de Star Spain de Santa Pola, que consiguieron disponer, a través de mucho trabajo, de múltiples contactos y tras multitud de llamadas, de tres furgonetas llenas de muchos donativos de los ciudadanos de Santa Pola y de Elche.

«Cerca del 40-50% del material donado no pudo desplazarse al no poder asumir su desplazamiento por falta de logística», han asegurado.

Tras varios días de viaje en carretera por Europa lograron llegar a Brzozów, en la frontera de Polonia con Ucrania, a pocos kilómetros de zonas en conflicto. A través de una ONG local depositaron el material donado en un sitio seguro para confirmar que se iba a producir su traslado.

«Casi todo ese material no se destinó a los lugares más fronterizos, porque eran los que se encontraban más abastecidos. El problema se encontraba en meter ese material en el interior de Ucrania», explicaba Jordi Amorós, miembro de la junta directiva de Star Spain y policía local de Santa Pola. Por ello, mediante contactos con la ONG, así como policiales e incluso del ejército y de la iglesia ortodoxa consiguieron introducir el donativo humanitario.

Respecto a las sensaciones en la frontera, el policía ilicitano Javier, relata: Aquí uno, como policía, se enfrenta a una necesidad puntual, allí ves otra cosa, la tragedia humana personificada. No al aspecto sangriento, sino en la tristeza, en la incertidumbre de haber dejado la familia atrás. Esa mirada te la transmiten allí, y es muy duro».

Ayuda humanitaria

El viaje no solo consistía en proveer de material a Ucrania, sino que durante las largas horas de viaje en furgoneta los integrantes barajaron volver a España con alguna familia o personas refugiadas que se encontraban en la zona.

A través de la comunidad polaca de Elche contactaron con una familia de ucranianos que viven en Alicante. Gracias a ello, pudieron localizar a la otra parte de la familia que actualmente vivía en Ucrania, formada por tres mujeres refugiadas que habían dejado atrás sus vidas y a los hombres de su familia, que como civiles se habían unido a la defensa armada por su país.

Como consejo profesional, Jordi y Javier han subrayado que para realizar este tipo de acciones lo primordial es ponerse en contacto con una ONG. Con su colaboración aseguras que el material va a llegar a su destino y no se quede en manos de las mafias. Asimismo, se debe mantener un especial cuidado en el transporte de refugiados debido a su estado de shock y de desconfianza.

Primer encuentro con las mujeres refugiadas.

El papel de los gobiernos

La principal característica que observaron los miembros de este convoy humanitario a su llegada a la frontera fue que, lo más generalizado, era encontrarse a gente de otros países que ayudaba a nivel personal, no la ayuda institucional o gubernamenal. De España coincidieron con gente de Galicia y Almansa. «Allí se ven con el problema de no saber a dónde dirigirse», argumentaba Javier.

Señala que los Gobiernos ayudan sobre todo en destino, en la organización de refugiados en su propio país. Pero en origen, que es donde se encuentra la situación dramática, asegura que «deberían instaurar canales oficiales, corredores humanitarios, autobuses, aviones, trenes…».

Con ello, reitera que, al filtrar a la gente de forma correctamente identificada, se evitan temas como la trata de blancas, de la que se están aprovechando las mafias. Por ejemplo, explica que en la frontera hay mafias que van vestidas de Cruz Roja sin acreditación que se están llevando a mujeres y niños.

«Las personas huyen porque su país está en guerra, y lo hacen sin conocer el idioma, sin saber dónde van y sin saber quién les va a acoger o dónde se van a quedar. Se agarran a un clavo ardiendo», ha asegurado.

Las sensaciones de la frontera

Antonio Ayala, único miembro no policía del convoy solidario, aportó en el viaje la comunicación de lo realizado pero, sobre todo, las sensaciones de lo vivido.

«haber hecho los vídeos era para acercar a la gente a lo que sucedía en la frontera, sobre todo desde un medio local. No sé cuántos medios locales han ido a la frontera de Ucrania pero sé que es algo que es un orgullo para Novelda que haya alguien en el pueblo que pueda transmitir a los ciudadanos todo lo que se ha estado viviendo allí», ha argumentado.

Unas vivencias que no pueden imaginarse en las fotos ni en los vídeos. «No se siente el frío de -10ºC, no ves el entorno, el silencio, el murmullo de la gente bajando del autobús, la tristeza de no conocer hacia dónde se va. Se toca en el ambiente, es algo desolador e inhumano, sobre todo en la imagen de los niños. Ya no son niños, esa gente ya es otra cosa», ha calificado.

«Hay gente que hace dos semanas igual estaba en su casa tomándose un café con un amigo y ahora está con un fusil matando gente, y no sabe ni por qué».

En la frontera, Antonio relata que su principal sorpresa fue encontrarse con ciudadanos de Polonia muy solidarios, tanto para los que salen de Ucrania como para los que llegan a ayudar. «Nos recibieron encantadores y nos invitaron a volver».

El encuentro con las personas refugiadas que debían transportar a España, sin embargo fue diferente. «Estaban en shock, al principio no se fiaban de nosotros. No querían que les ayudáramos ni que les ofreciéramos comida. Poco a poco se fueron relajando, ya que al fin y al cabo, fueron 3.000 kilómetros de viaje de regreso», relataba Jordi.

Además, los miembros del convoy sentían la contraposición de sentimiento, que desencadenan en esas personas.  Por un lado, se encontraban aliviadas de salir de allí y tener un sitio al que ir. Pero al mismo tiempo, reflejaban la pena y la desolación de lo que dejan allí. Ya que, por ejemplo la madre, dejaba luchando en Ucrania a su marido, padre y hermano. «No saben si los van a volver a ver».

El recibimiento en Alicante y Santa Pola

El 16 de marzo, una semana después del inicio del viaje de ayuda humanitaria este llegaba a su fin. En primer lugar, en Alicante les recibieron la sobrina y su padre de las refugiadas. «En ese momento es cuando realmente te emocionas», señalaban. Las tres mujeres, miles de kilómetros después, abrazaron a la familia y se pusieron a llorar.

«Querían llegar a casa y olvidarse de todo aquello que es imposible olvidar», aseguraba Javier.

Los tres furgones continuaron el trayecto hasta llegar al punto de partida. Fueron recibidos y escoltados por sus compañeros de la Policía Local de Santa Pola, y recibidos entre aplausos por miembros del Ayuntamiento y gente del pueblo. Ana Blanco, edil de Personal y Policía junto a la alcaldesa, Loreto Serrano, hicieron acto de entrega a los miembros del convoy de un diploma de agradecimiento por su labor humanitaria.

La sensación final del grupo fue la satisfacción pese al cansancio. «Hemos aportado nuestro granito de arena, hemos hecho lo que buenamente hemos podido. En el plano personal se crece mucho, se pone en perspectiva occidental, y saber valorar lo que es realmente importante, que son muy poquitas cosas», han concluido.

Sobre Star Spain

Star Spain es una asociación internacional creada en 2011 con el fin de realizar intercambios policiales con otros países. Saber cómo viven. Pasamos dos semanas con ellos, viviendo con una familia de policías, trabajando y haciendo la vida que hace ese policía. A partir de una serie de circunstancias, la sección española decidió participar en campañas solidarias o en recaudaciones de fondos para determinadas enfermedades, como el alzhéimer o el cáncer infantil. Por la problemática de Ucrania decidieron dar un paso más e intentar ayudar solidariamente en el conflicto. En España actualmente hay unos 180 socios.

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